
En las accidentadas cumbres del gran farallón de Gredos, extendiéndose sobre toda la vertiente norte de la sierra, se forman durante los gélidos inviernos mesetario, numerosas cascadas de hielo. Estas frágiles y perecederas formaciones, se hallan encaramadas principalmente en repisas, lóbregas gargantas y verticales corredores, estos hielos hacen del lugar un paraiso para cuantos gustan de disfrutar del manejo de crampones, piolet y los penetrantes tornillos que permiten realizar verdaderas acrobacias en plena naturaleza, o mostrar, en un alarde de exhibicionismo, cuerdas, arneses, cascos y toda la parafernalia que acompaña a los alpinistas de ellite.































