Salobreña, un viaje por la costa tropical granadina

La población de Salobreña forma parte de los pueblos blancos de la costa tropical granadina, un municipio ubicado entre el mar y la montaña, rodeado por grandes extensiones de árboles tropicales, bellas playas, cárcavas y ramblas por las que discurre el agua del deshielo de Sierra Nevada, un paraíso de sol y mar.

 

Panorámica de Salobreña y campos de cultivo-Granada

El Rincón del Trotamundos.

En la demarcación geográfica de Salobreña se encuentra una de las playas más bellas de esta parte de la costa tropical granadina, en la que el viajero, además del bañarse en aguas transparentes y limpias, puede practicar todo tipo de deportes náuticos. Además puede vivir otro tipo de aventuras por el entorno natural del Parque Nacional de Sierra Nevada, Las Alpujarras, o la sierra cercana de Tejeda.

Playa de la Charca-Salobreña-Granada

En esta franja de costa, reina un clima cálido y bondadoso durante la mayor parte del año, con largos y soleados días, tardes aplacidas y llenas de color, con noches estrelladas en las que se dibuja con nitidez, sobre el horizonte, la vía Láctea, todo un espectáculo para el viajero. Una costa que presume de poseer un microclima subtropical único en la Península Ibérica. No es de extrañar, por tanto, que en este paraje de luminosa luz, de mar azul y verdes montañas, crezcan exóticos árboles frutales, que solo se cultivan en latitudes mucho más meridionales.

Playa de la Charca-Salobreña-Granada

A poco más de media hora de Salobreña y sus playas, se sitúa la capital de la provincia Granada, uno de los templos del arte árabe La Alhambra, la cultura milenaria, y la historia fraguada a través de los siglos y los pueblos que por ella pasaron. Asimismo Granada posee un puñado de idílicas comarcas que se distinguen por su singularidad y marcada identidad cultural.

Patio de la antigua Mezquita Mayor del Albaycin-Granada

Torreones y nobles fortaleza se levantan a lo largo y ancho de la costa granadina. Son viejos baluartes que en otro tiempo ejercieron como vigilantes de un hostil y agitado Mediterráneo, infestado de piratas y truhanes que aprovechaban los puertos naturales que ofrece la costa para desembarcar y saquear las propiedades de los lugareños.

Panorámica de Salobreña, Granada, Andalucía

SALOBREÑA

Salobreña es el pueblo más bello de la Costa Tropical. Sus casas son blancas, diríamos que insultantemente blancas que ascienden como escaleras, perfectamente ordenadas, desde las huertas hasta lo alto del cerro donde una fortaleza árabe culmina la obra arquitectónica del hombre. El caserío rodea el cerro y la fortaleza por la parte norte y este, entre una pronunciada maraña de calles estrechas y empinadas que nos van acercando asta el emplazamiento de la fortaleza.

Calle de Salobreña, Granada

Las casas de Salobreña son de planta baja, de dos o como máximo, de tres pisos, que culminan en su mayoría en terrazas al estilo árabe. Estas son encaladas durante la primavera para que arraiguen en las paredes los geranios, rosales, jazmines y las madreselvas que crecen en jardines y macetas que proporcionan frescor y sombra durante los días más cálidos del verano.

Salobreña-Granada

La vieja ciudadela se dispersa entre sus barrios, que reciben los nombre de El Brocal, Albayín y La Fuente. Entre este mar de casas blancas, se levanta airoso el campanario de la iglesia mudéjar. La plaza mayor recoleta y siempre muy animada, posee un bello mirador sobre el pueblo, un lugar que el viajero no debe perderse pues transmite el ambiente festivo y mediterráneo de esta población granadina.

Plaza mayor y iglesia de Salobreña-Granada

Salobreña tiene dos hermosas playas: llamadas de La Guardia y de la Charca; una gran roca surgida del mar en tiempos inmemoriales, antaño era un islote, las separa. La primera es una playa tranquila, la segunda, bulliciosa por encontrarse muy cerca de las urbanizaciones construidas reciente mente. Ambas playas poseen una arena gorda y limpia y se adentran en el mar con suavidad lo que las hace actas para el disfrute del baño en cualquier época del día y del año.

Playa de la Guardia-Salobreña-Granada

EL VIAJE

Llegamos a Salobreña una mañana del mes de abril procedentes de Granada, 45 minutos en autobús, como era primavera, había un ambiente de calma y serenidad, tanto en el pueblo como en las playas, algo de agradecer. Lo primero que hicimos nada más poner pie en tierra, fue acércanos a la playa del Peón y darnos un baño en sus transparentes aguas, segidamente paseamos descalzos por la humedad arena que el mar batía con suavidad a cada instante.

Extremo este de la Playa de La Guardia-Salobreña-Granada

Caminamos largo rato disfrutando de la serenidad que produce el mar en calma, y el despejado horizonte, hasta llegar a la parte más oriental de la playa, justo donde el río Guadalfeo desemboca en el mar, en cuyos márgenes crecen altos cañaverales que sirven de cobijo a diversas especies de aves. Allí, sentados en el muro que se adentra en el mar y separa durante un largo trecho las aguas saladas de las dulces, permanecimos en silencio contemplando, a ratos el horizonte, a ratos el fondo del mar donde los pececillos nadaban en libertad.

