La gran travesía de la isla de la Reunión

El Rincón del Trotamundos. Javier Elcuaz del Arco

Salazie, Isla de la Reunión

La isla de la Reunión se encuentra en el océano Índico, a setecientos kilómetros al este de Madagascar. Si a esto le sumamos su origen volcánico, obtenemos como resultado un pequeño paraíso tapizado por bosques tropicales que cubren laderas vertiginosas y picos escarpados. Y para completar el cuadro, un volcán que, cada cierto tiempo, deja escapar la energía contenida en el interior de la Tierra.

Tras once horas de vuelo desde París, aterrizamos en el aeropuerto Roland Garros de Saint-Denis, la capital de la Reunión. El aeropuerto lleva el nombre del famoso piloto que nació en la isla. En esta bonita ciudad vamos a encontrar un ambiente animado, fruto del carácter alegre y abierto de su población, mayoritariamente mestiza, aunque existen grupos de origen europeo, hindú, africano, malgache y chino. Es recomendable recorrer la ciudad desde el paseo marítimo subiendo por sus calles de trazado racionalista. Especial interés tienen las villas de arquitectura criolla de la Avenida de la Victoria y la calle París que termina en el refrescante Jardin de l’État. También merecen una visita la Catedral, el Gran Mercado, el Hotel de la Prefecture…

Saint Denis, Isla de la Reunión

Saint Denis, Isla de la Reunión

Saint Denis, Isla de la Reunión

El hermoso y accidentado relieve de la Reunión es resultado del descomunal colapso de un volcán de más de cuatro mil metros de altitud que ocupó el centro de la isla. El fenomenal derrumbe creó tres cuencas contiguas, llamadas cirques por su forma circular, de paredes casi verticales y recorridas por pequeñas cadenas montañosas rematadas por picos de cumbres agudas. En la estación lluviosa los ríos y torrentes se precipitan en altas y rugientes cascadas.

Vamos a conocer el interior de la isla mediante la senda de largo recorrido GRR2, también conocida como la Gran Travesía de La Reunión. Sus ciento treinta kilómetros de longitud nos llevarán desde la capital de este Departamento de Ultramar perteneciente a Francia, en el noroeste de la isla, hasta Basse Valleé en el sureste. Atravesando bosques húmedos tropicales, paisajes lunares desprovistos de vegetación o poblados solamente por brezo y unas cuantas plantas que han arraigado sobre antiguas coladas de lava, alcanzaremos las principales cumbres de la isla: la Roche Ecrite, Piton des Neiges y Piton de la Fournaise.

Desde Roche Écrite, Isla de la Reunión

Entraremos en el cirque de Salazie descendiendo el “Kilómetro vertical” con la ayuda de cables y escaleras grapados a la pared. Salvar un desnivel de mil metros con un desplazamiento horizontal de sólo dos kilómetros exige tomar algunas precauciones. En la pequeña aldea de Grand Ilet crecen cultivos como el chouchou (chayote) ocupando vaguadas y laderas en una continua masa verde donde sobresalen plataneras y cocoteros.

Grand Ilet, Isla de la Reunión

Por el sendero Scout accedemos al cirque de Mafate. Cruzamos profundas gargantas y estrechísimos collados envueltos por la niebla entre una exuberante vegetación húmeda. En Mafate el sonido de los motores de los helicópteros nos acompaña toda la mañana. No son solamente vuelos turísticos, la ausencia de carreteras en este espacio obliga a realizar el abastecimiento con este medio de transporte. Su inaccesibilidad y complicada morfología lo convirtieron en el refugio de los esclavos evadidos en épocas pasadas.

Sendero Scout, Isla de la Reunión

 Sendero Scout, Isla de la Reunión

Mafate, Isla de la Reunión

Cayenne_Mafate, Isla de la Reunión

Hacia la Brèche, Isla de la Reunión

Roche Plate, Isla de la Reunión

Mafate, Isla de la Reunión

Río Galets, Isla de la Reunión

Marla, Isla de la Reunión

Por el puerto de Taibit llegamos al cirque de Cilaos, el más poblado de los tres. La meseta en la que viven los más de cinco mil habitantes de la tranquila ciudad que da nombre al cirque, está dominada por el majestuoso Piton de Neiges, el punto culminante de la isla con 3.071 metros de altura.

