La alta Sanabria, un legado de los hielos

 

Jose Luis Pina

El Parque Natural del Lago de Sanabria, se halla situado al norte de la provincia de Zamora, limítrofe con Orense y León. Esta delimitado al Oeste por las Sierra Segundera, y al Norte por la Cabrera. En medio de ambas serranías, surge el profundo cañón del Tera, por su lecho discurre el río del mismo nombre, cuyas aguas alimentan la fosa glaciar del Lago de Sanabria.

Ambos accidentes geográficos, junto con las numerosas lagunas, circos, e ibones, son el resultado de la erosión llevada acabo por los hielos que durante el cuaternario cubrieron estos altiplanos.

El Parque Natural de Sanabria, ocupa una extensión de 22.365 Ha. Y dentro de sus limites se encuentra el lago glaciar más grande de la Península ibérica 368,5 Has. Así como numerosas lagunas dispersas por la sierra y distintos vestigios del fenómeno glaciar: valles encajados, morrenas, cañones, canchos erráticos y grandes circos. La altitud del parque varia entre los 993 metros a que se encuentran las orillas del lago de Sanabria, hasta los 2.124 metros que alcanza el pico más alto, Peña Trevinca, situado en la cabecera del río Tera, en la confluencia de las provincias de León, Orense y Zamora.

Siendo este espacio natural un buen sitio donde disfrutar de las muchas posibilidades que ofrece un espacio natural tan bello como este. Así además de caminar por las rutas señalizadas que recorren la montaña, siempre en contacto directo con la salvaje naturaleza, se pueden visitar los pueblos situados dentro y fuera del parque, donde todavía es posible conocer como es  la vida rural en estas tierras de montaña, en las que se practica una agricultura muy primitiva heredada de la edad media.

La arquitectura popular sanabresa, constituye uno de los más interesantes valores con que cuenta la comarca. Las casas están construidas utilizando los materiales de la zona, piedra de granito y madera de roble y castaño, con techumbres de pizarra. Las casas ofrecen características peculiares que definen a la tradicional  vivienda sanabresa, tales como los corredores de madera y algunos elementos decorativos de gran sencillez y belleza.

Las huellas de las glaciaciones, no solo son visibles en la accidentada orografía del Parque Natural de Sanabria, también los hielos dejaron sus huellas en la flora y en la fauna que habita estos parajes, en donde perviven plantas y animales que se han adaptado a los cambios climáticos y a las duras condiciones reinantes, evolucionando con el paso del tiempo. La diversidad de especies es la que caracterizan a este ecosistema, situado en el mismo limite entre la zona húmeda y la templada.

Bosques de robles coexisten con abedules y sauces, así como acebos, castaños y tejos, entre grandes extensiones de matorral de piornos, escobas, brezos y carballo. Entre esta frondosa vegetación se cobija una muy variada fauna: corzo, jabalís, ciervo, gato montes, lobo y águila real, son algunas de las numerosas especies que habitan este espacio natural, que cuenta desde 1978 con la declaración de Parque Natural.

RUTA A PIE

Sanabria, cuenta con una amplia red de senderos que están señalizados, siguiendo estos caminos se puede recorrer el Parque y conocer sus riquezas, el paisaje, las huellas dejadas por los hielos, la fauna, la flora y los monumentos que el hombre a erigido en estos parajes del norte de Zamora. Uno de estos senderos recorre alguno de los rincones más bellos de la comarca y nos acerca hasta la cascada y laguna de Sotillo, para finalizar en la cuenca glacial del Lago de Sanabria.

La aldea de Sotillo, esta recostada sobra la ladera de la sierra, entre viejos robles y castaños centenarios, muy próxima al río de Las Truchas. En la población se conservan algunas viviendas tradicionales sanabresa, con hermosas galerías de madera, dinteles con bellas decoraciones y pórticos que cobijan la entrada de las viviendas y las leñeras.

De la plaza que está junto a la iglesia, sale a la izquierda, una pequeña calle que desemboca en las huertas que rodean el pueblo y se dirige hacia el  río. Se toma por esta calle y se continua el camino que baja por entre paredes de piedra seca, nogales y una gran variedad de árboles frutales. Al poco rato de abandonar el pueblo se llega al río de las Truchas, que baja con abundante agua procedente de las lagunas y de la nieve fundida que cubre las montañas.

