EN RUTA POR LA CALZADA DE LOS BLENDIOS


HERRERA DE PISUERA – SUANCES

(Pisoraca – Portus Blendium)

El GR-73 o “Calzada de los Blendios” trata de recuperar para el senderismo el trazado de la calzada romana que unía la antigua localidad de Pisoraca (Herrera de Pisuerga, Palencia) con el denominado Portus Blendium (Suances, Cantabria), pasando por la ciudad de Julióbriga (Retortillo, a 4 Kilómetros de Reinosa). Nos encontramos ante un itinerario histórico dos veces milenario que fue, y sigue siendo actualmente, la principal vía de acceso a Cantabria, desde la Meseta. La calzada romana se mantuvo en uso durante muchos siglos, pero posteriormente se harán obras para adaptar este eje de comunicaciones a los adelantos técnicos: el Camino de Reinosa y el Canal de Castilla en el siglo XVIII, el ferrocarril del Alar del Rey a Santander en el XIX, y actualmente la autovía de Torrelavega a Aguilar de Campoo…

El sendero es una aproximación a su trazado, discurriendo por caminos y pistas, y evitando en la medida de lo posible las carreteras. El objetivo final es consolidar un sendero de Gran Recorrido que permita seguir el itinerario disfrutando de todos sus atractivos, mucho más amplios que los vestigios de la calzada romana. Las ya mencionadas obras de los siglos XVIII y XIX, los pueblos y sus monumentos, la naturaleza y los paisajes de la ruta, etc.. todo ello conforma un rico y variado patrimonio cultural que podremos conocer mientras realizamos el recorrido.

Como sendero de Gran Recorrido homologado, el GR-73 está balizado con las características marcas blancas y rojas que distinguen estos itinerarios, así como carteles y flechas en algunos puntos de mayor importancia.

La paternidad de este sendero no corresponde a los autores de este libro, del cual extraigo estos retazos y notas que estáis leyendo. Es de justicia recordar el trabajo que desarrollaron Rafael de Andrés y Angel García Aguayo de la Federación Cántabra de Montaña.

La calzada romana de Pisora a Portus Blendium es la primera red de comunicaciones de la que existen vestigios arqueológicos claros en la Cordillera Cantábrica corresponde a la romanización. Augusto completó la conquista de Hispania entre los años 29 y 19 antes de Cristo, sometiendo a los cántabros y astures después de una durísima guerra de montaña. Impuesta la pax romana, se construyeron diversos puertos y calzadas para comunicar la región por mar y tierra, y para permitir la explotación de sus recursos mineros. Aunque Cantabria fue una región débilmente romanizada y absolutamente marginal dentro del imperio, no faltaron algunas calzadas a través de su geografía, conservándose diversos vestigios de las mismas.

En cuanto a los tramos conservados de cazada, el más conocido es el comprendido entre las localidades de Somaconcha y Pie de Concha, en la cuenca del Besaya, con unos 5 Kilómetros empedrados a través de un paisaje de media montaña muy bonito. Existen otros tramos mucho más cortos, como los situados en Valdeolea, o el recientemente descubierto del monte Fresneda, en Los Corrales de Buelna. El sendero GR-73 se ha intentado hacer discurrir lo más fielmente posible a la misma, pero siempre que asegure continuidad y transitabilidad. En todo caso, en la descripción del mismo se incluyen las referencias arqueológicas más destacadas de la ruta, con algún desvío para visitar los lugares más interesantes separados del sendero.

Hasta medidas del siglo XVIII, la vieja calzada romana fue el camino utilizado para descender desde la Meseta a la costa cántabra por la cuenca del Besaya. Se hicieron algunos arreglos puntuales y pequeños cambios de trazado, y se construyeron o reconstruyeron algunos puentes, pero en líneas generales la vía romana se conservó en uso.

A mediados del siglo XVIII la monarquía borbónica, aconsejada por ministros ilustrados, se propuso sacar a España de su atraso y mejorar sus comunicaciones, dotando a Castilla de una salida al mar. El puerto de Santander fue considerado el más idóneo para intentar revitalizar la exportación de las lanas castellanas, que en la Baja Edad Media y durante el siglo XVI habían salido por los puertos del Cantábrico oriental hacia Francia, Flandes y Alemania. Para hacer posible esta pretensión era preciso mejorar el camino que comunicaba Burgos con Santander, el cual cruzaba la Cordillera Cantábrica por Reinosa. En 1748 se iniciaron las obras del denominado “camino de las lanas”, en concreto el tramo comprendido entre Reinosa y Santander, es decir el más dificultoso, el cual se terminó en 1753.

