Santo Antão, para disfrutar caminando en Cabo Verde

Hemos llegado a la isla de São Vicente en Cabo Verde en vuelo regular desde Lisboa. Pasaremos la noche en Mindelo antes de coger el ferry a Porto Novo. Una impecable furgoneta aluguer nos ha subido por una tortuosa carreterita empedrada hasta Chã de Morte. Estamos en una inmensa caldera árida recorrida por profundos barrancos barrida por un viento fuerte y seco. Vamos a comenzar nuestra primera ruta en Santo Antão.

Fontainhas-Cabo Verde
Fontainhas-Cabo Verde

El Rincón del Trotamundos. Javier Elcuaz del Arco

 Santo Antão es la isla más occidental del grupo de islas de Barlovento de Cabo Verde. Su forma rectangular se extiende 42,8 km de este a oeste y 24 de norte a sur. Su escarpado relieve alcanza 1.979 metros en Topo da Coroa. Sólo dos de sus barrancos llevan agua todo el año, Paúl y Janela. Hay que esperar a la estación húmeda para ver correr cauces y cascadas. También es en verano cuando se pueden disfrutar todas sus playas y calas. El resto del año el baño es peligroso en una buena parte de ellas por la impetuosidad del Atlántico.

 El sur de la isla tiene un clima desértico cálido y el norte es semi-árido. La oscilación térmica no es muy acusada a lo largo del año, aunque durante los meses de verano las temperaturas son sensiblemente superiores. Las lluvias llegan entre agosto y octubre, torrencialmente en algunas ocasiones. Pero estos últimos años sólo ha llovido ligeramente algunos días durante unas pocas horas.

Mindelo-Cabo Verde
Mindelo-Cabo Verde
Mindelo-Cabo Verde
Mindelo-Cabo Verde
Mindelo-Cabo Verde
Mindelo-Cabo Verde
PortoNovo-Cabo Verde
PortoNovo-Cabo Verde
PortoNovo-Cabo Verde
PortoNovo-Cabo Verde
Caldeira das Patas-Cabo Verde
Caldeira das Patas-Cabo Verde

La principal actividad económica de la isla es la agricultura. Practicada en los escasos y pequeños terrenos llanos existentes y en las terrazas construidas en los vertiginosos barrancos. La perfección de las técnicas y las terrazas, construidas con piedra seca, evoca una actividad artesanal. Una red de levadas y depósitos es la base del uso del agua, complementada con la extensión del riego por goteo para el máximo aprovechamiento de este recurso. Son los hombres quienes se ocupan de las tareas agrícolas, sin ninguna ayuda mecánica y sirviéndose de pequeños borriquillos sólo para el transporte. Caña de azúcar, maíz, patatas, ñame, café y frutas tropicales son la mayor parte de los cultivos.

Ribeira de Alto Mira-Cabo Verde
Ribeira de Alto Mira-Cabo Verde

La pesca, artesanal en una buena parte, la explotación de la piedra puzolana en Porto Novo y el creciente turismo contribuyen de forma importante a la economía de la isla.

Ponta do Sol-Cabo Verde
Ponta do Sol-Cabo Verde

Esta isla ofrece las mejores condiciones para el senderismo de todo el archipiélago. Su red de senderos tradicionales, mantenida primorosamente, recorre espacios de belleza fascinante entre sus poblaciones. Nuestra primera ruta nos llevará de Chã de Morte a Alto Mira III. Chã de Morte ocupa un pequeño llano entre dos profundos barrancos en la enorme Caldeira das Patas. No hay puentes que salven los barrancos. Para atravesarlos hay que bajar hasta el fondo y subir para salir de ellos. Así atravesamos la Ribeira de Cirio y llegamos a la de Patas, por donde el camino asciende en zig-zag hasta el dentado borde de la caldera. La aridez dominante solo permite algunos cultivos de tomates, cebollas, guisantes… a la sombra de tamarindos, mangos y papayos. El ganado se reduce a algunas cabras y cerdos. Se agradece el frescor de la altura ascendiendo entre impresionantes diques volcánicos. Dejamos la caldera por la brecha Forquinha. Al otro lado se abre la inmensa Ribeira de Alto Mira, no menos hechizante en su hermosura. El verde vegetal, alimentado por los manantiales de agua, es más abundante entre las viviendas dispersas y coloridas. Cómodamente llegamos a Alto Mira III por un camino bien empedrado y señalizado.

