El Viajero Trotamundos. Agencia de Viajes


 

sep 13 2010

El hábitat de la cabra montes en la sierra de Gredos

Categorías: Flora y Fauna

Un viaje al reino de la roca viva

El Rincón del Trotamundos. 13/9/2010


Al acercarnos al gran farallón de Gredos, quedemos sorprendidos, por no decir perplejos, al contemplar las grandes manadas de cabras monteses saltando de roca en roca, corriendo por las empinadas laderas de nieve, o encaramadas en lo más alto de los riscos, allí donde al hombre le es casi imposible subir si no va provisto de material adecuado.

Muchos de nosotros hemos tenido alguna vez la oportunidad de ver a estos fantásticos animales en fotografía o en algún documental, pero no por ello al acercarnos hasta su hábitat natural, hemos dejado de sentir una extraordinaria emoción al ver junto a los caminos y senderos que recorren la sierra de Gredos de norte a sur, la vivacidad y belleza de este animal, con su pelaje marrón durante la primavera y el verano y casi negro en el otoño y el invierno. Su grandiosa y retorcida cornamenta sobresaliendo por encima de los piornos que cubren las laderas de la sierra, o la silueta de este animal encaramado en los afilados salientes de las descompuestas cresterías, y con un poco de buena suerte, quizás también tengamos la oportunidad, (muy frecuente durante los periodos de celo), de presenciar alguna de las muchas y hermosas peleas que los machos monteses llevan acabo entre si para imponer ante los demás contendientes su dominio sobre el harén de hembras. Estas sensacionales estampas de la vida animal en la naturaleza, no nos cansaran nunca por muchas que sean las veces que vayamos a la sierra de Gredos y veamos las manadas de monteses. Siempre escucharemos una voz cerca de nosotros que exclamara sorprendido; “mira, mira las cabras”.

Las monteses son uno de los animales salvajes más emblemáticos de la sierra de Gredos. Se han erigido con todo merecimiento desde hace mucho tiempo en las reinas de las alturas, llegando a ser el animal salvaje más representativo de este macizo montañoso.

Existen en la Península bajo la denominación de cabra montés ibérica (Capra pyrenaica) tres subespecies que se diferencian por ligeras variaciones en la morfología de los cuernos y del color del pelo. Capra pyrenaica pyrenaica: exclusiva del Pirineo, en la actualidad al borde de la extinción. Capra pyrenaica hispánica: está presente en las cordilleras del litoral mediterráneo. Capra pyrenaica victoriae: esta es la subespecie de Gredos y Las Batuecas.

Comportamiento: La cabra montes de Gredos estuvo, como sucedió con otros muchos animales salvajes de nuestros montes, a punto de extinguirse. A principios de siglo en la sierra de Gredos apenas existían unas dos docenas de cabras. Desde entonces la población ha ido creciendo y en la actualidad se estima que puede haber entorno a 9.000 ejemplares. Este espectacular crecimiento se debe, entre otros motivos, al interés cinegético que las monteses han tenido entre los cazadores, por el preciado trofeo de su cornamenta. Posiblemente fue este interés lo que salvo de una más que segura extinción a este emblemático animal, un valioso endémico de la fauna Ibérica.

La cabra montés posee una vista poco eficaz, pero por contra, dispone de un extraordinario olfato y mejor oído. Las pezuñas están formadas por dos dedos de gran movilidad, y se adaptan a las irregularidades de las rocas con gran facilidad. En la sierra de Gredos estos animales se pueden localizar en lugares muy elevados, especialmente allí donde se hallan las zonas más agreste e inaccesibles del roquedo. Pero no siempre se encuentran en este medio. Durante los duros inviernos, cuando la nieve y el hielo cubren las montañas y los altos pastizales, vemos como los rebaños de cabras descienden hasta los valles en busca de temperaturas más suaves y de pastos más abundantes y tiernos.

