Córdoba. El esplendor de la dinastía Omeya

La historia de Córdoba se halla esculpida en los elementos que dan forma a la mezquita, salvo la parte que pertenece a la dominación romana cuyos vestigios más importantes se encuentran en el puente que une las dos orillas del río Guadalquivir. Cada uno de los gobernantes omeyas que hicieron de Córdoba su lugar de residencia, convirtieron la Mezquita en el principal símbolo de su poder dejando marcado por doquier sus señas de identidad. Lo propio hicieron los Reyes Católicos cuando conquistaron la ciudad, construyendo su catedral barroca en el centro mismo de la Mezquita en señal de conquista y poderío, por todo ello este magno monumento resume mejor que nada la dilatada historia de la ciudad cordobesa.

MEZQUITA DE CÓRDOBA
MEZQUITA DE CÓRDOBA

El Rincón del trotamundos

Decía el arquitecto Rafael Moneo en su libro “La vida de los edificios” refiriéndose a edificios tan conocidos como la mezquita de Córdoba, la Lonja de Sevilla, el carmen de Rodríguez-Acosta en Granada y el patio de los Evangelistas en el monasterio del Escorial de Madrid, que sobre estos edificios, gravita el tiempo… estamos obligados aceptar que sus vidas implican continuo cambio… Y sin embargo, las obras de arquitectura se ven afectadas por el paso del tiempo de manera característica, singular y específica. Al mismo tiempo la vida de los edificios está soportada por su arquitectura, por la permanencia de sus rasgos más característicos y aunque  parezca una paradoja, es tal permanencia la que permite apreciar los cambios que tienen lugar en estos. La Mezquita de Córdoba, es uno de esos edificios que ha cambiado mucho de cómo fue concebida en sus orígenes, y ha envejecido notablemente, con todo sigue siendo hoy uno de los edificios más sobresalíente de la arquitectura árabe en todo occidente.

MEZQUITA DE CÓRDOBA
MEZQUITA DE CÓRDOBA

La Mezquita sufrió cambios irreparables a mano de los arquitectos cristianos cuando levantaron en medio del bosque de columnas bizantinas y arcos fajados, un templo cristiano de estilo barroco y de dudoso gusto. La construcción de este templo supuso la destrucción de más de la mitad del monumento, no obstante, su fascinación sigue siendo incólume. Cuentan que el emperador Carlos V, tras visitar la ciudad de Córdoba y la Mezquita, exclamó al contemplar tan tamaño desastre “si yo tuviera noticia de lo que haciades, no lo haciades, porque lo que queréis labrar hállase en muchas partes, pero lo que aquí teniades, no lo hay en el mundo”. Con estas palabras queda claro que el emperador se rindió al contemplar tan grandioso monumento levantado por los monarcas árabes.

MEZQUITA CATEDRAL DE CÓRDOBA
MEZQUITA CATEDRAL DE CÓRDOBA

A pesar de este terrible atentado arquitectónico, el monumento sigue siendo una de las construcciones más singulares que nos legó el esplendor de la dinastía de los Omeyas que gobernó Al-Ándalus durante más de un siglo. La Mezquita de Córdoba preside la ciudad, y lo hace como uno de los máximos exponentes de la capacidad que tienen los seres humanos  para crear belleza dentro de un contexto cerrado, ello con el propósito de iluminar el camino efímero que todo hombre transita en su vida terrenal. La Mezquita fue construida por Abderramán I, y ampliada en varias ocasiones por sus sucesores, entre ellas, la que realizó el califa Almanzor, posiblemente la más espectacular de todas ellas y la que más nos sorprende al visitar este sublime monumento.

MEZQUITA CATEDRAL DE CÓRDOBA
MEZQUITA DE CÓRDOBA

El bosque de columnas perfectamente organizadas de la mezquita cordobesa, desemboca en el luminoso mihrab, la hornacina sagrada a la que debían mirar todos los creyentes que visitaban el templo, sus muros están cubiertos con una rica decoración de mármol azul y rosado. Sobre el lugar se abre  la maravillosa cúpula de la Mansura, cuyos arcos están esculpidos al trépano y decorados con hermosos mosaicos bizantinos. A través de sus muchas celosías penetra la luz natural del sol que ilumina todo el templo, creando un espacio lleno de sensualidad y un completo recogimiento que sume al visitante en una profunda meditación.