Diques volcánicos-Cabo Verde
Diques volcánicos-Cabo Verde
Forquinha-Cabo Verde
Forquinha-Cabo Verde
Alto Mira-Cabo Verde
Alto Mira-Cabo Verde

Pasamos la noche en el Residencial Amadeu de Deus Ramos, un alojamiento sencillo, pero con una terraza y una cocina muy recomendables. Después de un abundante desayuno comenzamos la segunda ruta descendiendo por la Ribeira de Alto Mira. Sus dimensiones y las formaciones de su relieve son sobrecogedoras. Caminamos entre terrazas construidas y mantenidas con esmero para aprovechar al máximo el terreno cultivable. Otro tanto ocurre con el agua, llega por levadas y se distribuye mediante sistemas de riego por goteo. Comeremos escuchando el impetuoso oleaje rompiendo en la playa de arena negra de Boca de Alto Mira, donde el baño es desaconsejable por las fuertes corrientes marinas. Terminamos la ruta ascendiendo 600 metros por un ancho camino tradicional que se asoma a la costa antes de dejarnos en Ribeira da Cruz, comunicado por carretera con Alto Mira.

Alto Mira-Cabo Verde
Alto Mira-Cabo Verde
Ribeira de Alto Mira-Cabo Verde
Ribeira de Alto Mira-Cabo Verde
Ribeira de Alto Mira-Cabo Verde
Ribeira de Alto Mira-Cabo Verde
Boca de Alto MIra-Cabo Verde
Boca de Alto MIra-Cabo Verde
Alto Mira-Cabo Verde
Alto Mira-Cabo Verde

Antes de amanecer dejamos Alto Mira. Nos espera una larga subida de unos 1.000 metros que conviene acometer cuando la sombra cubre las verticales paredes por donde asciende un camino, que siguiendo un tendido eléctrico, nos lleva a una meseta con vistas magníficas de toda la Ribeira de Alto Mira y el cono volcánico de Topo da Coroa en la distancia. Comemos a la sombra de unos pinos dando vista hacia el norte, contemplando la no menos impresionante Ribeira da Garça. Por ella bajaremos después de distinguir entre la bruma, hacia el sureste, las formas montañosas de la isla de São Vicente. El largo descenso, de unos 1.200 metros, es todo un placer tanto por la comodidad del camino como por la belleza del paisaje que nos rodea antes de llegar a la zona de cultivos de Manta Velha, no menos estética. De nuevo en aluguer llegaremos a Cruzinha para pasar la noche junto al mar.

Alto Mira-Cabo Verde
Alto Mira-Cabo Verde
Amanecer-Cabo Verde
Amanecer-Cabo Verde
Ribeira de Alto Mira-Cabo Verde
Ribeira de Alto Mira-Cabo Verde
Ribeira de Alto Mira-Cabo Verde
Ribeira de Alto Mira-Cabo Verde
Topo da Coroa-Cabo Verde
Topo da Coroa-Cabo Verde
Ribeira da Garça-Cabo Verde
Ribeira da Garça-Cabo Verde
São Vicente-Cabo Verde
São Vicente-Cabo Verde
Ribeira da Garça-Cabo Verde
Ribeira da Garça-Cabo Verde
Cruzinha-Cabo Verde
Cruzinha-Cabo Verde
Cruzinha-Cabo Verde
Cruzinha-Cabo Verde

La ruta de Cruzinha a Ponta do Sol es una sucesión de imágenes inolvidables por la majestuosidad del oscuro relieve volcánico cayendo hacia un mar embravecido. Pequeñas poblaciones se asientan sobre prominencias y colgadas de los escarpes contribuyendo a la fascinación general. En todas ellas existen establecimientos donde comer pescado acompañado de verduras y arroz, muy recomendables por precio y calidad. El mismo camino, construido en el siglo XV por esclavos, es una obra excepcional por su sabia factura para salvar los desniveles sin esfuerzo y con total seguridad en su tránsito.

