Navegando por el canal de Beagle, al sur de Tierra del Fuego

Los paisajes son gigantes y todo parece más pequeño de lo que realmente es.

Diego Sáinz, director de Kora Trek

 

Existen una infinidad de lugares que nos gustaría conocer, y quisiéramos ir a todos ellos. Normalmente algo que hemos leído o algo que nos han contado, es el inicio de la idea que se convierte en viaje. Hay rincones mundialmente conocidos por su belleza y muchos otros aún sin conocer e igual de bellos. El caso es que casi todos, al final optamos por viajes de los que tenemos una serie de referencias que nos convencen a la hora de decidirnos.

La primera piedrita de este viaje era hacer algo diferente, aprovechando las posibilidades que ofrecen los paisajes y retos de las latitudes australes.

Poco sabía, poco quería saber… y poco se sabe en realidad de la zona a la que queríamos llegar. Pero sonaba viable, por que no?

La idea era básicamente sencilla, navegar por el canal de Beagle, al sur de Tierra del Fuego, utilizar una embarcación, un acogedor velero, como campo base móvil a la hora de explorar algunos de los valles, cerros y glaciares que se esconden tras las imponentes cordilleras que nacen del océano. El Monte Sarmiento en la Cordillera Darwin, es un claro ejemplo.

En todo caso nuestro objetivo era más humilde que ascender alguna de dichas desafiantes cumbres, esas  con un caprichoso merengue de hielo en la cima. Las cimas de estas moles heladas están subidas en contadas ocasiones y una gran mayoría siguen vírgenes. La más alta es el monte Darwin de algo más de 2.000 m. Llegar hasta ellas es todo un reto, a veces imposible. Además no son altas y no se si serán modas o manías, pero a día de hoy la altitud es un punto importante a la hora elegir una cumbre, así que estos “cerros” con dos mil y pico metros el que más, quedan en el perfecto olvido.

En cambio el reto que estas montañas ofrece es auténtico y puro, ya sea al escalarlas o simplemente verlas, navegar o recorrerlas a pie.

Antes de zarpar de Ushuaia, realizamos una marcha de 3 días en la isla, en el sector del cerro Vinciguerra. Ascendimos al cerro falso Tonelli con impresionantes vistas desde su cima, una buena forma de comenzar esta aventura. Es uno de esos caminos que debe ser recorrido, un camino solitario.

La elección de la embarcación es muy importante, clave, y no hay muchas opciones a la hora de elegir un velero en el pequeño puerto de Ushuaia.  El nuestro tenía 11 metros de eslora y convivimos 8 personas. Dormíamos en 3 pequeños camarotes dobles y el capitán y marinero en un cálido saloncito, un interior entrañable.

Zarpamos de Ushuaia muy temprano el día 2 de febrero, un gris amanecer cubría todo, pero lentamente mejoró y tuvimos lo que fue el mejor día de navegación, el canal era una balsa.

Nuestro siguiente destino era Puerto Williams, en Chile. El plan de navegación nos llevaría e los días siguientes a Puerto Navarino, Caleta Olla, Seno Pía, Caleta Julia, Yendegaia, todos lugares pertenecientes a Chile. El problema es que zarpamos de Argentina y hay que resolver una serie de formalidades burocráticas y administrativas a la hora de pasar a Chile, tanto para salir de Ushuaia como al llegar a Puerto Williams…

El primer fondeo fue en Puerto Navarino, junto al canal de Murray, el cual está prohibido navegar, excepto por la armada chilena. Puerto Navarino se conecta con Puerto Williams en algo más de 1 hora por una incomoda carretera de ripio, en velero fueron unas 4 horas creo. Una inmejorable toma de contacto con la mar.

Al día siguiente zarpamos hacia Caleta Olla, junto al glaciar Francia y glaciar Holanda, un paradisiaco rincón para fondear. La mañana estuvo movida, los canales fueguinos no son mar abierto, pero también pueden enfurecerse, esta mañana andaba la mar correosa y nos despertamos todos agarrándonos donde podíamos para no caernos de la cama. Se pensó en fondear y variar el plan para evitar la incómoda navegación, en fin, sabíamos a lo que íbamos, así que proseguimos con el plan, rumbo a caleta Olla. Amainó y pudimos llegar con buen cuerpo al fondeo en ese mágico lugar. Bajamos a tierra y nos dirigimos caminando al frente del glaciar Holanda, una bonita caminata por los típicos paisajes australes. A penas hay camino, que a veces se confunde con la huella de los guanacos. No es sencillo avanzar en estas tierras, son frágiles, inestables, engañosas.

El hielo se retiró en estas latitudes hace relativamente poco tiempo, primero apareció la roca, que poco a poco se comienza a cubrir por unos diminutos líquenes, luego sale un musgo y unas pequeñas ramitas… poco a poco se comienza a formar el suelo pero la capa es aún fina, débil y cualquier mínimo factor crea un importante cambio en el terreno. Finalmente surgen los bosques, algunos casi impenetrables, pero siguen siendo frágiles y los furiosos vientos reinantes los hacen caer con facilidad ya que sus raíces no tienen donde amarrarse. En dos ocasiones, tuvimos la experiencia de atravesar un bosque absolutamente destruido, llegó a parecer dantesco.

Es fácil evadirse en esta guarida natural que raramente ofrecen estos canales, es de belleza casi irreal, su silencio, se siente la lejanía de todo, te vuelves básico, quizá por este momento ya mereció la pena el viaje.

Podíamos habernos quedado un día más y así aprovechar para habernos acercado al frente del glaciar Francia pero proseguimos hacia el Seno Pía. El canal se dejo querer y disfrutamos de esta jornada también, rodeados de cerros y glaciares que caen al mar mientras retroceden y se alejan cada vez más del océano. Los paisajes son gigantes y todo parece más pequeño de lo que realmente es, solo cuando te acercas lo suficiente te das cuenta de su magnitud.

El siguiente fondeo fue en la Isla Gordon, caleta Julia se llamaba nuestro rinconcito para la noche, que lindo! Como se aprecia cuando nadie ha pisado algún lugar.

Al día siguiente rumbo a Caleta Ferrari o Yendegaia, a ver a José de nuevo, que personaje, es para otro momento… luego de nuevo Puerto Williams, Ushuaia y como todo en esta vida las cosas se acaban… vuelta a España… eso no quiere decir que la cosas no sigan, pues siguen… y volveremos a aquellos rincones de fábula… es cuestión de tiempo!

 

Los caminos del mundo son incontables, y la mayoría deben ser recorridos: Tú caminas tras los pasos de la mayoría, hasta llegar donde los caminos se dividen; Uno es seguro y luminoso y el otro es sombrío y cansador Aún así tu mirar sigue adelante el solitario camino, porque el solitario camino es irresistible.

Robert W. Service

 

 

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