La vida cotidiana de un cooperante en Malawi

VIAJEROS SOLIDARIOS POR EL MUNDO

No sé por dónde empezar, después de tanto tiempo, va a ser difícil contar mis andanzas con detalle, y mira que no me gusta contar las cosas de manera superficial o que se me pasen situaciones vividas.
Comenzaré por la visita al Campo de Refugiados en el mes de Julio. Madre mía!!!! como pasa el tiempo. Cuando me quiera dar cuenta estamos en Navidad. La situación en la que están miles de personas, de otros países, por ejemplo, Etiopía, es traumática. Son “sin papeles” y vagan de un país a otro para intentar buscar algo mejor. La imagen que me llevo de ese lugar no es nada comparable a la vida en las villages (que también es dura para cualquiera de nosotros); esa suciedad, olor, sin organización ni proyección, gente con hambre… mucha gente subsistiendo y sin más futuro que pensar en su día a día. No vimos a muchos niños, al igual que no avistamos a muchas mujeres, o por lo menos no se dejaron ver. La verdad es que fue una visita rápida y no pudimos disponer de demasiada información.

Son ignorados y no están ayudados por ningún tipo de institución, aunque no tengo muy claro si hay alguna organización extranjera que los apoye. Es muy difícil determinar quiénes son, cuántos son; necesitan registrarse y tal vez les suponga una cuantiosa cantidad de dinero.
Lo poco que puedo deciros es que Manos Unidas de España se ha interesado por este gran problema y me supongo que se estudiará hacer algo al respecto. Pero la verdad fue realmente triste ver a toda esa gente sobreviviendo, y nosotros como espectadores sólo podíamos mirar.
Qué podíamos hacer!!! Huyen de sus países en conflicto y se encuentran con una situación a la par que no sé hasta qué punto será mejor. La propia policía o los militares los tratan fatal. Me ha dicho mi amigo Manolo que esto no es nada con lo que él ha visto y ha vivido. Inimaginable!!! Siempre me lo he preguntado, todos esos inmigrantes que cruzan el estrecho con esperanzas de cambiar y no sé dan cuenta del dinero que pagan y de la situación tan poco favorable en la que se encontraran en España. Es más, pasa incluso aquí, si renuncias a vivir en tu village o poblado y te trasladas a la ciudad o a otro país, culturalmente esta gente no puede volver a sus orígenes, son rechazados, y sólo se les admira en el caso de que hayan prosperado; pero cuánta gente fracasa en sus intentos?? Una de las razones por las que las niñas caen en la prostitución es ésta, en otras, por supuesto. Un esfuerzo que se convierte en una decepción porque las condiciones en las que viven no son las más idóneas y no son las que ellos esperaban.
En fin, no puedo cambiar el mundo. Incluso aquí en Malawi vivo en una burbuja de cristal, a veces me planteo si sería capaz de vivir como ellos viven; pero da gusto ver a los niños, tan felices, el optimismo de esta gente es admirable. Mínimamente es comparable con mi vida en España. Cuando me preguntan, siempre contesto que es imposible las comparaciones; es verdad, es imposible comparar la vida entre ambos países, y no es ni mejor ni peor un país que otro, es totalmente distinto, con sus ventajas y sus inconvenientes, como todo. Pero en muchas cosas no tienen nada que envidiarnos. Aunque necesitan ver, sin cambiar su cultura, que se puede mejorar, vivir mejor, comer más alimentos, conservarlos, por eso creo que los mayores frentes están en la educación, en la enseñanza específica, en cursos básicos, como por ejemplo como hacer una buena conservación de ciertos alimentos; cómo cocinar de forma básica, combinar, cultivar otros productos; en definitiva sacar partido a todo lo que tienen alrededor.