En una pequeña explanada al lado del puente, el viajero encontrará un merendero, este dispone de mesas de madera y algunos columpios para niños. Junto al curso del agua, donde se zambullen las nutrias y saltan las truchas, crece una densa vegetación de ribera: sauces, chopos, alisos y juncos. El sendero cruza el río por un puente de madera y se interna lentamente en un espeso bosque de hojas caducifolias, donde a duras penas penetran los rayos de sol.

El aire en este lugar es puro y el oxigeno abundante, los líquenes y musgos que colonizan las rocas y los troncos de los árboles, así lo atestiguan. El camino continúa subiendo, cruza pequeños arroyuelos de agua limpia y se detiene junto a las fuentes que vierten sobre las hendiduras de las rocas. Salpicando el frescor de este paraje, de troncos grises y erráticos canchos, aparecen los frondosos acebos con sus brillantes y verdosas hojas, que luchan denodadamente por hacerse un hueco entre el mar de troncos.

El Acebo es una especie de gran rareza en estas latitudes, que comparten espacio, además de con los robles y castaños, con servales, abedules y arándanos, toda una reliquia botánica que el hombre a sabido proteger como un autentico tesoro, no en vanos nos encontramos con uno de los bosques más variados y vírgenes que se conservan en la comarca. Este exuberante paraje vegetal, esta lleno de animales: ardillas, jabalíes, zorros y multitud de aves que se cobijan en las espesuras.

Bastante antes de llegar a la cascada de Sotillo que se nutre con las aguas de la laguna del mismo nombre, ya se siente el ensordecedor ruido que producen las aguas del río de Las Truchas, al precipitarse estas desde lo alto de la canchera y caer sobre la roca desnuda del lecho, donde han excavado una hermosa poza. El lugar es un autentico oasis de frondosidad y belleza, donde el agua, la vegetación y las luces practican un bello juego. Los exuberantes musgos, y las hiedras, compiten por el territorio, con los grandes helechos que yacen cubiertos por el humo y las finas gotas de agua que esparce la cascada por su entorno. Un lugar este muy apropiado para el relad, la fotografía y la observación de plantas e insectos y para que el viajero se tome un pequeño descanso antes de continuar camino hacia la laguna de Sotillo.

Terminada la visita a la Cascada, hay que retroceder por el camino ya andado, para tomar un desvió que sale un poco más atrás y ascender por  un terreno un poco empinado, hasta ganar lo alto de la Cascada. Esta parte del sendero discurre por los limites del bosque de roble y brezo, antes de alcanzar el río de Las Truchas, que se cruza por un pequeño puente de troncos. Pasado el río, aparecen los pastizales, los espinos, algunos serbales y grandes extensiones de piornos, que junto con las rocas y los brezos, colonizan los pisos intermedios de la sierra. Este tramo de la ruta, esta bien señalizada con estacas de madera pintadas de marrón y blanco y con algunos hitos que indican el recorrido.

Sin apenas esfuerzo se llega al altiplano donde el sendero de la cascada, se une con el ramal que viene directamente de Sotillo. Juntos, se encaminan hacia la laguna, que se halla situada en el lecho del antiguo glaciar. Muchas de estas lagunas que salpican el paisaje de la alta Sanabria, se han ido colmatando por los sedimentos y de un musgo llamado Sphagnum, dando lugar a una rica vegetación de turberas: masas de musgos que pueden alcanzar varios metros de espesor y que conservan, el registro fósil de la historia climática y botánica de la tierra.

Estas masas de musgos retienen el agua como si fueran esponjas y la van soltando poco a poco durante los meses más secos del año, contribuyendo de esta forma, al mantenimiento del caudal de los arroyos y los ríos de la comarca sanabresa. Por ello, además de su indudable interés botánico y paleoclimático, las turberas, se extienden por buena parte del Parque Natural de Sanabria, también tienen una valiosa función reguladora de los equilibrios hídricos, en una región donde la poca permeabilidad de la roca de granito, hace que las aguas subterránea sean relativamente escasas.

Pero no todas las cubetas que excavaron los glaciales en la roca de Sanabria, se han rellenado con los sedimentos arrastrados por la lluvia. Más de 33 de estas lagunas, nos sorprenden hoy repartidas por los altiplanos de la sierra zamorana, salpicando el paisaje de humedales y zonas encharcadas, que son lugares preferidos de las aves acuáticas y de una gran variedad de anfibios .

