En busca del leopardo de las nieves en el alto Indo

El Rincón del Trotamundos. Jabito Jablonski

FOTO 3 VALLLE INDO (Copiar)

Los amaneceres en el valle del Indo con los fondos de valle poblados y cubiertos de arboledas emulan la imagen del oasis en una región que, sin ser un desierto, es extremadamente árida y montañosa.

En agosto de 2014 nos adentramos en los recónditos valles que desembocan en el curso alto del río Indo, a su paso por el noroeste de India. Leh, enclave fuertemente militarizado y paradójico polo turístico internacional, articula un territorio de contrastes paisajísticos donde varias culturas conviven desde hace tiempo en una sosegada encrucijada sociopolítica.

FOTO 1 LEH (Copiar)

Leh es la antigua capital del reino de Ladakh. Sus casi 30.000 habitantes viven en una encrucijada, con Cachemira al este y el Tibet al oeste. Al fondo el cauce del río Indo y el macizo del Stok Kangri.

FOTO 2 MONASTERIO 1 (Copiar)

Los monasterios budistas son habituales a lo largo del río Indo. Sus enclaves sobre crestas y promontorios rocosos son una imagen habitual en la región de Ladakh.

El borde occidental del Himalaya encuentra en la región de Jamu y Cachemira una confluencia de territorios indios, pakistanís y chinos, cuyas fronteras se desdibujan como consecuencia de históricas tensiones geopolíticas. Si tuviéramos que subrayar un hecho geográfico en el noroeste del continente de Gandhi, entre el karakorum más al norte y los relieves de las cadenas montañosas de Zanskar y Ladakh (antesalas del Himalaya) al sur, ese sería el río Indo.

FOTO 4 EXPEDICIÓN 1 (Copiar) (Copiar)

Algunos de los picos con nieves perpetuas se elevan por encima de los 6.000 metros. El Kang Yisay visto desde un collado cerca de la aldea nómada de Nimaling.

Sus fuentes se desvanecen en la desoladora meseta tibetana y tras 3.200 km. el Indo (o también denominado Sindhū) desemboca en el mar Arábigo muy cerca de Karachi. El escenario que dibuja el agua en este remoto territorio de orografía escarpada y extremadamente árido es, sin duda, es el vinculado al agua y a la generosidad que ofrece su cauce para los asentamientos urbanos y las relaciones comerciales.

FOTO 5 MONASTERIO 2 (Copiar) (Copiar)

Las ruinas sobre elevaciones privilegiadas a lo largo del Indo muestran un legado histórico boyante y muy rico culturalmente.

FOTO 6 EXPEDICIÓN 3 (Copiar)

Algunos de los itinerarios que atravesó la expedición eran collados y valles de difícil acceso, solo transitados en verano por pastores solitarios y otras expediciones.

Uno de los picos más conocidos en las montañas de Ladakh es el Stok Kangri, una cumbre piramidal de 6.153 m. que articula un macizo cercado de valles que, como el del Markha, brinda refugio a aldeas levantadas con barro y mucho esfuerzo pobladas por agricultores y ganaderos humildes. Una bella y auténtica yuxtaposición cuyo extraordinario patrimonio geológico y paisajístico es, sin duda, también uno de los atractivos para el viajero.

FOTO 7 RUMBAK (Copiar) (Copiar)

Rumbak es quizás el mejor lugar desde el cuál divisar el leopardo de las nieves, especialmente en invierno, tal y como atestiguan documentales y reportajes en revistas internacionales. Sus casas de madera y adobe son un ejemplo de arquitectura tradicional.

FOTO 8 GEOLOGÍA (Copiar)

Las caprichosas formas geológicas de estas setas rocosas o pedestales rocosos, sorprenden por sus dimensiones. La diversidad y riqueza del patrimonio geológico de esta región solo se explican si tenemos en cuenta que es un legado pétreo del choque continental entre India y Asia.