Coll de Taïbit, Isla de la Reunión

Cilaos, Isla de la Reunión

El ascenso al Piton de Neiges lo efectuamos en dos jornadas. La primera será una larga subida de más de mil metros hasta el refugio Caverne Dufour, desde donde partiremos la madrugada siguiente para alcanzar la cumbre por un cómodo sendero, en poco más de una hora. Contemplar desde su cumbre la salida del sol sobre un mar de nubes, en medio de un paisaje lunar desprovisto de vegetación, es una experiencia inolvidable. Bajo nosotros vertiginosas paredes se asoman a los circos de Cilaos y Salazie.

Cilaos, Isla de la Reunión

Subidda al refugio Caverne Dufour, Isla de la Reunión

Piton de Neiges, Isla de la Reunión

Amanecer en Piton de Neiges, Isla de la Reunión

Descendiendo Piton de Neiges, Isla de la Reunión

Dejamos atrás los cirques atravesando las dos regiones llanas de la isla: la llanura de Cafres y la de Palmistes. El paisaje cambia radicalmente, pues atravesamos verdes prados donde pasta tranquilamente ganado vacuno de raza limusina en un medio que nos recuerda a la campiña atlántica francesa.

Circo de Cilaos, Isla de la Reunión

El próximo objetivo, y último hito importante en esta travesía, es el volcán de la Fournaise. Pero, antes visitaremos la Cité du Volcan en Bourg-Murat, un museo que presenta las características del fenómeno geológico que vamos a visitar haciendo un uso innovador de las nuevas tecnologías de la información, además de dispositivos y maquetas interactivos.

Llegaremos a la Gite du volcan atravesando la Plaine de Sables. Antes de alcanzar esta llanura, disfrutaremos de unas vistas impresionantes de la Riviere de l’Est, con el movimiento de las nubes mostrando y ocultando las verticales paredes totalmente cubiertas de vegetación arbustiva. Nos espera una llanura arenosa surcada por oscuras coladas de lava componiendo formas caprichosas con la roca volcánica.

Plaine de Cafres, Isla de la Reunión

El Pitón de la Fournaise es uno de los volcanes más activos de la Tierra, pero nos recibe totalmente inactivo; también es uno de los más vigilados por los científicos. Su cráter principal, Dolomieu, se levanta unos cuatrocientos metros sobre una gran zona de hundimiento que termina en pleno océano al sureste de la isla. La pared de la zona de hundimiento por donde descendemos está completamente cubierta de vegetación en la que el brezo predomina. Con el final del descenso también termina la vegetación. Las coladas de lava superpuestas son el firme por donde caminamos. Vamos dejando atrás pequeños cráteres y coladas más recientes de color negro según ascendemos hasta llegar al borde del enorme cráter principal. Su interior es un tranquilo espacio cubierto de rocas, aunque sus paredes interiores son peligrosamente inestables. En el camino de vuelta encontraremos un túnel de lava de algo menos de un metro cincuenta de diámetro y un par de decenas de metros de longitud practicables. El tiempo parece detenerse en medio de un silencio y un frescor que invitan a permanecer indefinidamente en la absoluta oscuridad de su interior.

Plaine de Sables, Isla de la Reunión

Caldera Fournaise, Isla de la Reunión

La última jornada de caminata la dedicamos a descender desde el volcán hasta Basse Vallée. La ruta bordea por el oeste la caldera de la Fournaise. Las vistas sobre el volcán y las coladas descendentes se suceden a cada cual más magnífica. Tras pasar junto a pequeños cráteres recubiertos de vegetación unos, totalmente desprovistos de ella otros, iniciamos un pronunciado descenso atravesando un frondoso bosque húmedo de vegetación indígena hasta alcanzar nuestro destino.

Cráter Dolomieu, Isla de la Reunión

Volcán de la Fournaise , Isla de la Reunión

Para reponernos de este exigente trekking, con etapas que superan los mil metros de ascenso o descenso, pasamos la última jornada en esta maravillosa isla en la costa. Bañarse en el mar tiene bastante riesgo por la existencia de tiburones que se acercan a las playas. Por la mañana deambulamos por el animado mercadillo de St. Gilles entre puestos de flores multicolores, sabrosas frutas tropicales y variados objetos de artesanía. Tras la última comida criolla, esperaremos el traslado al aeropuerto al frescor del jardín con piscina del hotel.

Las once horas de duración de los vuelos, el húmedo calor tropical en los lugares de escasa altitud y los precios propios de un lugar tan alejado, no serán un impedimento para recordar la experiencia en La Reunión como una de las más gratas que se pueden vivir en nuestro variado y frágil planeta.

Basse Vallée, isla de la Reunión

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