Siempre queda picos…

 

Rincón del Trotamundos. Manolo Santervás Martín. 4/4/2012

Hay muy poca nieve en el sistema central, brilla por su ausencia se podría decir.. por lo que tenemos que subir al norte si queremos pisar el blanco elemento y entrenar con piolet y crampones en alguno de los macizos de Picos de Europa, el invierno meteorológico fue generoso con estas montañas del norte peninsular y tienen nieve en abundancia.

La entrada más cómoda en invierno a los picos de Europa es desde el sur la utilización del teleférico de Fuente Dé. Es este un remonte mecánico particular, pues siendo de montaña empieza a la tardía hora de las 10.00. Somos muchos los que opinamos que tendría mucha más gente si abrieran antes… pero desconocemos los motivos de este sin sentido.

Desde el teleférico se pueden realizar muchas rutas, pero en estos días vamos a realizar tres: la que asciende al pico Tesorero y a la Torre de Horcados Rojos, la que asciende a Peña Vieja y descenderemos posteriormente a Espinama por la Horcadina de Covarrobles.

Siempre desde el teleférico tomaremos el camino que sigue los Hoyos de Lloroza, para pasar cerca de la base de Peña Olvidada y llegar a la vueltona. Nos desviamos por el camino de invierno para subir al collado de la Canalona a través de una empinada canal directa. La nieve cede a cada paso y debemos turnarnos a abrir huella. Más arriba la helada ha compactado suficientemente la nieve y avanzamos bien hasta el collado. El flanqueo a la derecha hacia el pico de Peña Vieja nos lleva un buen rato sobre nieve pesada. Las vistas sobre el valle del Liébana compensan el esfuerzo.

Al día siguiente, lo más temprano que podemos reemprendemos camino por Lloroza hacia la Vueltona. Desde aquí para ir al Tesorero nos vamos ladera arriba pasando bajo la cara sur de Horcados Rojos hasta las inmediaciones del refugio de Cabaña Verónica. Ascendemos hacia la arista de los Urrieles y por ella ganamos una brecha que nos deja pronto en la cima del privilegiado mirador que es el pico Tesorero.

Bajamos con precaución, pues la pendiente lo impone y una vez en el collado de Horcados Rojos nos subimos en un momento a la cumbre del mismo nombre. Tenemos desde ella vista de las dos ascensiones que hemos hecho y de buena parte de los picos de Europa en este macizo central.

El retorno lo hacemos por la Horcadina de Covarrobles, pasando por el refugio del rey, el chalet real, los invernales de Iguedri y acabando en el pintoresco pueblo de Espinama, donde podemos degustar los sabrosos quesos de Pido y reponer fuerzas antes de volvernos a nuestra rutina diaria.

Otros reportajes del autor publicados en “El Trotamundos”. Iguazú, donde el agua se hace maravilla

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