Holanda, a pedal en tierras bajas


En familia, Bégica y Holanda, Delta Sur y Norte

Pepe Acera Cruz


Antes de iniciar este viaje nos parecía necesario conocer aunque solo sea someramente dos términos que nos permitieran saber donde pisábamos o rodábamos…¿Qué son los Países Bajos? ¿de que obra de ingeniería estábamos hablando, que de  alguna manera quería doblegar al mar?.

…A menudo, se confunden  los Países Bajos con la unión aduanera conocida como BeNeLux: Belgique o België (Bélgica), Nederland (Países Bajos) y Luxemburg (Luxemburgo); la denominación tiene su base en la historia en tanto que en el pasado los tres estados formaron una sola entidad política. El nombre Países Bajos (Nederlanden – tierras bajas) se debe a que una parte del norte y oeste del territorio del país se encuentra por debajo del nivel del mar.

Al sureste del país se extienden los llamados Países Bajos superiores, que se elevan un poco por encima del nivel del mar.

En la actulidad por tanto el Reino de Bélgica (Koninkrijk België en neerlandés, Royaume de Belgique en francés y Königreich Belgien en alemán) es un país de Europa Noroccidental que limita con los Países Bajos, Alemania, Luxemburgo y Francia.

Bélgica tiene una población de aproximadamente diez millones y medio de personas, repartidas por un área de aproximadamente 30.000 kilómetros cuadrados. A caballo entre el límite cultural entre la Europa germánica y romance, Bélgica está lingüísticamente dividida. Tiene dos lenguas principales: el 60% de su población, principalmente en la región de Flandes, habla neerlandés, mientras que cerca del 40% habla francés (en la región de Valonia, al sur, y en la Región de Bruselas-Capital, una región oficialmente bilingüe que acoge también una minoría de hablantes de neerlandés). Menos de un 1% de los belgas vive en la Comunidad germanófona, al este del país. A menudo, esta diversidad lingüística lleva a conflictos políticos y culturales, y se refleja en el complejo sistema de gobierno de Bélgica y en su historia política.

Y nos quedan los Países Bajos (en neerlandés: Nederland) que es el nombre de la parte europea del Reino de los Países Bajos actuales (Koninkrijk der Nederlanden), y que se compone de aquellos, de las Antillas Neerlandesas y de Aruba. Como su nombre indica, el territorio del país esta formado por tierras bajas de las que aproximadamente una tercera parte están situadas al nivel del mar o por debajo de éste.  Frecuentemente, este país es conocido, metonímicamente, por el nombre de su región histórica más influyente o relevante, Holanda, situada en la parte occidental del país. Su idioma también es conocido tradicionalmente, por extensión como holandés, aun cuando su nombre oficial es neerlandés (que significaría “paisbajense”, es decir, “lengua de los Países Bajos”).

Los Países Bajos están situados en el noroeste de Europa y limitan al norte y oeste con el mar del Norte, al sur con Bélgica y al este con Alemania.

El país constituye una de las zonas más densamente pobladas del mundo y es uno de los estados más desarrollados: en 2007 estaba situado en el noveno lugar en cuanto a desarrollo humano según el Índice de Desarrollo Humano publicado por Naciones Unidas.

Hablemos ahora ya del famoso Plan Delta. Un complejo sistema de drenaje de agua, cuya construcción se inició en la época medieval, ha permitido incrementar la superficie del país en más de un 20%. Sin un drenaje constante la mitad de los Países Bajos sería inundado por el mar y los numerosos ríos que cruzan su territorio y que tienen su delta en las costas de este país. Tal es el caso de tres grandes ríos: el Mosa y el Escalda y el Rin que desemboca en Rotterdam, lo que ha hecho de esta ciudad el puerto de mayor movimiento en el continente.

Esta situación provocó graves inundaciones a mediados del siglo pasado, que causaron miles de víctimas mortales y que movieron al estado a impulsar el plan Delta, proyecto de protección, que se ha visto coronado por la barrera antitormentas de Rótterdam.

El 1 de febrero de 1953 unas grandes inundaciones provocaron en Holanda 1.835 muertos, más de 100.000 personas a las que tuvieron que evacuar y casi 200.000 hectáreas de terrenos que quedaron bajo las aguas. Comenzaron entonces a buscarse ideas que paliaran aquella gran catástrofe; unos diques capaces de contener las crecidas del Mar del Norte. Aquella obra formó parte del Plan Delta.

En Waterland Neelte Jans hay maquetas y fotografías sobre aquella lucha contra el mar de aquel Plan Delta. Este espacio está situado junto al gran dique.

