Budapest, un destino soñado por muchos viajeros

 

El Rincón del Trotamundos. Toñi Gutiérrez Bullón. 17/9/2012

Budapest, tiene su origen en la unión de tres ciudades Buda, Pest y Obuda, dividida por el Danubio y comunicada por ocho puentes, atravesando su más famoso Puente de las Cadenas, se llega al Castillo de Buda, una elevación amurallada, que encierra el Palacio Real, la Iglesia de San Matías y el Bastión de los Pescadores, con unas buenas vistas hacia el Parlamento, situado al otro lado del río. Hacia el sur caminando por la orilla del Danubio se encuentra el Monte Gellert donde está situada la Ciudadela, antigua fortificación defensiva coronada por el Monumento de la Liberación que se ve desde toda la ciudad.

En la parte de Pest decidí patearla, en cada calle se descubren edificios, con pinturas o esculturas adornando las fachadas, palacios convertidos en museos, la catedral, iglesias , sinagogas y algo que me gustó mucho fue las estaciones de tren y los mercados adaptados para la venta de frutas y tiendas de souvenirs.

Desde el Mercado Central se puede pasear por la calle Váci Utca, convertida en la principal calle comercial, con las mismas cadenas de tiendas europeas en sus bajos, pero lo que realmente interesa son sus edificios, siempre mirando hacia arriba y descubriendo detalles diferentes, ocurre lo mismo con la Avenida Andrassy, (declarada Monumento Patrimonio de la Humanidad) con el Teatro Nacional de la Ópera, sus plazas, la de Oktogon y Kodály Körönd, a partir de aquí todo son casas residenciales con jardín (mejor dicho palacetes) hasta llegar a la Plaza de los Héroes, que está rodeada por el Parque de la Ciudad.

Aquí hay un zoo, Museo de Bellas Artes, parque de atracciones, baños termales y en el centro rodeado de un lago que en invierno se hiela y una zona se utiliza para patinar, se encuentra el castillo de Vajdahunyad, que es un conjunto de 21 copias de partes diferentes de edificios de la historia húngara.

Hay buena comunicación con lineas de autobuses, metro y tranvías, que llenan sus calles de cableado. Una ciudad en la que he estado tres días, viendo lo más representativo, pero que algún día más no habría sobrado, pero hay que seguir el viaje hasta Praga.

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