Navegando por el silencioso curso del río Duero

 

El Rincón del Trotamundos. Manuel López González. 4/12/2012

Una ruta de piragüa por el tramo internacional de los Arribes del Duero en el territorio más occidental de la meseta castellana. Muchos son los alicientes que se encuentra el aventurero que se adentra por estos cañones fluviales con la piragüa durante los cortos días del otoño, cuando el silencio de los cantiles que se elevan verticales sobre el río lo invade todo. El tranquilo discurrir del agua retenida por la sucesivas presas que jalonan este tramo del río, va empujando lentamente la piragua en sentido descendente lo que nos permite disfrutar de la flora y fauna que colonizan este despoblado territorio.

Un lugar recomendable para quienes gustan de la observación en silencio de la naturaleza y con las tareas que realizan los campesinos en las tierras de cultivo  durante esta época del año, podando vides y árboles frutales, reconstruyendo bancales y labrando la tierra, faenas propias del mundo rural que ilustran un pasado reciente.

Un recorrido de unos 27 km. (ida y vuelta), entre Portugal y España donde la frontera la traza el agua embasada del río Duero, con  zonas salvajes donde los almeces forman auténticos bosques alternando con tramos semidomesticados con bancales, olivos, vedes y cítricos… Es curioso no ver apenas rastros del ser humano en la parte española y encontrar barcas, cultivos y gentes (muy pocas, eso sí) en la portuguesa.

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