Meteora

Por pura casualidad teníamos preparado un viaje a Grecia para la primera semana de marzo, antes de que la crisis sanitaria obligara al confinamiento en casa. Completamos la visita a Atenas con otras a los lugares patrimonio de la Humanidad del sitio arqueológico de Delfos, el monasterio bizantino de Osios Loukás y Meteora.

El Rincón del Trotamundos. Javier San Sebastián

Meteora es una zona situada al norte de Grecia, a unos 350 km de Atenas. En la llanura de Tesalia surgen súbitamente unas formaciones rocosas verticales muy singulares.

Llegamos de noche, por lo que la impresión al descubrirlos por la mañana fue tan chocante como podría ser despertarse en Riglos sin conocer los Mallos. En efecto, los dos pueblos más próximos a Meteora, Kalamabaka y Kastraki, están literalmente adosados a los pináculos que surgen tras ellos, como formando una ciudad onírica. La imagen es sorprendente.

La composición de la roca es aglomerado. Su origen geológico procede de la acumulación de cantos rodados arrastrados hacia el delta de un enorme río hace unos 25 millones de años. Posteriormente, los plegamientos y la erosión fluvial dieron origen a los cerca de mil pináculos que forman el conjunto actual.

Pero siendo un espectáculo natural fantástico, lo que le da su carácter especial a estas moles grisáceas es el uso ritual que ha tenido y tiene. Probablemente por ser un punto de referencia visual ineludible, fue desde tiempos remotos un lugar de conexión con lo sagrado. Se tiene constancia de que las cuevas y oquedades naturales fueron ocupadas por eremitas. En el siglo XI los ascetas ocupaban varios recintos situados en lugares de muy difícil acceso, donde vivían de forma permanente. En el s. XIV se construyó el primer monasterio. Sin duda, aquellos ascetas son los precursores de la escalada, porque la hazaña de colonizar esos lugares debió tener una enorme dificultad.

Posteriormente continuó el proceso de construcción sobre los pináculos, que llegó a alcanzar el número de 41 edificaciones. Una vez construidos, los recintos eran inexpugnables. El acceso se hacía a través de escalas de madera y cuerdas que se recogían arriba. Entre sus paredes vivieron clérigos muy influyentes y aún hoy los monasterios y ermitas tienen una gran importancia en la religión ortodoxa dentro de Grecia. Es el segundo conjunto más importante tras el del monte Athos.

Actualmente sólo quedan seis monasterios en uso. Aparte de los frescos, pinturas y ornamentos que guardan, el panorama desde cada uno de ellos es magnífico.

No es de extrañar que sea un lugar sagrado muy apreciado por la sociedad griega, profundamente religiosa. No en vano, el significado de Meteora es “suspendido en el cielo”.

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