EL DANUBIO EN AUSTRIA; DE PASSAU A VIENA

El Danubio con sus 2.888 kilómetros es el segundo río mas largo de Europa

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Nuestra ruta entre Passau y Viena, es una de las reconocidas como más atractiva y mejor preparada para el ciclo-turista, tanto por su llanura, como por su paisaje, historia y multitud de atracciones turísticas, además de ser mas que aconsejada para disfrutarla con niños. Para su orientación, la misma está marcada con señales verdes y el simbolo de la bicicleta.
Comienza en Passau, ciudad fronteriza alemana con Austria, su recorrido lineal de 325 kilómetros y un desnivel no superior a los 118 mts. (¡¡increible!!). Es por tanto una ruta llana con un desnivel muy suave y en un 90 % cuenta con carril para bicicleta asfaltado libre de tráfico, se puede pedalear a ambas orillas del Danubio, e igualmente pueden realizarse rutas alternativas fuera del propio carril, que aunque obligarán a trabajar mas las piernas, pues ya no serán tan suaves, no deja de existir arcén o carril específico para bicicletas en la mayoría de los casos.
El carril bici del Danubio está perfectamente señalizado con una iconografía específica como hemos comentado. La mayor parte del recorrido se circula por un carril único para bicis, y, cuando éste desaparece, las señales llevan siempre a caminos vecinales con poco tránsito rodado. Acá y allá aparecen zonas de descanso, con fuentes, mesas y bancos. En las ciudades hay talleres de reparación, oficinas de turismo que gestionan el alojamiento, semáforos especiales para las bicis… Y gente de todas las edades haciendo la ruta en ambos sentidos. Por cierto no tenemos que preocuparnos de recuperar nuestro punto de partida, en caso de que a él hayamos llegado en coche, o tengamos parte de nuestro equipaje en algún albergue, hotel, etc., los trenes están perfectamente preparados para transportar bicicletas en una dirección y otra, siendo de lo mas normal viajar en tren con este tipo de utilitario por cualquier zona del país.

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En Austria la ruta se extiende por tres regiones; la Alta Austria, la Baja Austria, y Viena. A lo largo de la ruta encontraremos, monasterios, abadías, ruinas de castillos, magníficos paisajes, pueblos pintorescos, y como no fuera de ruta entre otras una visita obligada a un campo convertido en fortaleza inexpugnable que contribuyo al desgraciado exterminio de la segunda guerra mundial, y que hoy rinde homenaje a los seres inocentes que allí perecieron. Nos encontraremos también con la ruta romántica (romantik strasse), y parte del Danubio en algunas comarcas recibe su propio nombre; Studengau, (en épocas pasadas era temido por sus remolinos), Nibelungengau (de Ybbs y Melk, con la canción de los nibelungos), Wachau, (de Melk a Krems, siendo patrimonio de la humanidad)…
Passau es la última localidad alemana y primera en nuestro recorrido, es una de las de mejor ambiente veraniego de la ruta. A partir de esta urbe monumental, enclavada en la unión de tres ríos (Danubio, Inn e Ilz), el carril bici se interna en tierras austriacas y el decorado se engrandece. La línea del paisaje se quiebra con la vista de los Alpes tiroleses, mientras el Danubio se recrea atravesando valles cubiertos de maizales y vides en busca de Linz, capital de la Alta Austria. La ciudad debe su monumentalidad al Danubio, cuyas rutas comerciales han tenido en esta urbe barroca parada obligatoria desde época romana. El río y el carril llegan a Melk, sobre la que despunta una soberbia abadía que sirvió de inspiración a Umberto Eco para El nombre de la rosa (Adso de Melk, el personaje que interpreta Christian Slater, era novicio en esta abadía). Melk es una obra maestra del barroco austriaco, una corriente artística que logró como pocas la integración de la arquitectura en el paisaje. La enorme abadía, en la que desde hace 900 años viven ininterrumpidamente monjes de la orden de San Benito, se funde con la montaña de forma espectacular.

