El orden ha sido vencido

Inauguración de la exposición: Jueves 10 de Febrero de 2011, 19:00h. Del 10 de Febrero al 26 de Marzo de 2011. LA FRESH GALLERY – C/Conde de Aranda, 5 – MADRID, Tel: 91 431 5151

En La noche más larga del mundo, la anterior exposición de Aitor Saraiba en La Fresh Gallery, el artista mostró una página de una revista española de los setenta donde aparecía un reportaje ilustrado con una foto de un hombre con el torso desnudo sujetando un niño pequeño en brazos, una imagen más recatada que las fotos promocionales de Flesh (1968), con Joe Dallesandro y la niña, pero de ese tipo. Aunque lo verdaderamente turbador estaba en el texto, donde se advertía de los terribles peligros de crecer sin un padre: básicamente que esos niños tenderían a ser inadaptados sociales, inmaduros, con baja autoestima y, lo que acabaría siendo el tema central, afeminados.

En su trabajo, Aitor acentúa los aspectos dependientes e infantiles en detrimento de los aspectos viriles. Autoexcluido de los temas que suelen considerarse más reflexivos de la existencia humana (y del arte contemporáneo) como la política, economía o ciencia, él dibuja personajes aniñados, arco iris, osos, cervatillos, flores, estrellitas, nubes, pajaritos, muchas veces acompañados de pequeños poemas. Preservando la espontaneidad característica de los dibujos medio garabateados en los pupitres, los cuadernos y los márgenes de los libros de texto, se desenvuelve en el terreno de la espiritualidad y el sentimiento, es decir, fuera de la esfera del poder. Mostrándose tan dependiente de sus orígenes afectivos como nunca lo haría un “hombre” (o un artista “serio”).

En “El orden ha sido vencido”, el proyecto que presenta ahora, Aitor incorpora austeros elementos pictóricos y escultóricos que se vinculan sin duda al arte de vanguardia, aunque de color rosa. Estas nuevas composiciones recuerdan a las señales en el bosque de los nativos norteamericanos o a signos totémicos, apareciendo aislados, acompañando a sus conocidos dibujos o cubriendo su propio cuerpo en una serie de fotografías. Probablemente el deseo cumplido de un purificador retiro a una cabaña de madera perdida en las montañas de Bailey, Colorado, sea el motivo de que en su nuevo trabajo no haya rastro de civilización, solo animales y artefactos arcaicos. Una regresión a un estado salvaje que revela su búsqueda de valores primordiales, su interés por acceder a formas fundamentales de pensar y de ver.

Manu Arregui

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