Muro de separación de aguas del río Guadalfeo y el mar-Salobreña-Granada

Después caminamos por el paseo marítimo y nos detuvimos bajo unas desprotegidas palmeras, situadas cerca de uno de los chiringuitos que se levantan en la playa, tomamos un sabroso bocadillo y unos tragos de agua de la sierra, y continuamos camino por el ancho paseo para adentrarnos en el corazón de Salobreña y su barrio antiguo.

Palmeras en la playa de la Guardia-Salobreña-Granada

Pronto nos encontramos metidos en el marasmo de calles empedradas al es tilo árabe, estrechas, con pasadizos y un sinfín de escaleras que conducían cerro arriba. En cada rincón o revuelta, allí donde encontrábamos un mirador, nos deteníamos para tomar aire y disfrutar de las panorámicas que ofrecían del pueblo y del paisaje colindante.

Iglesia mudéjar-Salobreña-Granada

Pronto llegamos a la plaza mayor de Salobreña, en ella se respiraba un ambiente muy animado, de visitantes, lugareños y tenderos: en una de la tiendas nos compramos algunos productos artesanos de la zona. Pasada la plaza continuamos nuestro paseo, primero encontramos la iglesia, blanca toda ella lo que armoniza con el entorno, con su hermosa portada mudéjar de ladrillo rojo, y su altivo y dominante campanario.

Portada Iglesia mudéjar-Salobreña-Granada

Pasada la iglesia, seguimos ascendiendo por calles cada vez más empinadas y casas blancas con balconadas y bellas rejerías, por cuyas paredes trepan rosales, jazmines y floridos geranios. Pronto divisamos las murallas que la circundan y la puerta de acceso, un rincón muy coqueto donde el visitantes se puede imaginar lo difícil que sería para el enemigo acceder a este lugar sin recibir antes el hostigamiento de los defensores del castillo.

Puerta de acceso a la fortaleza-Salobreña-Granada

Lo más importante de esta fortaleza es su historia y su emplazamiento, ya que el interior yace hoy vacío y solo quedan grandes espacios, los torreones y las murallas. Lo que si es de gran relevancia son las panorámicas que desde la fortaleza se tienen del conjunto de Salobreña, las montañas circundantes, las zonas de cultivos, las playas y el azul del mar Mediterráneo que se pierde con la vista en el horizonte, al igual que lo hace hacia poniente la abrupta costa.

Panorámica de la vega y la Costa Tropical de Granada

La fortaleza fue construida por los árabe como un lugar defensivo, aunque durante el periodo nazarí albergó en su interior un palacio real que con posterioridad fue utilizado como prisión por la que pasaron algunos ilustres personajes de la época: Muhammad VIII el Pequeño, o Muhammad IX el Zurdo, entre otros.

Fortaleza de Salobreña-Granada

Al caer la tarde abandonamos la fortaleza para visitar el paseo de Las Flores que como un cinturón rodea por la parte noroeste el castillo, y discurre bajo los farallones rocosos que sirven de pedestal a la fortaleza. Este paseo se encuentra un escalón por debajo del castillo, pero sigue siendo un lugar privilegiado y muy romántico en el que relajarse contemplando el atardece, aspirando el aroma de las flores que crecen en los jardines, o contemplando las aguas del infinito mar que con la calma del viento yacen apacibles asemejándose a espejos flotantes que navegan sin rumbo.

Paseo de Las Flores-Fortaleza de Salobreña-Granada

Al final de los jardines, una escalera labrada en la roca y jalonada por higueras chumbas y otros arbustos autóctonos, nos conduce hasta los campos de cultivo, y desde allí continuamos caminando por los márgenes de las huertas hasta la playa de La Guardia. Caminamos hacia poniente por un estrecho sendero que bordea la costa para disfrutar de los acantilado rocosas y los entrantes del mar que baten con fuerza las olas.

Montículo rocoso de la fortaleza de Salobreña-Granada

De nuevo en la playa, nos acercamos hasta el Peñón de Salobreña para desde este estratégico lugar contemplar la puesta de sol que cada tarde tiene lugar en lo alto de esta roca, escuchando el suave mecer de las olas que se arrastran por las movedizas arenas. Después caminamos para tomar las últimas imagen del día antes de que el sol desapareciera por el horizonte. Un momento muy emotivo que recordaremos siempre por la serenidad y calma que se percibía en ese instante del atardecer, y por el espectáculo que las luces anaranjadas proyectaban sobre las rocas y murallas de la fortaleza, las aguas del Mediterráneo y de nuestras siluetas.

Atardecer en la Playa de La Guardia-Salobreña-Granada

Abandonamos la playa con las últimas luces de la tarde y regresamos al pueblo para buscar el apartamento que habíamos reservado con antelación a nuestro viaje, pues la visita a Salobreña y la Costa Tropical granadina, continuaría al día siguiente en dirección a la provincia de Málaga, pasando por los pueblos de La Herradura y Almuñécar, para llegar a Nerja y Frigiliana, estos dos últimos situados ya en la costa malagueña.

Un paseo en familia al atardecer por la Playa de La Guardia-Salobreña-Granada

Apartamentos-La otra cara de Salobreña-Granada

El puerto de pescadores de Salobreña-Granada

Acantilado de la costa Tropical-Salobreña-Granada

Acantilado de la costa Tropical-Salobreña-Granada

Construcciones modernistas en la Costa Tropical de Granada

Panorámica desde la fortaleza de Salobreña-Granada

Panorámica de Salobreña-Granada

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