Breve atlas de los faros del fin del mundo

Los faros que se yerguen en todas las latitudes, no solo son una luz que ha guiado durante siglos a los navegantes que surcaban los mares que cubren la tierra, son también una seña de identidad de cada continente, región o país. Construcciones singulares y a veces vetustas, que yacen en lugares estratégicos y solitarios a merced del viento, la lluvia, las misteriosas nieblas, el aislamiento y las tempestades que azotan esos rincones de la tierra; montículos, cabos, islas, acantilados, peñascos y algún pueblo aislado de pescadores. Los faros simbolizan el destino común del hombre sobre la tierra, un destino que han compartido durante siglos y que aún hoy nos siguen identificando geográficamente durante nuestros viajes y migraciones.

Breve Atlas de los Faros del Fin del Mundo es un extraordinario viaje —geográfico y literario— por los faros más aislados del planeta. Un farero ciego cuida de una luz en el círculo polar ártico, una intrépida niña acude al rescate de varios náufragos, un pequeño pájaro desaparece de una isla tras la llegada de un faro, un fantasma escribe a máquina cada noche, un excéntrico personaje levanta una torre en mar abierto para más tarde perecer en ella, dos guardianes se esfuman misteriosamente de un solitario cayo… Estas historias nos llevan hasta horizontes donde se cruzan Nelson Mandela, Edgar Allan Poe y Virginia Woolf y se suceden episodios de delirio, soledad y desasosiego; pero también de valentía y felicidad.

Breve Atlas de los Faros del Fin del Mundo, cuyo título hace alusión a la novela de Julio Verne El faro del fin del mundo— es una recopilación inédita de más de treinta relatos basados en hechos reales y acompañados de espléndidas ilustraciones, cartas náuticas, esquemas arquitectónicos y curiosidades acerca de faros remotos. Un libro fascinante, tan asombroso como los faros que alberga en su interior.

Así que esto no es solo un libro sobre faros. Es también una forma de vernos reflejados en el espejo de la condición humana, de cuestionarnos acerca de la experiencia de vivir en soledad, de reconocer la dependencia de los demás en el reto de la supervivencia, de explorar las miserias y las grandezas a las que podemos llegar en situaciones extremas. El vacío que sentimos al no estar amparados por nuestros semejantes es para algunos el infierno. En cambio, para otros como Charles Bukowski, “el aislamiento es el premio”.

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