El Trotamundo. 1/12/2011
Un libro cuando menos sorprendente, especialmente para aquellos que somos aficionados a la montaña y nos gusta saltar de roca en roca, subirnos a lo alto de ellas para contemplar el paisaje, hacer fotografías, escalar y entablar animadas charlas entre los compañeros de aventura. Acariciar el tactos rugoso de su erosionada superficie y sentir el agradable calor que desprende la roca calentada por el sol. Rocas que yacen cubiertas, la mayor parte de las veces, por líquenes, caracoles, musgos y antiguos sedimentos en los que se puede leer la historia de la tierra y maravillarnos con las formas de vida que nos precedieron.


