El celo: A finales de octubre o principios de noviembre comienza el periodo de celo, que suele durar hasta principio de diciembre. Esta es la época de máxima actividad en el rebaño. Los machos monteses se concentran en las zonas de la sierra donde tiene lugar el apareamiento. Este es el único periodo en todo el año en el que los machos y las hembras se unen en un mismo grupo. Pasado este ciclo de celo los machos se separan del resto del rebaño y forman su propio grupo.

 

Al principio del periodo de celo los machos de mayor edad, establecen frecuentes luchas, mientras que los más jóvenes se dedican a cortejar a las hembras que encuentran rezagadas del grupo, pero casi siempre con poca fortuna. Entre las exhibiciones efectuadas por los grandes machos para aparearse con el mayor numero de hembras, ocupan un lugar predominante debido a su espectacularidad y belleza las luchas efectuadas entre los ejemplares más viejos del rebaño. Estos golpean entre si las grandes cornamentas produciendo un espectacular y sonoro estruendo, que retumba por toda la sierra. Estas peleas se suelen producir con más frecuencia durante el ocaso y también en los amaneceres, si bien pueden surgir a cualquier hora del día. A diferencia de lo que sucede con otros animales salvajes, estas estruendosas batallas son incruentas, por ello casi nunca terminan con la muerte de los contendientes.

Las hembras alcanzan la madurez sexual a los dos años. Los machos por el contrario no se aparean hasta varios años después. Ello es debido a que los ejemplares más viejos no permiten a los jóvenes acceder a las hembras. Esta es la causa por la que el macho llega más tarde que la hembra a la madures sexual.

El período de gestación dura aproximadamente unas 24 semanas. Pasado este tiempo las hembras se aparta del rebaño y expulsan de su lado a la cría del año anterior que aun permanecen con la madre. Esta busca un lugar apartado y de difícil acceso, desde donde pueden detectar con facilidad cualquier peligro. La madre y la cría permanecen ocultas durante algunos días hasta que el chivo tiene la suficiente fuerza y habilidad para trepar por los roquedos a la vez que el vínculo entre la cría y la madre están bien afianzados.

La época más apropiada para poder observar en las alturas la cabra montés de Gredos, es la primavera y en el periodo de celo y apareamiento que coincide con los meses del otoño. Durante esta última estación y parte del invierno, los machos lucen un pelaje totalmente negro, que les da una mayor vistosidad y bravura. Es también cuando estos animales se pueden localizar en las zonas más bajas de la sierra. Durante el verano, las monteses se refugian en los lugares más inaccesibles de la sierra, por lo que es más difícil localizarlas aunque no imposible.

Los lugares de más fácil acceso y en los que es casi seguro poder contemplar los rebaños de cabras monteses en la sierra de Gredos: El Puerto del Pico y la vertiente norte del pico del Torozo, en el extremo oriental del macizo. En el pico de La Mira y las planicies cercanas a este. En el Puerto de Candeleda y las inmediaciones de las ruinas del refugio del Rey, muy próximos ambos a la Plataforma de Gredos. En la Laguna y Circo de Gredos. Si bien rebaños de monteses hay por toda la sierra, aunque su comportamiento ante la presencia humana es bastante más huidizo fuera de las zonas indicadas, por aquello de que las cabras en estos sitios están más habituadas a su presencia.

Guías de la Sierra de Gredos: José Luis Rodriguez, edita Fondo Natural. Crónicas de Gredos, Juan Andrés Feliú Suárez, Angel Rituerto Marrupe, edita Caja Salamanca y Soria. La Sierra de Gredos y su Reserva Nacional, edita Sendai.

Tags: , , , , , , ,

One Response to “El hábitat de la cabra montes en la sierra de Gredos”

  1. Visitante says:

    Hace mucho que publicasteis esta entrada, pero quiero agradeceros la información que dais, ya que me ha sido muy util para mi visita a gredos y para poder encontrar esas magníficas cabras montes, iconos de Gredos.

    Muchas gracias y un saludo.

Deja un comentario