Desde las concurridas y agitadas aglomeraciones urbanas, al calor de rutas milenarias en las eventuales riberas del Indo, a las lejanas aldeas suspendidas entre cadenas montañosas que se elevan por encima de los 6.000 metros, el leopardo de las nieves sobrevive a un dilema: el cada vez más próspero turismo y la integración de este en un delicado y extremo hábitat montañoso con modelos de vida profundamente arraigados al paisaje.  Así, entre cumbres, collados y laderas escarpadas, el leopardo de las nieves, especie mítica por su gran tamaño, escasez y delicada supervivencia, atrae sin embargo todos los años a muchas personas en su busca.

FOTO 9 EXPEDICIÓN 4 (Copiar)

La fluctuación diaria y estacional en el nivel de las aguas en el valle del Markha, convierte a estos puentes inestables en pasos y conexiones imprescindibles entre aldeas.

FOTO 10 EXPEDICIÓN 5 (Copiar)

El abandono de las formas tradicionales de vida y de culto comienza a estar latente en un territorio de montaña transformado por el turismo y en donde el éxodo hacia zonas más accesibles y cercanas a grandes núcleos de población, deja tras de sí ruinas y antiguos canales.

La expedición compuesta por 17 personas, de ellos 4 salmantinos, recorrió durante 12 días algunos de los relieves que conforman el macizo con una ascensión final al Stok Kangri. A lo largo de valles aislados y alejados de cualquier forma de infraestructura conocida en occidente y entrelazados por abruptos y solitarios pasos de montaña, el recorrido se convierte en un lance por causa de mutantes ríos y la inestabilidad de laderas pronunciadas que, de un año a otro, modifican drásticamente los senderos y caminos entre aldeas.

La población que habita estos valles, en su mayoría budista tibetana sobrevive a inviernos con temperaturas medias por debajo de los 20º bajo cero. En ocasiones, cuando el monzón supera los Himalayas, se producen drásticos cambios de clima. El 6 de agosto de 2010 unas riadas repentinas inundaron el Markha y se llevaron 300 almas. Las huellas aún permanecen en el paisaje.

FOTO 11 EXPEDICIÓN 6 (Copiar)

Los valles sometidos a un duro estío son testigos sin embargo de inviernos difíciles. Sabemos en todo momento que, a medida que ascendemos, el leopardo de las nieves nos puede estar observando desde cualquier farallón.

FOTO 12 VALLE MARKA (Copiar)

Las riadas de 2010 modificaron sustancialmente la orografía del valle del Markha, dejando tras su paso, abanicos aluviales de decenas de metros, quiebros en los cursos de agua y, en definitiva, un testigo de la velocidad de los procesos geológicos en esta región del planeta.

Uno de los objetivos del viaje era conocer y recorrer el hábitat de un felino en peligro y cuya singularidad lo sitúa cada vez más aislado en las cumbres de esta región. Su sustento se basa en la caza de varales (o cabras azules) marmotas y otros mamíferos. Su misterioso legado son las escasas observaciones en invierno cuando bajan a los valles huyendo de los embates climatológicos y se pueden ver cerca de aldeas como Rumbak. Un devenir cuyo misticismo y soledad nos embauca durante la expedición a la espera de un instante para disfrutar de su mimetismo en algún roquedo, canchal o ladera empolvada.

FOTO 13 HUELLAS SNOW LEOPARD (Copiar)

Resulta extraordinario y, a la vez, emocionante, comprobar el paso reciente del leopardo de las nieves en un collado situado por encima de los 5.000 metros.

FOTO 14 MONASTERIO 3 (Copiar)

El alto Indo y las dimensiones de su latente herencia fluvial son, sin duda, uno de los alicientes que se llevan los viajeros en sus retinas. Asimismo, es grato comprobar la sensibilidad y armonía arquitectónica con la que el budismo situó estratégicamente sus monasterios.

Es esta, en definitiva, una región del planeta cuya dimensión, belleza y polarización turística permite los contrastes, la inmersión cultural y la experiencia del viaje en torno a grandes espacios. Una compleja mirada entre la antropología, la geografía y la vivencia personal abrió nuestros ojos y, como en todo viaje, sirvió de lección vital.

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One thought on “En busca del leopardo de las nieves en el alto Indo

  1. Fantástico viaje chicos, tanto paisajístico como interior. Enhorabuena por la presentación. Se os echa de menos. Un abrazo desde “sa roqueta” mallorquina.

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