La laguna de Sotillo situada a 1600 metros, es un bello exponente del trabajo que ejercieron los hielos, presionando durante milenios sobre la altiplanicie granítica de esta parte peninsular. Su forma es alargada y fue represada por los campesinos con el fin de retener el agua, para aprovecharla durante las estaciones más secas del año y así poder regar los huertos y hacer funcionar los molinos harineros existentes río abajo del Truchas.

El amplio paisaje que rodea el entorno de la laguna, esta salpicado por zonas de pastizales alpinos, escobas y altos farallones graniticos que fueron modelados a capricho por los hielos. El sendero bordea la laguna por la parte sur y sube hasta los Prados del Campo de Ribadelago, siendo este punto el más elevado de toda la ruta.

Pasado este lugar, el sendero atraviesa una zona de prados que se alternan con escobales, a la izquierda de estos, aparecen unas elevaciones de cuarcita que sobresalen del terreno, desde la cima de estas rocas, se tiene la primera panorámicas de la cubeta glacial del lago de Sanabria, del cañón del Tera y de parte de la masa forestal que rodea estos accidentes geográficos.

El sendero sigue descendiendo, y lo hace por llanuras cubiertas de helechos y matorrales, siempre con una panorámica excepcional del Parque y de la fosa glaciar del lago. Pronto se llega a los limites del bosque, y comienzan aparecer los primeros robles que se agrupan en pequeños círculos, una peculiar forma para defenderse de las duras condiciones climáticas que reinan en lo alto de la sierra. En el descenso, el bosque se va haciendo más presente y en poco rato los jóvenes robles se van haciendo dueños del paisaje, solo en algunos tramos del camino aparecen claros que dejan ver las masas de agua que cubren la base de la cubeta glacial del lago de Sanabria.

A media ladera, aparece la Laguna de Carros, esta ocupa una pequeña superficie de terreno, lo que en su día fue la cabecera de un glacial, de los denominados colgado, que vertía su lengua de hielo sobre el glaciar del Tera. La laguna de Carros se halla muy colmatada por los sedimentos que han arrastrado las lluvias hacia su fondo, esto permite que en las someras aguas, crezcan toda clase de plantas y arbustos. El perímetro de la laguna esta rodeado por robles, abedules y servales, lo que convierten al lugar en un autentico vergel.

Pasada la laguna de Carros, el camino continua bajando, en este tramo los jóvenes robles que predominan en la parte media de la sierra, van dando paso a un bosque mixto, de  avellanos, arces, aliso y servales, que se alinean en torno al viejo camino de herradura, formando una especie de galería. En esta parte del recorrido, aparecen los pequeños meandros y las zonas encharcadas, que forman remansos de sedimentos y humus, donde crecen plantas y flores silvestres.

La humedad reinante en esta zona umbrosa es propicia para el desarrollo de musgos, hiedras y líquenes, estos colonizan los  viejos troncos de robles, y las grandes rocas que se han descolgado de la montaña arrastradas por los hielos. Entre el follaje, tendidos sobre los húmedos suelos, aparecen decrépitos, los troncos de algunos robles y castaños centenarios que no han resistido el paso del tiempo y son devorados lentamente por legiones de termitas.

El sendero de Sotillo, desemboca en un viejo camino de carro cuyo firme esta bien empedrado y sortea con comodidad los desniveles del terreno. En una de las curvas de este camino, existe un mirador natural desde el que se tiene una hermosa panorámica de la cuenca glacial del lago de Sanabria, las extensas masas de agua dulce que cubren la base de esta fosa y los bosques que rodean los márgenes del lago. Todo un espectáculo de naturaleza que recibe al viajero con un halo de serenidad, en sus últimos pasos por el interior del Parque Natural de Sanabria.

La ruta elegida termina en la plaza principal del pueblo de Ribadelago Nuevo, una población moderna que se construyo a orillas del lago de Sanabria cuando tuvo lugar la trágica ruptura de la presa del Tera y arraso el antiguo pueblo de Ribadelago Viejo, situado en la parte norte del lago, en cuya riada perecieron numerosos vecinos.

