El Rincón del Trotamundos. 30/7/2012
Mojácar es un pueblo blanco de la provincia de Almería que se halla encaramado en el extremo más oriental de la sierra Cabrera, próximo ya a la provincia de Murcia, con la que comparte el paisaje de cóncavas, serenas playas, acantilados que se iluminan con el amanecer, desnudas sierras y extensas ramblas por cuyo lecho nunca corre el agua, salvo en contados días, cuando sobre la estepa descargan intensos aguaceros.
Mojácar, es de los pocos pueblos situados en las inmediaciones del Parque Natural del Cabo de Gata, que se halla situado en lo alto de la sierra, este emplazamiento le permite tener una posición privilegiada sobre el mar Mediterráneo y el infinito horizonte. Esta estratégica ubicación, hace que la naturaleza nos regale cada día al amanecer una estampa inolvidable de color, luz, serenidad y sensación de nacer cada día al igual que lo hace el sol cuando emerge de las aguas del Mediterráneo.
En poco lugares como en Mojácar, el viajero que pasa sus vacaciones en este lugar privilegiado de la costa almeriense, puede sentirse tan abrumado por la naturaleza que le rodea, el silencio y el espejo del mar al que se mira cada día al amanecer. Rodeado por las sinuosas siluetas de las montañas, las verdes huertas que yacen en medio de la estepa cubierta por los campos de esparto, las playas de suave arena negra que son acariciadas por el oleaje, y la luz cegadora de la arquitectura andaluza que ilumina hasta el último rincón este pueblo milenario.
Mojácar es un lugar imprescindible para visitar por muchas razones: En su tiempo fue cuna del movimiento “hippie” en España, donde todavía hoy se puede respirar cierto aire de aquella época, para algunos nostálgicos hoy sigue siendo toda una añoranza. El viajero que visita estos parajes puede disfrutar de los encantos que ofrece la ciudad, al tiempo que recorre los rincones que en los años 60 del siglo pasado, músicos, pintores, escultores y fotógrafos que buscaban el silencio, la luz y la serenidad que ofrece el Mediterráneo, recalaron en Mojácar.
Para los viajeros que gustan de la fotografías, este es uno de esos lugares privilegiados donde te puedes perder por cada calle, rincón o plaza del pueblo disfrutando de este Jovis, y si aun no estas satisfecho, puedes acercarte hasta los miradores durante los amaneceres que son de autentico delirio, o bajar hasta las playas y deleitarte con las calidas luces, los volúmenes y formas de las rocas, un verdadero disfrute para cuantos visitan este lugar del Mediterráneo.
El Casco Antiguo de Mojácar permanece igual que en sus orígenes con sus calles estrechas y empinadas y sus bellas casas blancas decoradas con flores. Dentro del casco urbano descubrimos algunos monumentos que son testigo de la importancia de este sitio para los pueblos que, procedente de la ribera del Mediterráneo se adentraron en el territorio peninsular.
La Puerta de la Ciudad forma parte de los restos que se conservan de la muralla que protegía la población en el siglo XVI y está formada por un arco de medio punto sobre el que se sitúa el escudo de Mójacar, el Índalo que procede de las pinturas rupestres de la Cueva de los Letreros en la Sierra de María.
La Iglesia Parroquial de Santa María, situada en la Plaza de Parterre, fue levantada en el siglo XVI sobre los restos árabes de una antigua mezquita. Es un templo fortaleza de estilo renacentista, realizada con grandes sillares, que destaca por su torre.
La Plaza Nueva de Mojácar fue construida a finales del siglo XVI. Toda la plaza es un espectacular mirador del Valle de las Pirámides, de las sierras de Cabrera, Almagrera y Bédar, y del Mar Mediterráneo.
El Castillo de Mojácar se localiza sobre una colina, en la parte más alta de la población. Esta fortaleza fue construida en el siglo XIII y reformada en los siglos XV y XVI. Desde el Castillo se obtienen unas fantásticas panorámicas de toda la población de Mojácar y de la costa. La Fuente Mora de Mojácar se halla cerca de la Plaza de las Flores y es también conocida como Fuente de los doce caños. Desde sus orígenes fue utilizada por los habitantes de Mojácar para beber, lavar y regar sus plantas.
