Los mejores destinos para observar los cielos en España

El Rincón del Trotamundos

Hay muchas formas de viajar, pero siempre que pronunciamos la palabra viajar, asociamos esta con los viajes que emprendemos hacia alguna parte del planeta Tierra, ya sea a la montaña, la playa, los desiertos, alguna ciudad, o a otro país distinto al nuestro. Pero casi nunca asociamos el viaje a la observación del cielo.

Disfrutamos contemplando este o aquel monumento levantado por el hombre, el paisaje nevado de las montañas, el colorido de los bosque durante el otoño, los saltos de agua que vierten por depresiones y zonas elevadas, los desiertos de arena y rocas esculpidas por el sol, el viento y el agua. Disfrutamos con el espectáculo que producen las olas durante los días de tempestad, incluso con los acantilados que se precipitan sobre los inmenso océanos que cubren la tierra.

Pero casi nunca asociamos el viaje con la contemplación de nuestro espacio estelar. Quizás no lo hacemos por que el ser humano siempre camina mirando hacia el suelo y apenas lo hace hacia arriba, salvo para ver si hace sol, hay nubes o esta lloviendo.

El libro que publica la editorial Anaya “Los mejores destinos para observar los Cielos en España”, es muy oportuno para cambiar nuestro concepto del viaje, y de paso animarnos para preparar un viaje en el que nuestro destino sea la observación del cielo. Como nos muestra este libro, en España no faltan lugares donde poder disfrutar del espectáculo que ofrece el cielo cada noche, especialmente cuando las nubes están ausentes, cada puesta y salida de sol, y cada noche de luna llena.

Para la observación de este maravilloso espectáculo no hay que hacer grandes preparativos, ni hacer muchos kilómetros en coche, o tener un gran equipo de observación, se puede disfrutar del espectáculo del cielo a simple vistas con solo situarse en un lugar estratégico apartado de la contaminación lumínica de las grandes ciudades.

Pero si queremos hacer un viaje hasta alguno de los lugares que mejor se observa el cielo por que en estos puntos no hay contaminación lumínica o de otro tipo, también lo podemos hacer. De estos lugares hay muchos en España, en el libro se recogen algunos que destacan por su belleza y por su estratégico emplazamiento.

El autor se atreve a buscar aquellos lugares y rincones de nuestra geografía que son motivo de la contemplación, de la introspección personal y de la dedicación de científicos y artistas. No se trata meramente de describir lugares turísticos, sino de dar un paso más allá de la convención que este tipo de textos expositivos y divulgativos ofrece habitualmente.

El cielo, la vegetación, la niebla, matices de luz, las estrellas o el silencio se convierten en criterios de selección para describir esos lugares de retiro, de búsqueda personal, de íntima extinción de uno mismo, pues el viajero encuentra evidencias de esa naturaleza adánica y primigenia, lugares que se atribuyen a los dioses y donde las leyendas fluyen por sí mismas, sin necesidad de intermediarios; parajes protegidos y otros que surgen de la suspicacia y la indagación del autor.

Lo que se desprende de los textos y de los títulos que encabezan cada sección, cada lugar, cada motivo, es que el encandilamiento, la atracción y la necesidad de búsqueda pueden convertir un viaje por España en una clase de rito iniciático donde el mundo no se enseña, sino que se muestra. Por esta razón, la obra de Pepo Paz transciende la mera guía turística informativa.

Los pájaros, las estrellas o la sal de las Salinas de Santa Pola, por ejemplo, invocan su propia representación hipnótica, relevante, silenciosa y sumida en otra representación, aquella que surge de la experiencia y de la sensibilidad, quien el autor logra que los paisajes, sus fotografías y comentarios formen parte de ese libro incesante, como diría Borges, que no es otro que el Universo.

España es un país privilegiado, por la calidad de sus cielos nocturnos y estrellados. Pero los diurnos no se quedan atrás. Encabeza la lista internacional de reservas y destinos Starlight, espacios naturales protegidos para la defensa de la calidad del cielo nocturno y el acceso a la luz de las estrellas. El autor ha recorrido parte de la geografía española, incluido las islas Baleares y Canarias, para descubrir los mejores lugares en los que disfrutar de algo tan maravilloso como contemplar la lluvia de estrellas, los cráteres de la Luna, el vuelo de las garzas reales o la caída del sol.

Son 50 destinos excepcionales en los que la observación del cielo, los astros y aves que contiene o enmarca y el sol que los ilumina, constituyen una experiencia única y maravillosa.

El libro se divide en cuatro apartados dedicados, respectivamente, a los destinos astroturísticos, orniturísticos, a los miradores y un último apartado, el sol en el horizonte, que hace recuento de algunos de los lugares con los más bellos amaneceres y atardeceres en nuestro país. Se trata pues de un libro de gran formato, con fotografías a doble página, mapas de situación y toda la información práctica del destino.

Algunos lugares que aparecen mencionados en el libro a los que podemos viajar para observar el cielo, la salida o puesta de sol y el espectáculo que ofrecen las noches de luna llena.

El pico Mulhacén, Granada.

Parque Natural del Cabo de Gata, Almería.

Los Arribes del Duero, Salamanca.

Mirador de San Nicolás, Granada.

Ordesa y monte Perdido, Huesca.

Hoces del Duratón, Segovia.

Parque Nacional de Monfragüe, Cáceres.

Parque Nacional de Doñana, Huelva.

Acantilado de Loiba, A Coruña.

Peña Trevinca, Zamora-Orense.

Fuente De, Picos de Europa, Cantabria.

Cañón del Ebro, Burgos.

Desfiladero del Masca, Canarias.

Lanzarote, Canarias.

Costa de Fisterra, A Coruña.

Urueña, Valladolid.

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