Montaña de Luna, la soledad de la Cordillera Cantábrica

 

El Rincón del Trotamundos. Javier Elcuaz del Arco. 18/9/2012

Cordillera Cantábrica

Entre las muchas actividades de contacto con la naturaleza que ofrece la leonesa comarca de Luna hemos elegido el senderismo y hemos acertado plenamente. Aunque nos encontramos con el ocre de las praderas de finales de agosto, las formas de la caliza proporcionan un atractivo constante para nuestra mirada.

Barrios de Luna

Después de cruzar el puente diseñado por el ingeniero Fernández Casado sobre las aguas del pantano de Luna, hemos dejado la autopista León-Asturias (A-66) en la salida Caldas de Luna. Nos alojaremos, con total satisfacción, en el balneario de esta localidad. Aprovechamos una de sus interesantes ofertas combinando tratamientos termales que van a reponer las energías perdidas en recorrer las rutas que hemos previsto. El viaje desde Salamanca sólo nos ha llevado tres horas a velocidad ligeramente por debajo de la máxima permitida.

El día de nuestra llegada queremos subir a la peña Barragana (1.882 m), el enorme paredón visible desde el área de servicio de Caldas. Tenemos poco tiempo, pero suficiente, pues en poco más de dos horas alcanzamos nuestro objetivo.

Pista al arroyo Ferreras

Pastizales Ferreras

Cómodamente hemos ganado altitud por la pista que lleva a la casa ganadera junto al arroyo Ferreras; a partir de aquí, cogiendo y dejando los caminos del ganado para suavizar la fuerte pendiente, subimos hasta el collado de Prado Bueyes.

Cumbre Barragana

Un sendero aéreo nos lleva hasta el extremo de la peña donde contemplamos en sucesiva panorámica el lejano macizo de Ubiña hacia el oeste; hacia el norte la cuerda que remata en las Tres Marías, aunque estas no son visibles; a nuestros pies y hacia el este, la alta vega de Ejidos dominada por la lámina azul del embalse de Casares y los caseríos de Cubillas de Arbas y Casares de Arbas, y, finalmente, al sur la mole de Meloita.

Cubillas de Arbas

Collado Ferreras

La vuelta será por el mismo itinerario, disfrutando el fresco viento que nos acompañará todos los días.

El día siguiente las montañas están cubiertas por abundantes nubes bajas y una fina llovizna empapa la vegetación. Decidimos hacer la ruta de las Brañas de Caldas, la única señalizada y que no alcanza mucha altitud.

La Sendina

Cuando llegamos a las brañas de Lavén tenemos las botas y pantalones calados, nos hemos llevado con ellos el agua retenida en las hierbas altas y las retamas de los estrechos senderos. La niebla no nos deja ver mucho, pero la humedad reinante es vivificadora y esa sensación también la captan nuestros cuerpos.

Cabañas Cacabillos

Zarza

Ahora caminamos por una pista que ayudará a secar nuestra ropa hasta alcanzar La Divisa, el punto más alto de nuestro recorrido. El sol se abre paso entre las nubes y a mediodía encontramos un lugar seco para comer y secarnos completamente en un claro rocoso del robledal. En suave descenso regresamos a Caldas tras el ejercicio estimulante que ha supuesto este recorrido circular que combina bosque con praderas de alta montaña donde pastan las apacibles vacas leonesas.

Vamos a dedicar nuestro tercer día a recorrer el circuito que nos acercará a las Tres Marías. Una pista ganadera asciende suavemente por el valle del arroyo Carrió. En un par de horas ganamos el collado Carrió a 1767 metros desde donde contemplamos al noreste las instalaciones de la estación de esquí de Pajares, al oeste en la lejanía el macizo de Peña Ubiña y ante nosotros, al sur, la verticalidad de las Tres Marías.

La última María

Vamos a recorrer la ancha cuerda que comienza en estas tres peñas y se prolonga en dirección suroeste.

Ventana caliza

La sucesión de caprichosas formaciones calizas, jous y praderas constituye uno de los más bellos trayectos que realizaremos en estos días.

De Barragana a Ubiña

Decidimos pararnos a comer frente el descomunal paredón de peña Barragana y disfrutar contemplando la conducción de un rebaño de ovejas hacia los altos pastos del collado de Prado Bueyes. Las benignas condiciones meteorológicas invitan a la inmovilidad contemplativa ante el sencillo espectáculo que se nos brinda con tan hermoso decorado.

Cubillas de Arbas

Descenderemos a Caldas por la ruta ya conocida en nuestra primera jornada. Todo el recorrido no lleva más de seis horas, pero las frecuentes paradas para disfrutar de la armónica belleza natural, lo ha prolongado bastante más.

La última será, con diferencia, la jornada más dura de todas. Vamos a recorrer la cuerda del Cirbanal, Tanto por el desnivel, más de 1.100 metros, como por las fuertes pendientes que vamos a salvar, el esfuerzo empleado será intenso. Esto unido a la incertidumbre del recorrido, pues la señalización sólo existe al principio de nuestra ruta, nos hará vivir una sensación continua de aventura. Comenzamos la ruta subiendo a las brañas de Lavén. El día despejado nos deja contemplarlas en toda su hermosura.

Brañas de Lavén

Vaca leonesa

Dejamos las brañas remontando el arroyo Cacabillos. Un grupo de mastines, que guardan un rebaño de ovejas, nos mantendrá en tensión hasta que se convencen de que nuestras intenciones son exclusivamente montañeras.

Rebaño superprotegido

Una vez en la cuerda, la cercanía de las Ubiñas hacia el oeste, el infinito mar de montañas hacia el este y el relieve calizo dominante, nos van a ofrecer el auténtico sabor de la montaña de Luna.

Ubiñas

Cuerda Cirbanal

El largo y cambiante recorrido de esta cuerda merece la pena. Como los frecuentes buitres, águilas, halcones, chovas, cuervos y hasta un alimoche que vemos estos días, disfrutamos con la vista desde la altura. Muy abajo quedan las poblaciones de Robledo de Caldas y Vega de Robledo, junto con el lejano destello causado por el sol en la superficie acuática del embalse de Barrios de Luna.

Embalse Barrios de Luna

Con paciencia y mucho cuidado iniciamos el descenso por la misma cuerda hasta regresar a Caldas. Hemos pasado ocho horas de continuas emociones. Nuestros cuerpos acusan el esfuerzo que superaremos con la ayuda de los tratamientos del Balneario.

Caldas de Luna

En estos cuatro días, los últimos de agosto, sólo hemos visto cuatro personas en la montaña perdiéndose en la lejanía. La soledad de la montaña de Luna es casi completa salvo por la presencia de ganaderos. La ruta de las Brañas de Caldas está balizada de principio a fin. Las otras tres carecen por completo de señalización. Hemos comprobado que las ortofotos son de gran utilidad en lugares desconocidos con un poco de experiencia en la montaña.

Iglesia Caldas

Montarecho

Balneario

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