En la misma época en que se cometió la construcción del Camino de Reinosa y se potenció el puerto de Santander, la monarquía borbónica impulsó otro importante proyecto ilustrado que pretendía dotar a Castilla y León de una red de canales navegables. Uno de los objetivos prioritarios de esta iniciativa era conectar esta red con Reinosa, para facilitar la salida al mar por el camino al que nos hemos referido en el apartado anterior. El proyecto de lo que sería el Canal de Castilla se presentó en 1753, y a continuación se iniciaron las obras del mismo que se prolongarían durante casi un siglo, con diversas interrupciones debidas a las distintas guerras y otras dificultades. El resultado final fue un canal en forma de Y invertida, siendo sus tres vértices las localidades de Alar del Rey, Valladolid y Medina de Rioseco, y con tres ramales conocidos respectivamente como Canal Norte, Canal Sur y Canal de Campos.

Descartada la imposible conexión mediante esclusas con el Cantábrico, el proyecto contemplaba la llegada del canal hasta el pueblo de Olea, a sólo 8 Kilómetros de Reinosa, pero con el Alta del Bardal interpuesto como un obstáculo también difícil de superara con el sistema de esclusas prevista. Al final las obras se quedaron en las primeras estribaciones de la Cordillera Cantábrica, en Alar del Rey, población fundada de nueva planta junto a la dársena terminal del canal. Aunque el trazado completo del Canal de Castilla no se finalizó hasta 1849, los canales Norte y de Campos ya estuvieron en uso desde 1804, permitiendo la navegación desde Alar del Rey hasta Medina de Rioseco, siendo el Canal Sur (hacia Valladolid) el que se demoró más tiempo. De esta forma, a comienzos del siglo XIX la localidad de Alar del Rey se configuró como la rótula de las comunicaciones y el comercio entre Castilla y el puerto de Santander, un papel que inicialmente estaba previsto que desempeñara Reinosa. En la dársena de Alar las barcazas desembarcaban el trigo o la harina de Castilla, que esforzados carreteros conducirían en fatigosas jornadas por el camino real hasta el puerto de Santander, retornando cargados de productos coloniales americanos.

El apogeo del Canal de Castilla se produjo en los años centrales del siglo XIX, cuando unas 360 barcazas recorrían sus 207 Kilómetros (suma de los tres ramales) y franqueaban sus 49 esclusas. Junto al canal se levantaron numerosos molinos de harina y papel, batanes, almacenes, etc… aprovechando el intenso tráfico comercial de la ruta y la propia energía hidráulica de los pequeños saltos de agua de las esclusas. Sin embargo la competencia del ferrocarril desde 1860 dio paso a una rápida decadencia, pues el lento sistema de las barcazas y las carretas no podía competir en tiempo y precios con el tren, que por entonces supuso una auténtica revolución en las comunicaciones. Tras varias décadas de olvido, en los últimos años se ha empezado a valorizar esta imponente obra de ingeniería, con sus esclusas, caminos de sirga, fábricas, molinos y demás obras complementarias, constituyendo uno de los conjuntos monumentales más originales del riquísimo patrimonio que atesora la comunidad de Castilla-León.

Como ya hemos indicado, el sendero GR-73 o Calzada de los Blendios discurre entre las localidades de Herrera de Pisuerga (Palencia) y Suances (Cantabria), con 131.5 Kilómetros de recorrido dividido en 7 etapas. Este GR afecta a las provincias de Palencia y Cantabria, con 40 Kilómetros por la primera y 91.5 por la segunda. A lo largo del recorrido se atraviesan comarcas muy diferentes, desde las llanuras abiertas de la Meseta en las que se ubica Herrera de Pisuerga, hasta las playas de Suances, pasando por los agrestes relieves montañosos de la Cordillera Cantábrica, con alturas superiores a los 2.000 metros en el macizo del Alto Campoo. La máxima cota que se alcanza en este sendero es bastante más moderada, los 1.100 metros de altitud que se “rozan” entre San Martín de Hoyos y el Alto del Bardal, por el cual se cruza la divisoria de aguas entre las cuencas del Duero y el Ebro. La divisoria cantábrica, entre el Ebro y el Besaya, se pasa a una altura todavía más reducida, los 850 metros de Reinosa, aunque después el sendero supera los 1.050 metros en la zona de Morancas.

La erosión remontante del río Besaya en su cabecera ha excavado una paso natural único en toda la divisoria, situando las fuentes del Besaya a un Kilómetro escaso del curso del Ebro, por lo que en un periodo breve a escala geológica el Ebro cambiará su trazado y descenderá por el curso del Besaya hacia Suances. Un hecho geográfico sobre el que ya reflexionó el escritor José María de Pereda en su novela “Peñas Arriba”, cuando señaló el largo trayecto elegido por el río hacia el Mediterráneo, teniendo a tan escasa distancia el camino hecho hacia el Cantábrico, lo cual le llevó a calificar al Ebro de “renegado montañés”.

El GR-73 atraviesa la Cordillera precisamente en el declive oriental de montañas del Alto Campoo, lo que antiguamente se conocían como las “Montañas de Reinosa”, siendo la comarca de Campoo un corredor natural entre la Meseta y la vertiente Cantábrica. Desde el Puerto del Escudo hacia el Este, los relieves de nuevo recuperan su vigor, aunque no demasiada altitud, culminando en el Castro Valnera (1.718) y con pasos complicados como las Estacas de Trueba, Lunada o la Sía.

