Caminos de Gran Canaria

En las playas del sur de Gran Canaria el sol se muestra generoso la mayor parte del año y el agua templada del Atlántico lame la arena delicadamente invitando al baño. Pero la “isla redonda” tiene mucho más que ofrecer a cuantos quieran conocerla. Un sorprendente y siempre cambiante paisaje volcánico que asciende desde la costa hasta casi los dos mil metros de altitud, con diversos medios climáticos alimentando la rica y peculiar vegetación de Gran Canaria.

 

Atardecer desde Pico de las Nieves-Gran Canaria

El Rincon del Trotamundos. Javier Elcuaz del Arco

Camino Real a Cruz de Tejeda

Más de mil kilómetros de caminos, senderos y pistas de tierra para recorrer sus barrancos, diversos en dimensiones y vegetación según su cota y condiciones climáticas; acercarse a playas y calas recónditas solo accesibles caminando o por mar; impregnarse de los aromas que desprenden los enormes pinares que cubren las tierras altas entre roques y calderas volcánicas; o conocer los asentamientos humanos pasados y presentes del interior donde la fusión de las actividades humanas con el entorno es absoluta. Seguir las rutas, acompañados del clima templado de la isla, es una grata experiencia gracias a la abundante señalización y a las indicaciones que los paisanos nos brindarán con amabilidad y generosidad.

Caldera de los Marteles

Cueva-cuadra en Los Cernícalos

El macizo central que se levanta en la isla retiene en el norte las nubes transportadas por el alisio produciendo un clima húmedo y una rica vegetación. Los bosques de laurisilva, anteriores a la conquista por los Reyes Católicos en el siglo XV, desaparecieron al utilizar su madera como combustible en la industria azucarera y la navegación. Sólo se conservan pequeños reductos en el Barranco de la Virgen, Los Cernícalos, Los Tilos y en el Barranco de Azuaje. Los pastos alpinos de las medianías dan paso a los pinos canarios que trepan hasta alcanzar las máximas cotas.

Barranco de los Cernícalos

Las nubes húmedas de los alisios se diluyen en la atmósfera cálida de influencia africana que domina el sur de la isla. A medida que descendemos, esta influencia se intensifica desde los escarpados barrancos que se precipitan desde los dos mil metros de altura hasta el “Sáhara canario” de Maspalomas. Los pinos de las alturas dan paso a una vegetación dominada por cardones, tajinastes y tabaibas. Las palmeras canarias han arraigado junto a los cauces que, aparentemente secos, proporcionan la humedad que necesitan estas plantas.

Pilancones

Las posibles rutas senderistas que se pueden recorrer en este privilegiado escenario son numerosas. Las más recomendables se detallan en los párrafos siguientes.

Ascendiendo por el Barranco de Agaete, desde la localidad de San Pedro y pasando por los caseríos de El Sao y El Hornillo llegamos al pinar de Tamadaba. A nuestros pies, el terreno cae vertiginosamente hacia el oeste en altos acantilados sobre el mar. Un antiguo camino de romeros, tallado en la vertical pared sur del barranco nos lleva al inicio de la ruta, pasando junto a las cuevas de Berbique y bajo el Roque Bermejo. La ruta requiere unas siete horas y media de camino.

Tamadaba

Agaete

Roque Bermejo

Barranco de Agaete

El barranco de Guayadeque, calificado como Monumento Natural por sus valores medioambientales, patrimoniales y paisajísticos, se puede ascender desde la Montaña de las Tierras hasta llegar a la Caldera de los Marteles. El regreso por el Lomo de Enmedio y Lomo Guaniles nos proporciona una vista aérea del barranco y de una buena extensión del sureste de la isla. La duración de esta caminata es de unas seis horas.

Bejeque

Caldera de los Marteles

Barranco Guayadeque

Barranco Guayadeque

Casa-cueva

A la playa de Güi Güí solo se puede llegar en barco o caminando desde Tasartico. En algo más de cinco horas podemos ir y regresar siguiendo el mismo itinerario con un desnivel de ascenso y descenso de 950 metros. Esta ruta nos muestra el peculiar medio árido y el relieve abrupto de los barrancos del oeste de la isla.

Tasartico

Degollada de Aguas Sabinas

Playa Gui Gui Grande

Cardón

El Barranco de los Cernícalos, al este de Gran Canaria, es un reducto de laurisilva entre desfiladeros de gran belleza. Es una ruta de solo siete kilómetros de recorrido de ida y vuelta junto a un cauce permanente de agua que proporciona la especial exuberancia botánica del lugar.

Barranco de los Cernícalos

La ruta circular desde la Cruz de Tejeda al Roque Nublo nos va a facilitar una de las mejores experiencias en esta privilegiada tierra canaria. Ya desde el inicio vamos a dominar visualmente la impresionante Caldera de Tejeda con sus verticales paredes y roques. Es muy recomendable rodear el Roque Nublo, caminando entre pinos, bajo el perfil cambiante de esta prominencia volcánica acompañada por la formación conocida como La Rana. El regreso por el pueblo de La Culata nos proporciona un acercamiento a la vida y arquitectura tradicional canaria y unas vistas inmejorables del Roque Bentayga. El recorrido completo alcanzará las ocho horas de duración. Estamos muy cerca, por carretera, del Pico Pozo de las Nieves, la cumbre de Gran Canaria, que debemos visitar especialmente al atardecer.

Roque Nublo y Rana

La Culata

Desde San Bartolomé de Tirajana se puede realizar una ruta circular de unas cinco horas de duración. La enorme cuenca bajo los Riscos de Tirajana es el origen de varios e impresionantes barrancos. Pasaremos por la cabecera de los de Tirajana, Fataga, Pilancones y el de los Ahogaderos hacia el oeste fuera del entorno de Tirajana. Estamos en el sur grancanario dominado por un clima seco y cálido, a unos treinta kilómetros por carretera de las Dunas de Maspalomas, de visita obligada si queremos conocer todos los medios climáticos isleños.

Fataga

Pilancones

Pilancones

Degollada Cruz Grande

Maspalomas

Maspalomas

Desde Artenara, en el límite noroeste de la Caldera de Tejeda, nos podemos acercar, en unas cinco horas y media de recorrido de ida y vuelta, a la Meseta de Acusa. Dos pequeñas poblaciones, Acusa Seca y Acusa Verde, asientan sus peculiares viviendas, muchas son cuevas acondicionadas como moradas, en un lugar como pocos vamos a encontrar por la belleza de sus vistas hacia el Roque Nublo y los Pilares del Cielo, lugar mágico de la cultura aborigen. Podemos completar la jornada ascendiendo a la cercana Montaña de Altavista, un mirador excepcional del Parque Natural de Tamadaba y la Caldera de Tejeda. Es un grato paseo de no más de tres horas de recorrido de ida y vuelta.

Casas-cueva en Acusa Seca

Acusa Verde

Acusa Verde

Caldera de Tejeda

Caldera de Tejeda

Teide

Risco Faneque

Estas rutas se describen con todo detalle en esta guía excursionista.

Catedral de Las Palmas-Gran Canaria

Las Palmas-Gran Canaria

Casa de Colón-Gran Canaria

Dragos en Arucas-Gran Canaria

Arucas-Gran Canaria

Arucas-Gran Canaria

 

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