Un paseo por la Sierra de Ávila, entre Vadillo y Bonilla de la Sierra

Fotografías de Javier Elcuaz del Arco

Un recorrido muy interesante mezclando patrimonio artístico-cultural con naturaleza por la Sierra de Ávila, desde Vadillo de la Sierra hasta Bonilla de la Sierra. Entre una y otra el impresionante verraco de Villanueva del Campillo sorprende por su tamaño y el realismo de sus formas.

El puerto de Villatoro en la provincia de Ávila, es la divisoria de aguas de  tres pequeños riachuelos que naciendo en un mismo lugar, tienen destinos totalmente contrapuestos, al menos en dos de los casos. Son los caprichos de la geografía que no suele regirse por los deseos del hombre. Este es el caso de los ríos Corneja y Adája. El primero recorre el valle del Cornejas, pasa por la histórica ciudad de Piedrahita y vierten en el Río Tormes afluente del Duero, en las inmediaciones de Puente del Congosto, frontera entre Ávila y Salamanca. Al igual que el Cornejas, el Adája, es un río tributario del Duero, pero antes de entregar sus aguas, el Adája, recorre amplias extensiones de la meseta Castellana, pasando por la ciudad de Ávila y Arevalo, antes de unirse al Río Eresma  en la provincia de Valladolid, donde ya juntos desembocan en el Duero.

El río Gamo, aunque tiene su nacimiento cerca del puerto de Villatoro, en la vertiente norte de la Sierra de Ávila, su recorrido es corto pues corre hacia el norte, se adentra pronto en la provincia de Salamanca y desemboca en el Tormes en las proximidades del Azud de Villagonzalo.

En el lugar de nacimiento de estos tres singulares ríos castellanos, los páramos de la Sierra de Ávila, encontramos un paisaje casi vacío de arbolado, de tierras poco profundas y nada fértiles que solo con la llegada de las lluvias del otoño y la primavera, dejan crecer la hierva. Los erosionados granitos dejan ver un paisaje de aspecto casi lunar que sorprende por las formación de  innumerables barruecos que yacen desimanados por las laderas de la sierra y las zonas altas. Todo el paisaje de esta serranía de Ávila, se halla impregnado por estos materiales granítico, y se supone que fue así desde hace milenios, pues los antiguos pobladores de la zona ya trabajaron esta roca para esculpir sus manifestaciones artísticas: berracos, toros, y emplearon esta misma piedra para la construcción de los numerosos castros situados en  la zona.

En medio de este duro pero bello paisaje de la Sierra de Ávila, descubrimos varias poblaciones, posiblemente fueran, en la antigüedad, asentamientos de pastores que cuidaban de sus rebaños en estas tierras, pues aunque no son muy fértiles, sus pastos son ricos en nutrientes, lo que hace que los animales alimentados con estas hiervas, posean ricas carnes: Corderos, cabras, cerdos, vacas y caballos, son los animales más comunes en la zona.

Para conocer este territorio, próximo al Puerto de Villato, nos vamos hasta el pueblo de Vadillo de la Sierra y nos sumergimos en sus calles y plazas en una soleada mañana de otoño. Agazapado sobre el relieve granítico del entorno, descubrimos esta población serrana. Las edificaciones se asienta sobre una suave ladera, en los márgenes de un excipiente arroyuelo por el que apenas corre el agua, pues este otoño no es muy lluvioso que digamos y escasea el agua.

Nos adentramos en Vadillo, por callejas jalonadas de paredes de granito, suelos empedrados y cercados de piedra. La mayor parte de las casas son bajas de gruesos muros, pequeñas ventanas y techos de teja roja. Sobre el caserío destaca el relieve de la iglesia, con su torre de campanas y una gran nave, es el edificio más emblemático del pueblo y como el resto de edificaciones, esta construido con bloques de granito extraídos de las canteras cercanas. Además de la iglesia en Vadillo se conserva un curioso puente romano y varias fuentes que vierten sin cesar el agua que brota de las entrañas de la sierra.

A medio camino entre Vadillo y Bonilla de la Sierra, nos encontramos con la población de Villanueva del Campillo, situada en la cabecera del río Gamo, en la vertiente norte de la Sierra de Ávila. Como todas las poblaciones de la zona, en sus edificaciones predomina la piedra de granito con la que están construidas las casas, empedradas las calles y las paredes de los cercados. La Iglesia, de origen templario, está situada en lo más alto del pueblo dominando la parroquia y los campos pertenecientes al municipio. En este pueblo, se conserva una de las piezas más preciadas del camino, un enorme verraco esculpido en granito y de enorme tamaño. Es la mayor escultura zoomorfa de origen vetón encontrada hasta el momento en la Península Ibérica. Esta escultura se halla situado en la plaza mayor del pueblo el centro neurálgico de visitantes y vecinos.

Siguiendo el camino llegamos al caserío de Bonilla de la Sierra, esta antigua villa se encuentra situada en los dominios del Ría Corneja, con vistas al murallón norte de la sierra de la Paramera. En esta población se conservan vestigios de los diferentes pueblos y culturas que han marcado la historia durante siglos de esta tierra, como castros, calzadas y caminos de largo recorrido que atravesaban de norte a sur la Sierra de Ávila.

Entre los pueblos más importantes que habitaron esta región en la época anterior a la invasión romana, aparecen los vettones y los lusitanos. En la zona se encuentran restos pertenecientes al periodo romano, es el caso del puente de Vadillo de la Sierra que ya hemos mencionado anteriormente. Caminos y rutas ganaderas entre las que está la calzadilla que viene de Ávila y continua por el puerto de Villatoro para dirigir sus pasos hacia la ciudad de Béjar donde enlaza con la calzada de La Plata. Es muy posible que estas antiguas vía de comunicación propiciasen muchos de los asentamientos humanos que hoy se encuentran situados en esta zona de la serranía de Ávila, incluido Bonilla de la Sierra.

Bonilla de la Sierra desde antiguo tuvo la categoría de Villa, poseía catedral y un palacio episcopal pues la villa pertenecía al obispado de Ávila. En el siglo XIV, la población de Bonilla era importante, pero los problemas políticos, el clima, el hambre y la peste produjo muchas muertes en los pueblos de Castilla. La economía agrícola-ganadera de Bonilla, permitió que saliese de la crisis que se producían en aquellos tiempos feudales, con mayor rapidez que otros núcleos próximos. En este periodo se fomento la trashumancia y existe documentación de una antigua cañada que cruzaba Bonilla y de la existencia en la villa de fabricas donde se manipulaba la lana. Al crecer la ganadería también lo hicieron las industrias relacionadas con el sector, como la artesanía.

Además de la iglesia y los restos del Palacio Episcopal, en Bonilla se encuentra un castillo con recinto amurallado cuyos orígenes se remontan al siglo XII, aunque las numerosas reformas llevadas acabo comenzaron a realizarse cuando la Villa pasó a ser Señorío de los Obispos de Ávila, como lo pone de manifiesto los muchos escudos que aparecen en las paredes del castillo.

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