MILIARIOS Y CASTAÑAS

Texto y Fotografía de Javier Elcuaz

Las últimas hojas de los bosques y las primeras nieves de la alta sierra pusieron la nota de color en nuestro recorrido por el límite sureste de la provincia de Salamanca.

El más que frescor de la helada mañanera y el suave descenso del tramo de la calzada de la Plata que comienza en Puerto de Béjar, nos animó a llegar con buen paso hasta su enlace con el camino de los Miliarios que nos llevaría hasta Montemayor del Río. A pesar de la helada, más intensa según descendíamos debida a la inversión térmica, las paradas para disfrutar del robledal y el bosque de galería que cubre el río Cuerpo de Hombre eran continuas. La abundancia de castañas en estos caminos también contribuyó a interrumpir con frecuencia la marcha.

La tranquilidad de Montemayor, con la sempiterna obra de restauración de su imponente castillo, nos invitó a reponer fuerzas para afrontar el tramo más duro de la ruta: la subida hasta El Cerro, otro buen ejemplo de bosque bien conservado. En este lugar es obligado acercarse hasta el Balcón de Extremadura para dejar que la vista recorra calmadamente la infinitud del espacio que se domina desde este mirador. Después de comer en este privilegiado espacio y tras una siesta interrumpida por el bullicio de los domingueros que también habían utilizado los servicios de la zona, volvimos a ponernos en marcha para regresar al punto inicial de la jornada.

La falta de camino, junto con la abundancia de frutos de la estación y las hermosas vistas de la sierra de Candelario con su corona de nieve, retrasaron nuestro caminar entre robles y canchales de granito con formas caprichosas creadas por la naturaleza. El resultado fue que los últimos kilómetros del recorrido estuvieron iluminados por la blanquecina luz de una luna creciente.

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