Otra perspectiva de las hoces del río Duratón

Las Hoces del Río Duratón, se encuentra situadas en la meseta segoviana, próximas a la sierra de Guadarrama, estas se hallan catalogadas, en su mayor parte, como Parque Natural por sus valores geológicos, naturales, paisajísticos y ecológicos, en cuyo espacio se encuentra una de las colonias de buitre leonados más grandes del territorio peninsular.

 

El Rincón del Trotamundos. José Luis Pina

Normalmente el recorrido por el Parque Natural de las hoces del Río Duratón, se hace partiendo del pueblo de Sepúlveda, enclavado en lo alto de una de las elevaciones que se alzan sobre el curso del río, y se continua, en su primer tramo, por la parte baja entre grandes choperas, hasta el puente de Villaseca.

Llegados al puente, la ruta continua por la parte alta del río, pero al contrarío que otros años, que si he seguido este itinerario, este año he realizado la ruta, en su tramo medio, por la parte baja del río teniendo sobre mi cabeza los espectaculares paredones de arcilla roja cortados en vertical por el río Duratón, lo cual es todo un espectáculo y un deleite.

Pasado el puente de Villaseca y tras atravesar una bonita chopera y un frondoso bosque de galería que acompaña el curso del río, y pasada la primera curva del río, se desciende hasta al mismo lecho y se continua en sentido descendente por el cauce que serpentea una y otra vez entre los paredones, en cuyos márgenes crecen algunos chopos cuyas amarillas hojas contrastan con el ocre de la arcilla y el verde de las aguas del río.

Voy bajo los paredones del cañón por el que sobrevuelan enormes buitres leonados por encima de mi cabeza que tienen su aposentos en las oquedades de las rocas. En la segunda de las curvas y a apenas 10 metros, me salen 50 o 60 buitres con su poderoso vuelo que nublan el paisaje y ponen los pelos de punta.

Se camina bastante bien hasta llegar al monasterio de Ntra. Sra. de la Hoz, en donde el río comienza a tener más agua, y por sus orillas se camina un poco mal debido a las piedras muy sueltas y a su inclinación hacia el río, por lo que retrocedo y cojo un camino viejo que encontré justo enfrente del monasterio. Es de suponer que era el que usaban los frailes para pasar de una orilla a otra cuando no existía el embalse.

El resto del recorrido lo hago caminando por la parte de arriba de las hoces, entre sabinas y enebros, hasta llegar al promontorio en el que se halla situada la Ermita de San Frutos, donde después de una ligera comida, regreso por la pista hasta el camino que he hecho otras veces para llegar al coche que lo tengo situado en el puente de Villaseca.

Un recorrido siempre muy interesante, por la belleza paisajística y natural de este espacio encalado en la meseta segoviana, y muy especialmente si se hace, como en teste caso, por la parte baja disfrutando de una perspectiva excepcional de las hoces formadas en los materiales de aluvión por el río Duratón. Y un más interesante si la ruta, como en este caso, se hace durante la estación otoñal cuando los chopos que jalonan el curso del río, visten sus mejores colores otoñales.

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