Lisboa-Madeira, vuelo directo

El Rincón del Trotamundos. Fotografía José Luis Pina. 7/8/2013  

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Unas bonitas vacaciones las que hemos pasado en Madeira la segunda quincena del mes de Junio. Una isla que destaca por su impresionante belleza, la gentileza de sus gentes, sus empinadísimas y revoltosas calles llenas de bullicio a cualquier hora del día y de la noche y la buena temperatura reinante en la isla en esta época del año. Un destino más que acertado para pasar unos días de vacaciones, disfrutar del senderismo, los grandes paisajes de acantilados volcánicos, la flora y la fauna del lugar y la buena gastronomía de esta isla portuguesas.

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Empezamos por estar un par de días en Lisboa visitando la bonita ciudad y aprovechando para ver el oceanográfico. Lisboa es una ciudad irresistible donde el viajero se siente como en su casa, transportado de lo cotidiano a lo grandioso, de lo histórico a lo popular y de la elegancia, al romanticismo. Para lo cual no hace falta recorrer grandes distancias, basta con dejarse llevar por las calles y paseos que nos invita a disfrutar de aquello que descubrimos por el camino.

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Recorrer cada uno de los barrios de esta ciudad eminentemente Atlántica, produce en el visitante una de las sensaciones más placenteras y relajante que se puede tener, no solo por la variedad de su arquitectura, el colorido y la luz que de la misma se recibe, tambien por esa mirada que toda la ciudad emite hacia el Atlántico y el estuario del Tajo, allí donde las carabelas se hacían a la mar en busca de nuevas tierras, en ese punto en el que se levanta el barrio de Belém, testigo de la edad de oro portuguesa, la era de los viajes, los descubrimientos y los sueños que la aventura inspiraba a los navegantes portugueses.

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Fue precisamente en este barrio, donde en 1497, en plena era de los descubrimientos, Vasco de Gama partía para realizar un viaje que cambiaría la historia de Portugal y del mundo: la ruta de las Indias, una aventura cuyas consecuencias llevarían a Portugal a controlar el comercio de las especies. Fue en el barrio de Belém, dond Vasco de Gama, ya de vuelta de sus descubrimientos, recibió la felicitación del rey Manuel I.

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Fue este monarca en homenaje a estos descubrimientos, que mandaría construir en el barrio grandiosos monumentos que reflejan tal prosperidad. De entre estos monumentos destacan por su belleza el Monasterio de los Jerónimos y la Torre de Belém, dos de los mejores exponentes del estilo manuelino, forma del gótico tardía que recibió el nombre del rey de Portugal.

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Paseando nos acercamos hasta El Parque de las Naciones, este se levantó para la Expo 98, con sus pabellones, avenidas y estanques que han revitalizado la zona oriental de Lisboa. En el recinto hay un núcleo multiusos donde se organizan festivales y conciertos y los pabellones de Portugal , la Torre Vasco de Gama y el pabellón de los océanos, destinado a mostrar la inmensa riqueza de los fondos marinos. Un teleférico sobrevuela el espacio que ocupa El Parque de las Naciones desde el que se puede disfrutar de unas magnificas vistas del conjunto.

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Al día siguiente recorrimos los barrios más populares de Lisboa. Alfama es el barrio más popular y famosos de Lisboa. Su trazado responde a la época árabe y, aunque ya no existen resto de esa etapa historia, los lugares altos se comunican por callejones y pasadizos que recuerdan este tipo de arquitectura. Frisos de azulejos asoman entre las paredes desconchadas, mientras bares y pequeños comercios ocupan los bajos de las viviendas. Los tranvías ascienden por las empinadas calles hasta alcanzar la parte alta. Además de disfrutar del ambiente agradable que ofrece el barrio, se puede visitar algunas iglesias, museos, miradores y el Castelo de Sào Jorge.

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El Bairro Alto y el de Estrela ocupan la colina al oeste de Baixa. Su construcción se inició en el siglo XI y hasta el XIX fue zona residencial. Su trazado de calles paralelas y perpendiculares acoge una mezcla de palacios y casas humildes, talleres, pequeños bares y establecimientos de antigüedades. En la zona se encuentran el palacio de Sào Bento, sede del Parlamento, y la basílica de Estrela. Para subir al Bairro Alto se puede coger el elevador de Clória. Alfama y Barrio Alto son las mejores zonas para escuchar fados en Lisboa.

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El barrio de Chiados es otro referente para el viajero que visita la ciudad de Lisboa, es el barrio comercial, de los cafés y teatros. Los cafés de la Rua Garrett y del Largo de Chiado, muy concurridos, acogían en el pasado tertulias de intelectuales portugueses, soñadores y idealistas que pretendían cambiar el mundo. El incendio de 1988 destruyó numerosos edificios del Chiado. Después de su reconstrucción, el nuevo Chiado ha recobrado su ambiente tradicional y parte de sus tertulianos, aunque ahora más que cambiar el mundo, discuten de cómo sobrevivir.

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No podríamos dejar Lisboa sin hacer una visita a los jardines de la Estufa Fría situados en el extremo noreste del parque Eduardo VII, el mayor que existe en la ciudad. En este jardín lisboeta se encuentra un interesante invernadero tropical, conocido como Estufa Fría. Alberga numerosas especies de plantas exóticas, saltos de agua, arroyos y senderos que se abren paso entre un bosque húmedo formado por helechos y arbustos. En este tupido jardín la vegetación crece hasta sobrepasar los altos tejados hechos con bambú. En las proximidades de la Estufa Fría, se levanta la Estufa Quente, un invernadero acristalado con estanques, jardines, plantas acuáticas y aves exóticas.

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Luego de haber disfrutado durante dos días de la ciudad de Lisboa y de sus muchas riquezas culturales, monumentales y históricas, partimos en vuelo directo hasta Funchal  donde teníamos contratado el alojamiento. En esta isla habríamos de pasar dos estupendas semana…

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