CURAVACAS: CANAL SUR Y BRECHA OESTE

“La montaña no se domina, se comprende” Joan Enric Farreny

Cima del Curavacas

Después de tanta borrasca se agradecía un día de sol. El anticiclón se paseaba por el telediario y no lo dudé. Hacía tiempo que no iba a la montaña de Palencia. Sé que es una locura hacerse 300 kilómetros ida, subir una montaña y conducir de vuelta otros 300 simplemente porque has quedado para cenar… Pero se agradece un día sin niebla ni ventisca. En la radio del coche anunciaban que la primavera llegaba a las 14 horas.

El Curavacas es una montaña tremendamente atractiva, no ya por esa inmensa pared oscura de cantos rodados sino por sus vistas y por ese maravilloso bosque de abedules que uno encuentra según va acercándose junto al río. Lástima que la primavera no esté más avanzada.

El día fue una fiesta para la montaña. Por la mañana, decenas de montañeros se preparaban para subirla. Sé que a muchos no les gusta porque dicen que es una romería pero a mí me encanta: la montaña es de todos y cada uno la disfruta a su manera.

Curavacas

Pensaba subir por el Callejo Grande pero cambié de opinión en cuanto vi la brecha oeste. Es muy atractiva y se sube cómodamente por unas rampas de unos 40º. La nieve estaba demasiado blanda hasta los 2300.
Luego ya tuve que sacar los crampones que me vinieron bien en el último tramo donde la canal se estrecha, la pendiente se acentúa hasta los 50º y suele tener hielo pues le da la sombra hasta muy tarde.
Fue curioso porque primero vi bajar un montañero con un tirón en una pierna. A los pocos minutos paré una mochila que bajaba a toda velocidad. Curiosa montaña, pensé. Mientras uno no vea caer a nadie la cosa va bien. Le acerqué la mochila a un montañero de Bilbao que se le había caído al sacar el agua. Y ya seguimos juntos con su perro Willy.
Primero cresteamos hasta la cumbre de la izquierda. Las vistas son espectaculares: al fondo Picos de Europa y delante Peña Prieta, Tres Provincias, El Cuartas…
El pico Murcia convertido en una perfecta pirámide de nieve y sobre todo el Espigüete con su impresionante cara norte cubierta de nieve. Es la montaña donde más problemas tuve hace años por la rotura de un crampón y sin embargo quizá sea mi montaña favorita en una especie de atracción fatal.

Ascendiendo

Después fuimos a la auténtica cumbre donde estaban fotografiándose un grupo de montañeros catalanes. Y no pude resistirme a tocar el cencerro que está junto al punto geodésico.
Bajar por el Callejo Grande fue todo un placer. Daban ganas de dejarse caer resbalando ladera abajo como cuando no hay nieve y bajas corriendo ladera abajo frenando con las miles de piedras y cantos de la ladera, para regocijo de los fabricantes de botas.
Al llegar al río la gente se tumbaba al sol en las praderas. En fin, algo parecido a la felicidad… La última mirada desde el pueblo según caía la tarde pensando que no tardaré en volver. La próxima vez espero que con los amigos.

Cresterías del Curavacas

Panoramica de la montaña Palentina

Pico del Espigüete

Cima del Curavacas

Texto y fotografía de Enrique Galindo

One thought on “CURAVACAS: CANAL SUR Y BRECHA OESTE

  1. Genial tu relato, me encanta la montaña palentina. Solo he subido una vez el Curavacas y no tuve suerte, estaba nublado… habrá que repetir!

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