Es muy difícil dar soluciones, el país carece de una sostenibilidad en los pilares principales: economía y educación. Además aunque el Gobierno deja mucho que desear, un Presidente que está engordando sus intereses en detrimento de los malawianos, es lo mejor que tienen desde hace años, y el pueblo le aprecia; así que es de agradecer que no haya dictadura y que la situación sea muy tranquila y pacífica con todos, seas de la religión que seas, o del grupo político al que pertenezcas. Grandes barreras que romper, y que cansan a todos los que están a pie de cañón. Y aunque ya lo he dicho en otras ocasiones, admiro a todos los misioneros/as, religiosos, laicos, que dan todo su amor y energía en ayudar al prójimo sin esperar nada a cambio. Es más, a veces, arriesgan su vida, por las condiciones en las que luchan.

Una de nuestras hermanas, en el mes de Julio, tuvo una malaria de las fuertes. Ha estado durante un mes recuperándose. La pobre ha estado muy débil y le acostado volver a coger otra vez el ritmo de trabajo. Aquí la malaria está a la orden del día; la mayoría de los tratamientos son para tratar la malaria (como un catarro en España, por compararlo a algo habitual). La mayor parte de la población está más inmunizada a estas enfermedades tropicales que nosotros, por eso a la hora de pasar los síntomas se agravan; además en este país se dan casos de malaria cerebral, que son de las más peligrosas provocando la muerte. No obstante, los niños al encontrarse más débiles son más vulnerables a morir por dicha enfermedad.
También en el mes de agosto tuve mi primera experiencia de urgencia por accidente de tráfico ocurrido cerca del consultorio. Estuvo implicada una matola=minibus, y fue por exceso de velocidad. No sé si lo he explicado otras veces. Es el medio de transporte más común aquí en Malawi; me supongo que en España la mayoría de ellas no pasarían la ITV de España, y estaría prohibido conducir en ellas, pero aquí sólo se revisa que tengan los papeles en regla. Siempre van cargadísimas, con exceso de pasajeros y no respetan las normas de circulación; cuánto antes lleguen mejor, cuántos más pasajeros cojan mejor, más dinero, en definitiva. Algunas no sé como pueden moverse, pero os a seguro que te llevan, tardaran más o menos pero llegas a destino, más o menos cómodo pero es lo que hay.
En fin, al hilo, me supongo que el conductor se fiaría, porque es una carretera toda recta, y sin implicar a otro vehículo, volcó debido a la velocidad que llevaba. Voló. Un montón de gente herida. Trasladaron otros vehículos a la gente más grave, y como os podéis imaginar en pocos minutos el hospital se convirtió en un pequeño caos de gente llorando y chillando. El staff estuvo súper eficiente. Ellos lo tenían todo controlado, se nota que han vivido más urgencias, pero para mí fue todo nuevo. En mi vida había visto algo así, gente en el suelo esperando a ser atendida. La mayor parte de las tardes no trabajo en la farmacia, pero ese día me llamaron para que permaneciera allí y suministrara de todo lo necesario a los médicos y enfermeras, nada más, me sentía impotente sin poder ayudar más, sólo pude observar lo que estaba ocurriendo alrededor. A los más graves, los atendieron antes y les prestaron los primeros auxilios; luego los cargaron en la ambulancia, a no sé cuántos y los trasladaron al hospital de Dowa, el hospital del Gobierno que pertenece a este distrito. Sister Shiba, la encargada del hospital fue con ellos. Son 16 kilómetros por una carretera infernal, llena de socavones, piedras, y que se tarda una infinidad pasar por ella. Lleva aprobada arreglar la carretera desde hace años, y cada vez está en peores condiciones, ni en bici la aconsejaría, a no ser que quieras hacer rally. Al resto de gente se les siguió atendiendo, a los menos graves se les ingresó allí mismo y a los otros se les llevó en un segundo viaje, ya que en la ambulancia no cupieron todos y el camión ese día no estaba disponible. De ese día destacar que murieron 2 niños pequeños y una mujer, y que muchos de los heridos, la mayor parte mujeres y niños/as, fueron por heridas a la vista superficiales. Una pena!!!!