El gran dique de Oosterschelde, que se encuentra en la provincia de Zeeland, (tierra del mar, haciendo alusión a su condición de islas rodeadas de mar, es una de las doce provincias que conforman el Reino de los Países Bajos), tiene 66 pilares con más de 50 metros de altura cada uno y unas compuertas de acero entre estas columnas que regulan la entrada y salida del agua. La Eastern Scheldt Barrier es una barrera de 3 kms. de largo con 62 compuertas que siempre están entreabiertas y dejan pasar el agua constantemente. Sin embargo, cuando el mar empeora, entonces, en un plazo máximo de una hora, las compuertas se cierran herméticamente.

Sin embargo, el Plan Delta no acabó ahi. Tres años tuvieron que estar amasando y compactando el suelo con un barco provisto de rodillos vibradores antes de construir el dique. Una vez compactado hubo que inventar un nuevo material para el lecho oceánico capaz de soportar la enorme presión que supondría la construcción que iba a realizarse. Y si dificultoso fue encontrar el sistema, no menos difícil fue instalarlo, pues hubo de desarrollarse en unas naves, luego llevarlos enrollados en barcos, y con la marea baja, instalarlos en el fondo del mar. La siguiente preocupación fueron los 66 pilares que habían de instalarse. Cada pilar tardó casi un año en construirse y hubo de rellenarse de arena para estabilizarlo. Llegan hasta 30 metros por debajo del nivel de la tierra en que están hincados. Por último las compuertas, que hubieron de ser instaladas con grúas marítimas.

Todo el dique de Oosterschelde tardó 10 años en construirse.

El término Pólder, (neerlandés) que define la tierra ganada al mar. Se aplicó por primera vez en el siglo XII, en la región de Flandes. Los holandeses se han convertido en auténticos maestros en el arte de conquistar las tierras situadas a orillas del mar, que se hallan a su mismo nivel o inferior, para darles un aprovechamiento agrícola. Uno de los ejemplos más significativos de pólder lo encontramos en el lago de IJssel, parcialmente desecado y cultivado. Sus técnicas han sido aplicadas en otros lugares del mundo. Se trata de aislar por medio de diques un espacio cubierto por el mar, permanentemente o durante la marea alta. La desecación se realiza mediante el bombeo de la cubeta artificial resultante, construyendo a continuación una red de drenajes y canales que avenen las aguas pluviales y eviten el encenagamiento de los suelos. Este proceso da lugar a un paisaje geométrico, animado antaño por molinos de viento cuya función era activar las maquinarias de captación del agua, con el fin de reconducirla a través de los canales.

El gran dique de Oosterschelde es conocido como la Octava Maravilla del Mundo. Es una de las grandes obras hidráulicas de la Historia de la Humanidad, y la muestra de que aún algunas veces el hombre es capaz de vencer a las fuerzas de la Naturaleza.

….En nuestro discurrir por las tierras bajas belgas existen también otras maravillas para ser tenidas en cuenta, tres ciudades que bien vale la pena detenerse en ellas pausadamente e impregnarse de sus encantos; Brujas, Gante y Amberes.

Amberes, la ciudad de los diamantes

Situada en el corazón de Flandes, Amberes es una ciudad rica en Historia. Si su fundación se remonta al año 640 cuando San Amando fundó junto a unos cuantos monjes una iglesia benedictina, no fue sino hasta el siglo XI, dos siglos después de las invasiones normandas, cuando se le construyó una muralla que ayudó a la ciudad a desarrollarse. Ya en el siglo XV, la ciudad sustituyó en importancia a Brujas, constituyéndose en el motor económico de Flandes.

Amberes concentra actualmente el 85% de la producción mundial de diamantes en bruto. Tres Bolsas en las que cotizan más de 1.500 tiendas dedicadas a esta joya, y casi 35.000 personas trabajan y viven del mundo de los diamantes. El Museo de los Diamantes de Amberes es una de las visitas ineludibles de esta ciudad, con sus más de 1.500 piezas de coleccionista.

El mejor punto de partida para recorrer el centro turístico es la Groen Plats, en la que confluyen las principales calles de la ciudad. Justo al fondo de esta plaza se alza la esbelta torre gótica de la Catedral de Amberes, con su sorprendente reloj dorado. Y, en el centro de la plaza, como no, la estatua de Rubens, su paisano más conocido a nivel mundial. Peter Paul Rubens. Su obra se encuentra en cada iglesia de la ciudad, en muchos de sus monumentos. Cuadros como el “Descendimiento de la Cruz”, o su “Resurrección” pueden admirarse en dicha catedral.

La Catedral de Nuestra Señora es una de las más importantes iglesias góticas de Europa, aparte de ser la más grande y fastuosa de Bélgica. Datada en el año 1352, su emblema es su torre, de estilo gótico florido, con sus impresionantes 123 metros de altura y un carrillón de 547 campanas, que al sonar, desatan una suave melodía que envuelve a toda la ciudad.

