“JAMUY MASTAKUPY-MAN “(ven a mi mastako)

 

El Rincón del Trotamundos. Kike Serrano. 13/11/2012

Bolivia vive la religión cristiana con un fervor grandioso, como todos los países sudamericanos. Representa el último bastión del cristianismo donde la fe, lo religioso, vive en un apogeo propio de otras épocas vividas en Europa. Sin embargo esta religiosidad convive con otras religiones autóctonas desde el siglo XV.

Los Quechuas, Aymarás, Incas, Guaraníes… tribus poseedoras de estas tierras ya mantenían sus propios cultos, creencias y rituales antes de que el desembarco de los españoles, impusiera el suyo. Todavía hoy se mantiene ese proceso de evangelización  gracias a los misioneros repartidos por todo el continente.

Resulta paradójico comprobar cómo se funden, -¡y cómo se parecen!- las creencias ancestrales y las tradiciones cristianas. El Día de Todos los Santos es uno de ellos, y el resultado no es menos que peculiar.

El 1 de noviembre, el Día de Todos los Santos, el Quechua te dice “jamuy mastakupy-man” (ven a mi mastako). El mastako o mesa del difunto, es el recuerdo al familiar o familiares muertos el año anterior. En torno a una foto (o varias), colocada en una mesa se suceden comidas que los familiares colocan, principalmente los alimentos que más le gustaban al fallecido.

La gente, familiares, vecinos y conocidos van a honrar a difunto ese día, y rezan continuamente. Mientras se reza, se conversa, se entretiene el tiempo en la casa donde se ha realizado el Mastako. Y se bebe la Chicha, bebída de maíz fermentado, previamente triturado , no se sabe si, mecánicamente o masticado por chicas vírgenes guaraníes, como manda el ritual. La chicha se sirve en un cuenco que no limpian y que sirve para todos. Se debe de beber dejando un poso que se tira al suelo, para ofrecérselo a la Pachamama (o tierra madre), para que el campo siga ofreciéndonos sus frutos. Esta chicha puede tumbar al más recio de los bebedores y es normal encontrarse a alguien bastante perturbado entre los rezos.

El ritual que dura todo el día y por el que van desfilando amigos tiene su culmen sobre las 14:00 horas, hora en la que según cuenta, el ánima del muerto llega para comer lo que se ha puesto en la mesa. Después, la comida se reparte, se sigue bebiendo chicha y rezando hasta que acaba el día.

 

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