Verde Escocia

El Rincón del Trotamundos. Javier San Sebastián. 7/10/2013

Escocia alberga algunos de los paisajes más espectaculares del Reino Unido. Sus innumerables lagos, cascadas y montañas tapizadas de verde componen imágenes de sorprendente plasticidad, composiciones visuales que parecen haber sido preparadas delicadamente para agradar al viajero.

El paisaje, modelado por un pasado geológico que muestra restos antiquísimos, unido a la cambiante meteorología, proyecta por todas partes un halo de magia e irrealidad.

Los antiguos castillos, aunque evocan pasados turbulentos de dominación y guerra, se acoplan a la naturaleza, con sus muros oscurecidos de líquenes y musgos.

En Edimburgo, capital de Escocia, paseamos sin prisa por la Royal Mile, cuajada de monumentos e historia. Conviene dejarse desviar por la música de algún pub, caminar por parques, callejones y pasadizos o visitar algún museo.

Sólo las gradas hipermodernas colocadas a la entrada del castillo para las celebraciones del famoso Festival veraniego desentonan en la ciudad.

Tras una visita a la abrumadora Rosslyn Chapel y Stirling, otro de los castillos emblemáticos ascendemos al Ben A’an en el parque nacional Loch Lomond y los Trossachs, con unas vistas espléndidas de los páramos y los lagos Katrine y Achray. Atravesamos el parque por carreteras inolvidables, tanto por lo bonitas como por lo estrechas, bacheadas y peligrosas para dirigirnos al norte, a Inverness, puerta de las Highlands.

La isla de Skye bien merece una jornada. El tiempo auténticamente invernal nos obliga a recorrer los caminos litorales, con praderas inmensas, acantilados de columnas basálticas como el Kilt Rock y cascadas, una de las cuales se precipita directamente al mar.

El Ben Nevis es la montaña más alta del Reino Unido con unos sorprendentes ¡1.344 m sobre el nivel del mar! (la latitud hace que las condiciones invernales sean de alta montaña) en su parque nacional recorremos un precioso sendero cuajado de cascadas, así como el inicio de la ruta del Caledonian Canal, que comunica el Océano Atlántico con el Mar del Norte comenzando en las esclusas de Fort Williams. Vemos unos restos arqueológicos notables, bosques, páramos praderas…

En Aviemore, recorremos senderos dentro del enorme parque nacional de Cairngorms, entre lagos y bajo el bosque caledonio. Una de las alegrías que tuvimos fue ver un urogallo.

Glasgow fue la última etapa del viaje, antes de continuar hacia el Sur (hacia York, donde íbamos a la boda de mi hija María). El aspecto monumental de la ciudad se ve reforzado con construcciones modernas de gran interés.  Hay diferencia de opiniones, pero a mí me parece una ciudad preciosa en su conjunto.

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