La calle más turística de la ciudad es la Oude Koornmarkt, llena de restaurantes y bares, donde se puede degustar algunas de sus maravillosas cervezas belgas o el plato más típico de Bélgica, los mejillones con patatas fritas. Y paseando entre bares, y locales típicos encontraremos el famoso chocolate belga..

La Grote Marka, la clásica plaza del norte de Europa, amplia, soleada, empedrada y rodeada de edificios renacentistas. En el centro de la plaza está la estatua de Silvio Bravo. A su lado, el vistoso Ayuntamiento de la ciudad, en estilo renacentista y con detalles italianos y flamencos. La multitud de banderas que visten su fachada, así como los remates dorados de su tejado le dan una vistosidad especial al edificio.

Brujas, la Venecia del Norte

Es una ciudad amable, que conserva un rico legado de los tiempos –ya lejanos- en los que fue metrópoli potente, con un poderío económico que se vino abajo cuando perdió su cualidad portuaria. En la ciudad de Brujas se aúna el arte con un estilo de vida no estridente ni caracterizado por prisas. Tiene unos interesantes monumentos del periodo gótico y una buena serie de museos.

El verdadero centro de la ciudad de Brujas está en el espacio conformado por la Markt (Plaza Mayor) y la plaza Burg contigua.

Las fachadas le otorgan una bella armonía. El edificio más impresionante es el Campanario con su carillón. En medio de la plaza se halla la estatua dedicada a sendos héroes locales.

El campanario es el símbolo más popular de la ciudad, gótico, de los siglos XIII a XVI, con 83 metros de altura. Se trata de una poderosa torre de mas de 300 escalones. Alberga un pequeño museo dedicado al edificio y su historia.

El recorrido de sus canales sirve para ver el centro de la ciudad con otra perspectiva, desde el nivel del agua. Es especialmente bello el tramo del canal que corre desde la plaza de Burg hasta la iglesia de Nuestra Señora.

Habitantes habituales de las aguas de Brujas son los cisnes. Estos animales tienen aquí una vieja leyenda. En el siglo XV hubo una revuelta local contra Maximilano de Austria, a causa de una subida de impuestos. Entonces, los revolucionarios decapitaron a un alto dignatario cuyo escudo de armas llevaba un cisne. Dominada la revuelta, Maximiliano ordenó a los hombres de la urbe que a partir de aquel momento alimentaran a los cisnes de los canales, como forma de penar el crimen.

San Salvador es La iglesia más antigua de Brujas, corresponde a los siglos XI a XV, y ha sido recientemente restaurada. Destaca su robusta torre, de 100 metros de altura, con torrecillas angulares que no son suficientes para hacer airosa la mole. El templo tiene una interesante sillería, tumbas medievales y un museo con abundante colección pictórica. Cuenta con cuadros flamencos de autores como Dirk Bouts y Hugo van der Goes.

No se agotan aquí los atractivos de esta bella ciudad. Esparcidos en su viejo casco se hallan algunos otros elementos de interés que cabe resumir:

Espacios como la bella plaza de los Curtidores(huidenvettersplein), el Beaterio (Béguinage o Begijnhof),

Edificaciones como las puertas de los viejos recintos de murallas, el palacio gótico de Gruutuse, la casa del Pelícano o los viejos molinos.

Iglesias como San Walburge, Santa Ana, de Jerusalén, etc.

Gante

Gante conserva un casco histórico antiguo muy bien preservado, donde podemos encontrar muchas cosas interesantes. Desde castillos medievales -Gravensteen y Geerard de Duvel Steen- hasta iglesias góticas –Catedral de San Bavón, o Sint Baaf en neerlandés– pasando por la torre campanario -de 95 m de altura- o por numerosas plazas y parques. Asimismo podemos encontrar 18 museos en toda la ciudad, entre los que destaca el SMAK -museo de arte contemporáneo. No es una ciudad tan pintoresca como Brujas pero es más realista. Con su alcázar medieval y la catedral de San Bavón, donde se puede ver la obra maestra de Jan van Eyck Adoración del cordero místico. Es una ciudad muy importante en el sentido económico porque por el canal de Gante a Terneuzen los barcos pueden llegar desde el mar hasta el puerto. Es ciudad universitaria -cerca de 45.000 estudiantes- y centro turístico e industrial de Flandes Oriental. Anualmente se celebran en la segunda quincena de julio, durante 10 días, las Fiestas de Gante. Consideradas las mayores celebraciones callejeras de Europa.

Un viaje más que nos deja con la miel en los labios de poder continuar pedaleando dirección Holanda, pero eso será sin duda otro viaje, en otro momento….

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