La montaña puede curar

La cumbre es solo la mitad del camino y tiene continuidad en nuestra fuerza de voluntad

El Rincón del Trotamundos. 12/11/2014

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Los autores de este libro, utilizan como hilo conductor en su narrativa, la historia personal de cuatro casos relacionados con la montaña y los deportes de aventura, personas que además de vivir, soñar y amar la montaña, lucharon para mejorar su salud en unos caso, y para curarse en otros. Como podemos ver en el libro, subir a las montaña no solo comporta riesgos, sacrificios, esfuerzos y momentos trágicos, también conlleva muchos alicientes, algunos terapéuticos, otros sicológicos y físicos. Además de lo que conlleva las relaciones humanas con otras personas que buscan en la montaña una vida de mayor equilibrio emocional.

Mucha gente piensa que salir a la montaña, es un intento de escapar de los problemas que nos acucian cada día, y no sabemos como resolverlos como individuos sociales. Como alternativa huimos hacia la montaña para no hacer frente a las cosas negativas que nos abruman en nuestra vida personal y social. Nada más lejos de la realidad. Quienes hemos pasado media vida en la montaña, tenemos amigos y conocidos que cuando han descubierto la libertad que ofrece la montaña, su vida cambió por completo, casi siempre para mejor. Muchos de los problemas que asta entonces les atenazaban en su vida social, laboral o familiar, dejaron de serlo por el solo hecho de cambiar su tiempo libre por el deporte de aventura en la montaña o en la naturaleza.

Y es que cuando salimos a la montaña, o hacer alguna actividad en la naturaleza, nos olvidamos por completo de todas las preocupaciones que nos agobian durante la semana, es como si por un día, o por un fin de semana, viajásemos a otro mundo, a otro planeta, para vivir otra vida, esa otra vida que sería imposible vivir si nos quedamos en la ciudad para seguir martirizándonos con los problemas diarios que nos acucian, sin saber como darlos solución.

De vuelta de la montaña, nuestra mente, nuestros reflejos, nuestra memoria y hasta nuestros sentidos, se han estimulado hasta el limite, al tiempo que ha estimulado nuestro cuerpo. Algo así, como si nuestra neuronas se hubiesen renovado, y lo que hasta hace poco nos resultaba difícil de resolver, ahora se nos antoja mucho más sencillo. Aunque parezca mentira, tambien nuestro cuerpo reacciona a los estímulos y esfuerzos que se se realizan en la montaña. Con esta lógica, nuestra maquinaria funciona con más precisión y energía lo que se traduce en un mejor estado general de nuestro cuerpo y de nuestra mente.

“La montaña puede curar”, es todo un ejemplo en ese sentido, y muy oportuno para quienes no creen en los beneficios físicos y sicológicos de la montaña y los deportes de aventura, lo es también, para quienes practican el montañismo y no son consciente de muchas de las cosas beneficiosas que les aporta el contacto con la naturaleza y los espacios naturales, donde el ser humano se encuentra consigo mismo sin tener que viajar demasiado lejos, o buscar la curación de muchos de sus males con remedios que aveces se nos hacen extraños o dolorosos.

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