Al atardecer fui a visitar a los ingresados; en una de las habitaciones había una mujer con su hija en la misma cama, las abrigamos con una pequeña manta porque tenían frío, y varios niños, entre ellos dos hermanas, de las cuales una de ellas no paraba de llorar y de decir que quería ir a casa con su madre. Pero no pudimos avisar a los familiares, vinieron al día siguiente a buscarlas (me pregunto cómo la gente y las familias se enteran de este tipo de noticias, si no tienen disponibilidad de móviles, y mucho menos teléfonos, aquí no hay líneas porque roban los cables). “Lo que son las cosas”.
Cambiando de tema, a continuación sigo relatando cosas que me han ido pasando estos meses. A finales de julio los niños del Centro, excepto los 9 de Standard 8 y los bebes, se fueron de vacaciones con sus familiares hasta primeros de septiembre. Eché de menos ese bullicio, ruido, desde la mañana a la tarde. Se notaba una tranquilidad en el Centro sin igual, y aunque estuve muy liada y no disponía de tiempo para pensar notaba que algo faltaba, ya que son la alegría de este lugar y no te aburres con ellos. Sin embargo, a primeros de septiembre bajo mi ritmo de trabajo, y estuve durante una semana desorientada y de bajón; los de Standard 8 se examinaron y se fueron a disfrutar sus vacaciones, y el resto de niños llegaron e iniciaron su curso escolar. Tuve que reestructurar mi horario, preparar nuevos grupos y reanudar clases. Ahora estoy con Standard 7, y son un encanto. Pero emocionalmente al principio lo pasé mal, en primer lugar porque pasé del estrés a la tranquilidad, y luego el despedirme de mis antiguos rebeldes estudiantes, después de tanto tiempo, de pasar buenos y malos momentos, no podía dejar de recordarlos, ya que no sé cuando los volveré a ver.
El último día que se examinaron y finalizaron su curso, esa misma tarde del viernes aproveche para despedirme “por todo lo alto” junto a ellos. La organice ese mismo viernes porque a partir del día siguiente, sábado, iban a empezar a irse y quería que estuviera todo el grupo. Prepare una cena y así pasar la velada con música y videos malawianos. Perfilia me dijo que eran niños que comían mucho, y que pusiera gran cantidad, y menos mal, porque acabaron con todo. La comida fue típica Spanish, más o menos, ya que las ensaladas son totalmente desconocidas en este país. Quería que probaran otro tipo de comida. Hice dos tortillas de patata, 2 cuencos de ensalada, una vegetal y la otra de pasta, compré SOBO, que es como el TANG y unos bollos de postre que se llaman OBAMA junto con crema de cacahuete, una bomba de calorías. En fin se comieron todo, rebañaron todo y no sobró ni una miga. Se lo pasaron en grande. Ese día se fue también la luz durante unas horas (algo habitual), pero esto no obstaculizó la fiesta; en el patio cantaron y bailaron a la luz de las velas, fue un rato muy divertido y agradable. Todo un privilegio oírles y verles cantar y bailar música tradicional malawiana. Yo, viéndoles felices, disfrute; me gustó mucho como se desarrolló esa tarde-noche y espero que para ellos fuera tan especial como lo fue para mí (porque incluso para ellos fue el despedirse de sus amigos, de sus compañeros). Ahora sólo espero que los resultados de sus notas sean positivos y puedan continuar estudiando secundaria; habrá que tener fe y mantener la esperanza de que sea así.
Ahh… por cierto… para los que me conocéis y sabéis que no soy muy buena en la cocina, bueno mejor dicho, no ponía ningún interés porque no me gusta, pues que me he espabilado y ahora me defiendo bastante bien. A veces les preguntó a las monjas como se hace esto o lo otro y se ríen, me supongo que piensan que esta juventud de hoy en día… aunque a mi favor he de decir que las tortillas de patata las sabía hacer (me enseñó mi prima Montse), son made in Isabel, y por aquí les encantan, y bueno, las ensaladas que tampoco tienen ningún misterio. Pero por fin sé hacer un buen arroz en condiciones, entre otras cosas. En estos meses ya he hecho unas cuantas, para diferentes ocasiones. Para los voluntarios que han pasado por aquí de otros países; una cena que hicimos en la casa de los voluntarios, con varios españoles que estaban en este momento aquí y con la hermana Victoria y Perfilia, y Oona, que la pobre fue la excepción del grupo, ya que es irlandesa y no habla español, pero fue una