Cruzinha-Cabo Verde
Cruzinha-Cabo Verde
Cruzinha Ponta do Sol-Cabo Verde
Cruzinha Ponta do Sol-Cabo Verde
Formiguinhas-Cabo Verde
Formiguinhas-Cabo Verde
Corvo-Cabo Verde
Corvo-Cabo Verde
Saliendo de Corvo-Cabo Verde
Saliendo de Corvo-Cabo Verde
Fontainhas-Cabo Verde
Fontainhas-Cabo Verde
Fontainhas-Cabo Verde
Fontainhas-Cabo Verde

Ponta do Sol tiene un casco antiguo con interesante arquitectura colonial y un muelle pesquero donde disfrutar las puestas de sol desde sus establecimientos hosteleros antes de disfrutar la música caboverdiana acompañada de grogue, el aguardiente tradicional caboverdiano. También existe un pequeño aeródromo abandonado tras un grave accidente.

Ponta do Sol-Cabo Verde
Ponta do Sol-Cabo Verde
Ponta do Sol-Cabo Verde
Ponta do Sol-Cabo Verde
Ponta do Sol-Cabo Verde
Ponta do Sol-Cabo Verde

Al día siguiente nos abasteceremos en Ribeira Grande, el centro de servicios del municipio. Luego subiremos por la Estrada da Corda hasta el cráter de Cova de Paúl. Antes de llegar el aluguer nos paró para ver las impresionantes panorámicas que ofrece esta carretera que atraviesa la isla de norte a sur. Bajaremos caminando desde el cráter, con su interior ocupado por cultivos, por un zigzagueante camino empedrado con fuerte pendiente por el magnífico valle de Paúl. La combinación de su orografía con la abundancia de cultivos crea la ilusión de que sus pobladores han buscado la armonía estética en lugar del mayor aprovechamiento productivo. Pasaremos la noche en el albergue de Chã de Manuel dos Santos.

Ribeira Grande-Cabo Verde
Ribeira Grande-Cabo Verde
Caldera de Cova-Cabo Verde
Caldera de Cova-Cabo Verde
Ribeira do Paul-Cabo Verde
Ribeira do Paul-Cabo Verde
Chã de Manuel dos Santos-Cabo Verde
Chã de Manuel dos Santos-Cabo Verde
Ribeira do Paul-Cabo Verde
Ribeira do Paul-Cabo Verde

La última ruta en esta isla será para bajar hasta Boca do Figueiral. Un camino vecinal nos lleva entre cultivos de caña de azúcar, plataneras, cafetales, papayos  y, en el estrecho fondo de los barrancos, ñame irrigado generosamente. Hay mujeres vendiendo miel de caña y café en grano con cáscara a la puerta de sus viviendas de basalto pintado de blanco y techado vegetal. Comemos en Cabeça do Figueiral disfrutando de la simpatía y la comida tradicional que prepara Sandra. El pequeño caserío se sitúa en una cresta entre los verticales escarpes rocosos que caen verticalmente desde las alturas de la Ribeira do Paúl. Seguimos descendiendo hasta Boca do Figueiral, desde donde seguiremos, ya por carretera, hasta Porto Novo, no sin antes detenernos para probar el grogue  y ver de cerca un trapiche donde se exprime la caña de azúcar para obtener este aguardiente.

Cabeça do Figueiral-Cabo Verde
Cabeça do Figueiral-Cabo Verde
Ribeira do Figueiral-Cabo Verde
Ribeira do Figueiral-Cabo Verde
Ñame y plataneras-Cabo Verde
Ñame y plataneras-Cabo Verde
Vivienda tradicional-Cabo Verde
Vivienda tradicional-Cabo Verde
Trapiche-Cabo Verde
Trapiche-Cabo Verde

Este recorrido se realizó en el mes de enero, dentro de la temporada seca de Cabo Verde dominada por los vientos alisios, que, aun siendo frescos, producen una neblina que perjudica la visibilidad en los grandes espacios abiertos.

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