Tanzania, tierra de fuego y vida

 

DIARIO DE UN FOTÓGRAFO

El Rincón del Trotamundos. Jesús Marzoa. 8/6/2013

Tanzania es, sin lugar a dudas, uno de los mejores países para poder realizar un safari, no en vano es el país donde se filman más documentales sobre la vida salvaje; sus parques nacionales son de los más importantes y espectaculares de todo el continente y además no están tan saturados de turistas como los de su país vecino, Kenya o la lejana Sudáfrica. Uno de los principales motivos es que Tanzania no tiene una capacidad hotelera tan amplia como estos dos países, cosa que por otro lado es mucho mejor para los que amamos la naturaleza y queremos escapar de las grandes multitudes.

Tanzania tiene una superficie de 945.087 km2. Sus países vecinos son Kenya y Uganda al norte, Ruanda, Burundi y la República Democrática del Congo al oeste y al sur Zambia, Malawi y Mozambique. Los idiomas oficiales son el Swahili y el Inglés y la moneda es el Chelín Tanzano.

Son varios los parques nacionales que posee este país pero entre todos ellos destacan principalmente: Serengeti, Lago Manyara, Tarangire y el famoso Ngorongoro.

Comenzamos nuestro periplo por tierras tanzanas en Arusha, punto de partida de prácticamente todos los safaris. No es ésta una ciudad que se caracterice por su gran belleza pero sí por su gran movimiento de personas y vehículos, un ir y venir que deriva principalmente en el mundo de los safaris. También es el punto de partida para los que quieran intentar ascender a la cumbre más alta del continente Africano, el conocido Kilimanjaro que se alza majestuoso 5.895 mts. por encima del nivel del mar.

Después de un día en esta ciudad para descansar de un largo viaje desde España y para poner a punto todo el equipo fotográfico, nos ponemos en marcha.

El primer parque que visitamos es el Ngorongoro, un espectacular cráter de 20 km. de diámetro que alberga de forma natural a un gran número de especies, entre las que también tenemos que incluir a los humanos ya que desde hace años el gobierno permite vivir en el cráter al pueblo Masai, los cuáles no interfieren para nada en el desarrollo natural de la vida salvaje ya que siguen viviendo aferrados a sus costumbres y tradiciones de manera que respeta, conoce y venera un espacio de una inmensa belleza que se debería preservar para siempre, no en vano el cráter también es conocido a nivel internacional como el Arca de Noé y razones no le faltan.

Pasamos aquí dos días con un clima más propio de los Alpes que de África, pues por las mañanas nos recibe siempre una espesa niebla dando paso a un día soleado alternándose con grandes nubarrones que siempre amenazan con descargar, pero que afortunadamente ningún día lo llegaron a hacer.

El safari transcurre por el interior de su caldera, plana en casi toda su extensión y con un gran lago donde se concentran gran número de animales. Además alberga un gran bosque conocido como el bosque de Lerai, palabra masai con la que éstos denominan a las acacias de corteza amarilla, las cuáles dominan el bosque en su práctica totalidad.

En este parque conseguimos fotografiar especies tan difíciles de ver como el Serval, un felino tan bonito como esquivo al cual pude encontrar y fotografiar.

Nuestra segunda cita es el Parque Nacional de Serengeti, el sueño de todo fotógrafo de naturaleza. En este parque consigo un gran sueño personal, fotografiar al mítico Leopardo, quizás el depredador más eficaz del planeta.

Serengeti que, en lengua Masai, significa llanura sin fin es un territorio que además de concentrar prácticamente todas las especies de grandes mamíferos de África combina unos paisajes muy variados, desde grandes llanuras a zonas de sabana e incluso zonas montañosas. En este parque todos los años se dan cita uno de los espectáculos naturales más impresionantes del planeta.