velada entrañable para todos; el cumpleaños del médico del Centro, en el que estuvieron varios del staff y amigos suyos; otras ocasiones con mis amigos Manolo y Ángeles; un detalle para los padres blancos que viven al lado nuestro y siempre que voy a visitarlos se portan fenomenal conmigo; y en Mlale ayudando a Ángeles a preparar una merienda para las mujeres que acarrean agua todos los días de lunes a domingo casi 9 horas diarias. Diversas ocasiones, y en fin, a veces me sale mi vena empresarial, y me planteo montar un negocio y forrarme, además de promocionar la cocina española que está muy valorada en el extranjero. Para finalizar contaros también, una entre tantas peripecias que tuve uno de los fines de semana que me quedé en Chezi. Ese sábado me fui con un grupo de niños andando hasta Chankungu, una de las villages dirección a Lilongwe y que pertenece al distrito de Dowa. Se celebraba el día de la educación y los niños tenían preparado un festival. Llegamos pronto y además la celebración empezó tarde. Después de pasar el tiempo hablando con unos y con otros y saludando, me senté en uno de los lugares preparados con sillas y sombra, donde iban estar alojados los teachers y demás representantes de los diferentes colegios. Yo llegué y no había nadie, me senté en primera línea porque quería aprovechar el sol y la sombra, sol para cuando tuviera frío y sombra para cuando tuviera calor. Empezó a llegar la gente y acomodarse; yo, viendo el panorama, pregunté si podía quedarme sentada donde estaba o había si había algún inconveniente de que estuviera allí. Y otra cosa no tendrán, pero hospitalidad toda. Me contestaron que por favor que me quedará ahí (aquí amabilidad y cortesía nunca faltan), mientras se fueron sentando los de la mesa y organización. Y yo al lado. Después me preguntaron quién era, de dónde venía y con quién trabaja, para las posteriores presentaciones en público. Así que de buenas a primeras me presentaron ante la gente que había presente como representación del Colegio St Mathias. Qué vergüenza!, más que nada porque no me lo esperaba. De buenas a primeras me veía en primera línea y no quería imaginarme tener que estar diciendo unas palabras. No fue así, pero me tocó quedarme todas las horas que duró el evento, no tenía escapatoria. Y yo que quería estar al otro lado con los niños, pues nada, con los adultos, como debía ser. Después del festival esperaba irme pero continúe con las presentaciones y conociendo a teachers de otros colegios. Me hicieron llamar y ese día me invitaron a comer con la mesa directiva. La única mujer. La verdad es que fue un detalle por su parte, pero el encontrarte en una habitación con todo hombres, sirviéndote mujeres y comiendo y hablando con ellos no era de esperar. Ese día comí con cubiertos, porque en otras ocasiones en las que nos han invitado a comer, entre otros rituales y costumbres es hacerlo con las manos. Ya he tenido más eventos sociales de este tipo y ya no me caen de sorpresa, incluso ya se me da algo mejor comer con las manos, porque mira que me resultaba difícil, sobre todo coger el arroz. Se reían de mí. Ya le he dicho a las hermanas que me voy a comprar unos cubiertos de plástico y me los llevaré conmigo a todas partes.
Y antes de que se me olvide, también he ido de boda. Hubo curiosidades simpáticas y que me gustaron, y otras que me gustaron menos, pero poco que destacar. Me imaginaba otra cosa, algo más original, pero hasta esto lo han copiado de las occidentales, con lo bonitas que debían ser antiguamente, más reales y no en lo que se han convertido la mayoría. De momento con vestido blanco, con lo original que sería con un bonito chitenje, que es una tela típica de esta zona. Esto es lo explicaré en otro email.
Para finalizar os escribo una de las frases que he subrayado en uno de los libros best seller que estoy leyendo. Espero que os guste: “Que Dios me conceda serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, el valor para cambiar las cosas que sí puedo, y la sabiduría para apreciar la diferencia. El paso del tiempo cumple el propósito de permitir a las personas que se vuelvan mejores, que expresen más y mejor su propio ser”.

ISABEL GONZALEZ GÓMEZ

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