INFORMACIÓN PRACTICA

COMO LLEGAR: Por la autopista A-6, dirección Orense, hasta llegar a la altura de Puebla de Sanabria donde se coge la carretera que va a Galende y de allí a El Puente, de donde arranca una carretera local que llega hasta Sotillo.

RECORRIDO: El recorrido es en sentido lineal, comienza en Sotillo de Sanabria y termina en Ribadelago. Los 23 kilómetros aproximados que tiene la ruta, se pueden hacer en unas 7 horas de marcha.

GRADO DE DIDICULTAD: Esta ruta no entraña apenas dificultad, el único tramo del recorrido con algo de pendiente, es el que va de la cascada hasta la laguna de Sotillo, el resto de la ruta se hace en llamo o en sentido descendente, siguiendo un camino bien señalizado con estacas de madera y pintura.

ÉPOCA RECOMENDADA: Todas las estaciones del año son idóneas para hacer el recorrido por el Parque Natural del Lago de Sanabria, si bien, durante el invierno, los vientos fríos suelen azotar estos parajes, que se cubren de nieve y las aguas de hielo. Por ello las estaciones más recomendables son la primavera, el verano y el otoño, cuando los bosques exhiben todo su esplendor y cromatismo.

CONSEJOS: Se aconseja llevar botas de senderismo, comida y agua para el camino. Ropa de abrigo,  chubasquero y paragua, el tiempo puede cambiar en  cualquier momento y comenzar hacer frío o llover, por ello es aconsejable ir bien pertrechados para aguantar las inclemencias.

MÁS INFORMACIÓN: La Oficina de Turismo del Puente. Tel. 980 621 408. Oficina de Turismo de Puebla de Sanabria, Tel. 980 620 734. Patronato Provincial de Turismo Tel. 980 534 047. www.zamoradipu.es. Información Turística de Castilla y León. Tel. 902 203 030. www.jcyl.es/turismo. Oficina de Turismo de Zamora. 980 62 14 08. oficinaturismo@ayto-zamora.org

MAPAS: Mapa del Servicio Geográfico del Ejercito, hoja 267, escala 1:50.000.

INTERNET: http://www.turismocastillayleon.com

En la zona no disponemos de establecimientos asociados de Turismo Rural y empresas de turismo activo.

http://www.elrincondeltrotamundos.com

 

3 thoughts on “La alta Sanabria, un legado de los hielos

  1. Hola
    soy autóctono de la zona, montañero y socio de la AMZ, es la que rige todos o casi todos los refugios de montaña de la zona y no hay como un paseito en el invierno para pasar una experiencia de alta montaña sin ir a ella, me explico, las temperaturas son bajas y las nieves abundantes pero la orografía del terreno permite multitud de actividades para todo tipo de visitantes sin peligro alguno todo sin menospreciar que estamos hablando de montaña y que toda precaución es poca pero con el material y la preparación adecuada es un lugar muy hermoso para pasar unas buenas vacaciones invernales y disfrutar de lo vello que es el noroeste de Zamora. También que sepáis que podéis asistir a muchas actividades de montaña preparadas por la AMZ con base en el refugio de San Martin de Castañeda,donde podréis pernoctar económicamente y hacer uso de sus instalaciones así como de la compañía de las gentes que por este lugar regresamos con mucha frecuencia para pasar unos días que con frecuencia son únicos e inolvidables.
    No menos interesantes son las salidas en el resto de estaciones pero invierno es una muy importante para la montaña sanabresa.

    Un saludo Tate
    igual nos encontramos por hay. No dejen de preguntar por los Toxtaos que seguro que será bien recibido y si no le es necesario también será recibido.

  2. Este reportaje viene a reflejar lo que llevo defendiendo desde hace tiempo por Salamanca. Sanabria es mucho más que un lago y su verdadera belleza y encanto se encuentran un pelín más arriba. El poder visitar la cascada de Sotillo Helada o Peña Trevinca y su valle en primavera es increible. Todo eso a poderte despertar al pie del embalse de Vega de Tera (presa rota) no se olvida.
    Todo ello con un paseo para relajarnos en pleno otoño a orillas del lago.
    En fin un buen reportaje y un maravilloso sitio. Tete creo que te conozco de la época en que estuve estudiando en Zamora. Así que si nos vemos por tierras sanabresas este invierno preguntaré por ti.

    Un saludo desde Salamanca. SANCHEZ

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