MEZQUITA DE CÓRDOBA
MEZQUITA DE CÓRDOBA

Además de la Mezquita de Córdoba, el califato de los Omeyas que reina entre 912 y 1031, dejó en la ciudad de Córdoba otro importante monumento civil, este situado a ocho kilómetros de la Mezquita, Medina Azahara que fue la residencia del califa y sede de su gobierno. Estos palacios empezaron a construirse durante el reinado Abderramán III que decidió iniciar la construcción de una ciudad dedicada a su favorita Azahara.

MEZQUITA CATEDRAL DE CÓRDOBA
MEZQUITA DE CÓRDOBA

Para la construcción de Medina Azahara se recurrió a los más preciados materiales arquitectónicos del ámbito mediterráneo. En las obras trabajaron más de 10.000 obreros y artesanos que emplearon materiales, en su mayoría, traídos de Siria y Constantinopla, mármoles de Cártago, puertas de marfil, artesonados de ébano con incrustaciones de piedras preciosas. La ciudad de Azahara se emplaza al pie de la montaña de Sierra Morena, y ocupaba un gran espolón natural que forman las estribaciones  de la montaña al adentrarse con suavidad en la llanura sobre la que tiene una bellísima panorámica que se extiende sobre las tierras cordobesas.

MEZQUITA DE CÓRDOBA
MEZQUITA DE CÓRDOBA

Nos encontramos ante uno de los complejos arqueológicos  más espectaculares del mundo islámico medieval. Salvo la misma Córdoba califal, la Sevilla almohade o la Granada nazarí, ninguna otra ciudad del Al-Ándalus, alcanzó tales dimensiones y esplendor. Medina Azahara fue destruida por los beréberes en el año 1010 y abandonada a su suerte hasta bien entrado el siglo XX periodo en el que fueron sustraídos los nobles materiales con los que fue construida quedando a salvo una pequeña parte de lo que en su día fue la ciudad, lo suficiente como para que el viajero pueda hacerse hoy una idea del esplendor y la belleza de este complejo arquitectónico.

MEZQUITA DE CÓRDOBA
MEZQUITA DE CÓRDOBA

Durante el califato de los Omeyas, Córdoba fue la ciudad de mayor esplendor de toda Europa y, posiblemente, una de las más pobladas, llegando a tener más de cien mil habitantes. Los Omeyas dedicaron una buena parte de su reinado, a pacificar la España musulmana, algo que compatibilizaron con hacer de Córdoba uno de los centros del saber más importante de Europa y oriente medio, además de una ciudad próspera y culta que llegó, en algún momento, a rivalizar con la ciudad de Damasco en Siria, cuna del esplendor y la belleza del mundo árabe.

CELOSÍA MEZQUITA DE CÓRDOBA
CELOSÍA MEZQUITA DE CÓRDOBA

El viajero accede a la ciudad de Córdoba por la puerta principal atravesando el río Guadalquivir por el puente que levantaron los romanos en el siglo I a. C., obra que ha resistido el paso del tiempo, el de las civilizaciones y los embates de la naturaleza, y que lo atravesaron los sabios árabes y lo cruzaron con sus monturas los reyes cristianos. Hacia la mitad de sus 16 arcos hay un pequeño altillo con una estatua de San Rafael al que se considera guardián de la ciudad de Córdoba. Desde este sitio del puente, el viajero puede contemplar parte del legado de la Córdoba romana, la árabe, la judía y la cristiana. Este conjunto histórico sorprende al visitante por su magnífico estado de conservación y por las espléndidas vistas que ofrece del conjunto de la Mezquita y la ribera del río Guadalquivir a su paso por la ciudad. También desde el puente, se puede contemplar los tres molinos árabes que se asientan en la margen del río cuyo origen se remonta al siglo XII.

Puente romano de Córdoba
PUENTE ROMANO DE CÓRDOBA

Antes de adentrarse en la ciudad, es recomendable visitar la torre de la Calahorra, de función defensiva se reconstruyó en el siglo XIV sobre un fortín musulmán. Actualmente alberga el Museo de la Tres Culturas, dedicado al legado que las culturas islámica, hebrea y cristiana han dejado a su paso por la ciudad de Córdoba. Es imprescindible acceder a lo alto de la torre para disfrutar de las vistas de la ciudad y sus monumentos, el atardecer quizás sea el mejor momento para hacerlo. La antigua puerta romana que daba acceso a la ciudad fue demolida en el siglo XVI y reemplazado por la actual de estilo renacentista.

