El Kilimanjaro surge orgulloso y solitario de la llanura

Kike Sáez

“El Kilimanjaro es una montaña cubierta de nieve de 5895 metros de altura, y dicen que es la más alta de África. Su nombre es, en masai, «Ngáje Ngái», «la Casa de Dios». Cerca de la cima se encuentra el esqueleto seco y helado de un leopardo, y nadie ha podido explicarse nunca qué estaba buscando el leopardo por aquellas alturas”. Las Nieves del Kilimanjaro. (Ernest Hemingway)

A diferencia de otras montañas míticas de la tierra, el Kilimanjaro surge orgulloso y solitario de una llanura. Frente a él, apenas a 60 km, le acompaña su hermano menor: el Monte Merú de 4.562 m.

Le añade un carisma aún mayor el hecho de estar en medio de la calurosa sabana que da cobijo a leones, girafas, búfalos, ñus, cebras, gacelas…, apenas a unos pocos grados al sur del Ecuador.

Siempre quise subir esta montaña, quizás porque, vista desde la planicie tanzana, su forma refleja la idea de montaña que siempre tuve de niño, lo que una montaña debe parecer: alta, ancha y majestuosa; un gran triángulo que se levanta sobre la tierra llana, con las laderas simétricas hasta formar la cumbre, Kibo, que sobresale sobre las nubes, coronada por un sombrero de nieve.

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