Jules Verne, Claudius Bombarnac

El Rincón del Trotamundos. 31/1/2013

Los amantes de los largos viajes, y especialmente de los viajes en tren, descubrirán en “Claudius Bombarnac” una epopeya en ese sentido. Hoy es difícil, aunque no imposible, hacer estos viajes en alguna parte del mundo globalizado, pero se puede hacer la misma ruta que en su día describió Jules Verne en este viaje interminable entre la ciudad de Tiflis  y Pekín, y revivir aquella literaria aventura.

Los ambientes sociales y económicos, abran cambiado, aunque los paisajes que se describen en el libro, perviven en toda su grandiosidad y belleza. Quienes no viajan, por que no pueden o no quieren, pueden vivir esta aventura sin moverse de su casa y disfrutar con la riqueza del relato que se hace en el libro. La historia de los pueblos por los que discurre el tren, la descripción de la orografía y la sociedad de esta parte del mundo.

Claudius Bombarnac es un reportero francés que recibe el encargo de cubrir en tren la distancia entre Tiflis y Pekín y escribir sus impresiones de viaje a bordo del gran Transasiático para los lectores de «El Siglo xx». A lo largo del sinuoso trayecto conocerá a diversos personajes, que se convertirán en los protagonistas de sus notas de viaje, desde el jefe del tren, de origen ruso, hasta los distintos pasajeros, de varias nacionalidades, que viajan con él con destino a Pekín:

un comerciante norteamericano; una comercial inglesa; un matrimonio de actores de origen francés; un noble barón alemán; un médico del ejército ruso; un caballero inglés; un joven chino y su anciano maestro, y un enigmático personaje de origen mongol y su ayudante; sin olvidar la extraña caja que viaja en el furgón de equipajes, y los restos mortales del gran mandarín Yen-Lu.

Pero el verdadero protagonista de esta historia es el gran Transasiático, el tren que desde Bakú hasta Pekín habrá de franquear puertos de montaña respetables, evitar mares de dunas, sortear ríos, atravesar desiertos y cordilleras, en un larguísimo trayecto a través de Asia Central, en una historia que pertenece aún al tiempo del ingenio, al de la obra en el terreno.

Jules Verne, Claudius Bombarnac

Como explica en su introducción el geógrafo Eduardo Martínez de Pisón, más que una novela de viajes, es un viaje novelado, con todos sus ingredientes: larga distancia entre origen y meta, continente exótico, paisajes encadenados, descripciones geográficas, personajes variopintos, finalmente intrigas, una propuesta ferroviaria futurista y amores complicados por esa misma geografía y resueltos por el tren que vence las distancias. En Claudius Bombarnac el viaje ordena la acción y convierte la novela en una trepidante aventura ferroviaria, con la indudable marca de Jules Verne.

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