MEZQUITA DE CÓRDOBA
MEZQUITA DE CÓRDOBA

El alcázar de los Reyes Cristianos, hoy convertidos en un museo, es una edificación de carácter militar mandada construir por Alfonso XI de Castilla sobre el antiguo Alcázar árabe, antes residencia del gobernador romano y emplazamiento de la aduana que todo visitante debería cruzar si quería acceder en la ciudad. Fue residencia real desde el siglo XIII y los monarcas cristianos Isabel y Fernando lo habitaron durante varios años. Su aspecto de fortaleza inexpugnable  está dominada por cuatro torres que se yerguen sobre el conjunto palaciego. El alcázar posee hermosos jardines donde el rumor del agua y el aroma de las flores en primavera acompañan al  visitante en su apacible recorrido por estos nobles espacios que tantos secretos y silencios atesoran.

JARDINES DEL ALCÁZAR DE LOS REYES CATÓLICOS-CÓRDOBA
JARDINES DEL ALCÁZAR DE LOS REYES CATÓLICOS-CÓRDOBA

Tras conocer la dilatada historia de Córdoba el viajero no puede marcharse sin antes adentrarse en el entramado de calles y plazas que configuran el casco antiguo de la ciudad, que como casi todas las ciudades y pueblos de Andalucía, son un fiel reflejo de la arquitectura árabe. Deambulando por ese laberinto de calles, el visitante se topará con los famosos patios cordobeses, de renombre universal pues estos fueron declarados por la Unesco Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

CALLE DE DE LAS FLORES-CÓRDOBA
CALLE DE DE LAS FLORES-CÓRDOBA

La ciudad actual de Córdoba, como otras muchas ciudades de la península, se encuentra asentada sobre los vestigios de antiguas civilizaciones, por lo que cada vez que se mueve una piedra aparecen restos arqueológicos que dejaron sobre esta tierra los pueblos que un día se asentaron en este territorio. De esos movimientos y excavaciones han emergido restos arqueológicos que se exhiben en los museos de la ciudad y también en exposiciones al aire libre en plazas y jardines públicos. De esos restos cabe resaltar las columnas romano del siglo I. situadas junto al Ayuntamiento.

TEMPLO ROMANO DE CÓRDOBA
TEMPLO ROMANO DE CÓRDOBA

Intramuros, la Córdoba romana es hoy escasa por no decir inapreciable, aunque el monumental de la calle Claudio Marcelo permite al viajero tener una noción más o menos aproximada de lo que debió ser aquella urbe que incitó a los reyes visigodos a establecer aquí su capitalidad, y más tarde la rica y noble ciudad musulmana de los Omeyas. De los palacios romanos, visigodos o islámicos levantados por la nobleza de la época, apenas quedan restos, salvo los que asoman en uno de los patios del Alcázar de los Reyes Cristianos. El lugar fue castillo y luego cárcel de la temible inquisición, hoy el palacio es un museo en cuyas paredes interiores lucen magníficos mosaicos romanos recuperados durante las excavaciones habidas en la ciudad de Córdoba.

BARRIO DE LA JUDERÍA-CÓRDOBA
BARRIO DE LA JUDERÍA-CÓRDOBA

La Judería cordobesa es uno de los barrios más hermosos de Andalucía, fue un núcleo vital  para la artesanía, el comercio y las finanzas de la ciudad hasta la expulsión de la comunidad judía en 1492. Las calles del barrio son estrechas, las paredes encaladas y sus recoletas plazas dan entrada a casas con patios y fachadas cubiertas de plantas ornamentales y flores. Es un barrio muy visitado por los turistas, y en él están instalados numerosos talleres y tiendas de artesanía, así como bares  y tabernas típicas. Los paseos a pie durante la noche por este barrio, iluminado por una luz tenue, son muy evocadores, tienen un encanto especial y un tanto romántico. Entre los lugares de mayor interés se encuentra la Sinagoga construida durante el reinado de Alfonso XI, por el arquitecto Isaac Majeb.

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