Se trata de la gran migración, una gigantesca “caravana” de Ñus y Cebras principalmente, que migran de las tierras de Tanzania (Serengeti) a las de Kenya (Masai Mara) en busca de pastos frescos. Esta migración está regida por la estación de las lluvias las cuáles son seguidas por la gran manada. Este fenómeno es, sin duda, el principal eslabón de la vida en esta parte de África.

El viaje por el Serengeti al igual que por cualquiera de los otros parques que alberga Tanzania se realiza por tortuosas pistas de tierra que poco a poco van minando nuestras doloridas espaldas, pero desde luego merece la pena. Además, los jeeps 4×4 y sus conductores están muy bien preparados para estos menesteres con lo cual se hace algo más llevadero. De todas formas creo que esta forma de transporte es, sin lugar a dudas, la esencia de los viajes por África.

Pasados dos días ponemos rumbo a nuestro tercer parque, el conocido Lago Manyara.

En este punto el viaje cambia radicalmente su escenario y las llanuras dan paso a la espesura frondosa del bosque tropical. Toda una selva nos rodea. Nuestros principales sentidos se disparan, la vista recibe imágenes que nos resultan totalmente nuevas para los europeos, el oído sonidos de lo más extraños e inquietantes, el olfato olores deliciosos nunca antes disfrutados y el tacto, el tacto no para de detectar el inconfundible disparador de mi cámara fotográfica.

Se puede observar que algunas especies evolucionan de forma distinta en este medio como por ejemplo los elefantes ya que presentan un tamaño más reducido que el de sus congéneres de la sabana, así como su color se oscurece notablemente. Es en Manyara donde los leones se han acostumbrado a subirse a los árboles para así poder ver a sus posibles presas entre la frondosidad del bosque y descansar con una temperatura un poco más fresca que a ras de suelo.

También es un auténtico paraíso para las aves. Éstas encuentran en la zona del Lago un hábitat perfecto para criar y alimentarse dando lugar a una gran concentración de especies que parecen convivir en plena armonía.

Nuestro último Parque Nacional a visitar es el de Tarangire, y nada más entrar en él nos damos cuenta de que no será nada fácil trabajar en este lugar ya que al llegar al punto de entrada del parque nos fumigan el jeep. Preguntamos el motivo y nos dicen que es para ahuyentar a las moscas Tse-tse, pues en Tarangire hay muchas y doy fe de ello. Otro “problema” añadido es el calor, que en esta parte de Tanzania es terrible. Nosotros realizamos el viaje en el invierno tanzano por lo que se estaba razonablemente bien, pero nos dijeron que los animales en su verano tienen que migrar ya que el Tarangire se convierte en un auténtico horno haciéndose prácticamente imposible la vida en él, lo que obliga a los mamíferos a poner rumbo a tierras más frescas.

También en la época de lluvias la concentración de fauna disminuye debido a que el terreno arcilloso se vuelve demasiado blando y a los animales les cuesta moverse por él. Por tanto, es en el invierno “la época seca” el mejor momento para visitar esta región.

El paisaje es de los más bonitos y espectaculares de Tanzania, una mezcla de sabana con zonas de bosque abierto salpicado por el bao bap, curioso árbol que da la sensación de estar plantado del revés y que los nativos de gran parte de África consideran sagrado.

El parque lo atraviesa el río Tarangire, que en la época seca se queda con caudal suficiente para que los animales puedan saciar su sed.

Y así llegamos al final de nuestro viaje por Tanzania, un país impresionante que seguro os hará guardar en el disco duro de vuestro ordenador y de vuestra cabeza unas fotos y recuerdos que jamás podréis olvidar. Además, la amabilidad del pueblo tanzano es única y os hará sentir como en casa.

África es, sin duda, el último gran lugar.

Contacto EMAIL: correo@fotovidasalvaje.es

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4 thoughts on “Tanzania, tierra de fuego y vida

  1. Maravilloso reportaje, un texto rico.Os sigo desde hace tiempo, pero hoy no pude evitar felicitaros. Así os dejo mi más sincera admiración. Gracias Jesús Marzoa por esas fotos, un placer.
    Saludos.

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