El Arrabal es un antiguo barrio judío situado fuera del recinto amurallado que antiguamente rodeaba la población, esta situado en los alrededores de la Plaza de las Flores. Fue construido entre los siglos XVII y XIX. Merecen especial mención su calles laberínticas y empinadas, llenas de casas blancas decoradas con flores.
Bajo los pies de Mojácar, en la zona de costa, se suceden las playas, que se alternan con los acantilados y los arrecifes. Mojácar en general es un rincón aun sin invadir por las masas de veraneantes, dispone de playas limpias y tranquilas así como bastantes chiringuitos de playa donde se puede comer con tranquilidad y sin agobios. Por la noche tiene también su encanto y, si te apetece tomar una copa, en la zona puedes encontrar varios sitios nocturnos de buen ambiente y tranquilos donde pasar un rato alegre y divertido.
La Torre de Macenas, batería defensiva del siglo XVIII, nos servirá como referencia y acceso a la Playa de Bordenares, decorado de muchas películas, y a la playa del Manacá.Si bajamos hasta estas playas, podemos disfrutar de un espectacular amanecer y posiblemente de uno de los baños más relajantes y silencioso que nunca antes hayamos podido realizar.
A penas dejamos atrás el las casas de Mojácar y tirando en dirección sur, camino de “Carboneras”, nos encontramos con la playa Castillo de Macena, si bien no es paradisíaca, si tiene algo que muchísimos viajeros buscan en verano y es imposible de encontrar en otra zona del litoral, silencio y una inmensa tranquilidad. Eso si, la arena de esta playa, como muchas de Almería, no es de arena, si no de piedras. El en cambio el agua es limpia y cristalina lo que caracteriza toda la zona de playa cercanas a Mojácar.
Por la zona nos encontramos con otras muchas playas más done podemos darnos un baño y disfrutar de la soledad y el agua trasparente, como en el caso de la Playa de las Ventanicas, La playa Marina de la Torre situada en la parte baja de Mojácar. En sus aguas cristalinas pueden verse peces que pasean a través del fondo marino.
Las noches de luna llena, ya sea sentado en alguno de los miradores de Mojácar, en la cima de los acantilados, o en alguna de las playas con las que cuenta el pueblo, son realmente espectaculares dignos de quedar en el recuerdo de nuestro viaje por Mojácar.
Almería tiene parajes de asombrosa belleza; el desierto de Taberna es un territorio de película, donde el viajero se puede “perder” y no encontrarse con nadie en una semana: Montañas de arenisca llenas de cóncavas, ramblas secas, vegetación relíctica y paisajes atípicos de desierto, donde crecen plantas endémicas y exóticas. Cortijos que se alzan en medio de la nada y campos de higueras chumbas que mantienen a raya al intruso que se atreve adentrarse por este territorio.
Las montañas de Los Filabres son también un lugar idílico, con pueblos blancos rodeados por oasis de verdor, palmeras, mucha agua y pequeñas huertas. Mas al norte de la provincia, esta la Sierra de María, con sus montañas amesetadas, los pueblos milenarios de Vélez Blanco y Vélez Rubio, legendarios castillos y numerosas pinturas rupestres, donde esta el Índalo, el emblema de Almería.
Hacia poniente Mojácar se encuentra el Parque Natural del Cabo de Gata, un espacio natural de gran valor ecológico y paisajístico, en su interior se conservan numerosos endemismos de la flora y la fauna ibérica, además posee un valor alto valor geológico, pues el territorio que ocupa esta constituido por antiguos volcanes, acantilados de basalto y arenas fosilizadas. Todos estos valores naturales, permite al viajero que pasa unos días en Mojácar, disfrutar de una naturaleza poco común en otra parte del territorio peninsular y Europeo lo que es de agradecer.
En el espacio del Cabo de Gata y en sus alrededores, el visitante puede disfrutar de diferentes actividades de turismo activo controladas; senderismo, rutas en BTT, submarinismo, piragüismo, vela, espeleología, rutas acaballo… Una gran actividad de ocio que pueden ser el complemento ideal de sol y playa que ofrece Mojácar, además de las visitas a los pueblos blancos de la zona y los lugares históricos que se conservan en este territorio del sur peninsular.
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