Las comarcas que recorre el GR-73 tienen la singularidad hidrográfica de llevar sus aguas a tres mares diferentes, que son los tres que rodean la Península Ibérica. La primera parte del recorrido discurre por la cuenca del Duero, cuyas aguas terminan en el Atlántico. La segunda parte  atraviesa la cabecera de la cuancia del Ebro, que lleva las aguas del Alto Campoo al Mediterráneo. Y por último la tercera parte del recorrido es un descenso por la vertiente cantábrica, siguiendo el curso del río Besaya, el cual entrega sus aguas al Cantábrico en Suances.

El GR-73 sigue básicamente el curso de dos ríos, el Pisuerga y el Besaya, aunque también cruza el Ebro y otros ríos de menos importancia. Son ríos de dimensiones y características muy distintas, pese a su proximidad.

Las comarcas que recorre el GR-73 constituyen una transición climática entre la Meseta y el Cantábrico, la vegetación también cambia progresivamente desde el dominio plenamente mediterráneo (en términos biogeográficos) de las llanuras palentinas, el eurosiberiano de la vertiente cantábrica. El valle de Pisuerga forma parta desde el punto de vista biogeográfico de la denominada Región Mediterránea, que incluye la mayor parte de la Península Ibérica, salvo Galicia, la Cordillera Cantábrica, los Montes Vascos y los Pirineos. Aunque la vegetación arbolada original de esta zona ha quedado relegada a enclaves muy concretos, debido a la deforestación histórica, podemos incluir esta comarca palentina en el dominio potencial de los robledales de rebollo (Quercus Pyrenaica) y quejigo (Quercus faginea), los primeros sobre sustratos silíceos y los segundos sobre los calcáreos. El panorama se completa con la presencia puntual de encinares de Quercus rotundifolia en los relieves calizos desprovistos de suelo y orientados al mediodía.

La comarca de Campoo, que ya pertenece a la denominada Región Eurosiberiana, y dentro de ella a la llamada Provincia Orocantábrica, que se corresponde a grandes rasgos con la Cordillera Cantábrica. La comarca forma parte del dominio de los hayedos y los robledales de roble albar (Quercus petraea), aunque también aparecen importantes extensiones de rebollo (Quercus pyrenaica), y algunos enclaves de quejigo (Quercus faginea) sobre afloramientos calcáreos. En general los hayedos se ubican en las vertientes umbrías y los robledales en las solanas, si bien éstas normalmente han sido más deforestadas por ser más productivas.

El valle del Besaya también pertenece a la llamada Región Eurosiberiana, como toda la Cornisa Cantábrica, pero dentro de ella a la denominada Provincia Cántabro-Atlántica, que engloba las zonas comprendidas en la Cordillera (Provincia Orocantábrica) y el mar. Es el dominio de los hayedos y los robledales de Quercus robur, existiendo además algún pequeño encinar cantábrico de Quercus ilex sobre afloramientos calizos, como el de Jorníos (Pie de Concha) o el de Las Caldas.

El elenco faunístico de las comarcas que recorre el GR-73, es muy variado, correspondiendo básicamente a la fauna propia de la Cordillera Cantábrica, pero con algunas especies propias de la Meseta en la primera parte del sendero (zona de Herrera de Pisuerga), y del litoral cantábrico en la parte final (costa de Suances).

El legendario oso pardo tiene en la Montaña Palentina y las sierras campurrianas aledañas uno de sus últimos bastiones españoles, con una población de unos 20 ejemplares que también se mueven por las comarcas de Riaño (León) y Liébana (Cantabria).

El ciervo desapareció de la Cordillera Cantábrica en el siglo XIX debido a la caza abusiva, siendo reintroducido en los años 50 del siglo XX en la Reserva Nacional de Saja (Cantabria), y posteriormente en otros lugares. Su recuperación ha sido exitosa, hasta el punto de que se considera actualmente que el número de ejemplares es excesivo en la reserva mencionada.

Mamíferos como el corzo, el zorro o el jabalí se encuentran actualmente en expansión en estas comarcas palentinas y cántabras, debido principalmente al éxodo rural y el abandono de las actividades tradicionales.

Por último otra especie emblemática de la zona es la cigüeña blanca, presente en los campanarios y árboles de Palencia y Campoo, aunque ausente en el agreste valle de Besaya y en el litoral cantábrico.

Herrea de Pisuerga, Alar del Rey, Aguilar de Campoo, Valdeolea, Campoo de En medio, Bárcena de Pie de Concha, Molledo, Arenas de Iguña,  Cartes, Reocín, Santillana, Suances, etc…

Las localidades situadas a lo largo del recorrido son todas de pequeño o mediano tamañ, y sólo Reinosa y Los Corrales de Buelna sobrepasan los 10.000 habitantes.

Pepe Acera Cruz

2 thoughts on “EN RUTA POR LA CALZADA DE LOS BLENDIOS

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