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La cinta de cemento lleva después por un rosario de pueblecitos rodeados de una fértil planicie donde crecen manzanos, nogales, albaricoqueros y, sobre todo, vides. Es la región de Wachau, célebre por sus vinos. En cada aldea hay una bodega donde venden sus caldos y Marillenbrand, el famoso licor de albaricoque austriaco.
Krems, con un soberbio conjunto monumental; Tulln, con sus edificios barrocos, Klosterneuburg, otro gran monasterio, escalonan el recorrido hasta que el Danubio se hace a un lado para no molestar a una gran ciudad. Es Viena, la capital de la música y de los cafés, que se antoja más mágica aún cuando uno entra a ella en bicicleta después de haber pedaleado durante kilómetros y kilómetros por la orilla del gran rio.
Viena, se asienta sobre una encrucijada de caminos que conducen al Este y al Oeste de Europa. Esta estratégica situación geográfica no fue ajena a la decisión de la dinastía Habsburgo de establecer allí una sede capitalina para un imperio que dominó buena parte del Viejo Continente durante más de medio milenio “…bajo la piel tersa y seductora de Vinea se oculta otra ciudad antípoda, subterránea y espectral, amante o devoradora de sus propios fantasmas…el periplo se puede iniciar en las catacumbas de la catedral. No son muy espectaculares, pero si aleccionadoras: allí reposan los reyes, los obispos, y el pueblo llano, juntos pero no revueltos. De los primeros solo está su egregia casquería, en botes de plomo; los obispos ocupan nichos preferentes, y el pueblo está como siempre, de bulto…”.

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Pero sin duda, quedaremos fascinados de la Viena Imperial, Palacio de “Hofburg”, magníficos y fastuosos edificios y dependencias. Se necesitaron siglos para ensamblar definitivamente esta obra, con motivos de renombre para ser visitados; el Museo de Sisí, los Apartamentos Reales, etc.
Por otro lado y no de menos protagonismo es la muestra pictórica mostrada por toda la ciudad; Durero, Rubens, Rembrandt, Tiziano; Velazquez.., y también muestras relativas los Habsburgo y las de otras civilizaciones, como la egipcia.
Las calles de Viena ebocan notas musicales ante tanta grandeza, y no en vano la capital del Danubio se erige como referente mundial en las mejores esencias de los clásicos; Beethoven, Brahmns, Mozart, Strauss, nombres que supusieron un hito y un cambio evolutivo en este arte.

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La noria gigante, El Prater, sin duda es una imagen que todos relacionamos con Viena, se podría decir que es el simbolo de la ciudad, construida a finales del XIX con motivo de la Exposición Universal y reconstruida al finalizar la guerra, hoy es testimonio histórico formando parte de un gran parque de atracciones.
La casa encantada del arquitecto Friedensreich Hundertwasser es a Viena lo que Antonio Gaudi a Barcelona, creada para servir como viviendas de protección oficial, su KunsthausWien es hoy un museo que recuerda la casa encantada del cuento mas imaginativo. Esta ciudad sin duda no tiene fronteras, y consigue integrar movimientos vanguardistas con el clacismo por excelencia.
El centro capitalino es Stephanplatz y la catedral de San Esteban y las calles de Graben, Kohlmarkt y Kartnerstrasse, por ellas se da cita la sociedad muticultural que pone color y viveza a una metropoli de esta envergadura. A todas ellas las rodea el anillo “Ring” salpicado de bulevares.
La información para esta ruta se puede extraer de internet, como gran parte de estas notas, así como de librería especializada existente, dedicada exclusivamente a mostrar las rutas con tiempos, desniveles, dificultades, y mapas con garantías contrastadas.
La mejor propuesta sin duda para unas vacaciones relajadas, y por si alguien quiere tomar nota, la parte alemana entre La Selva Negra y Passau, puede ser el siguiente destino de interés.

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Texto y fotografía de José Acera

2 thoughts on “EL DANUBIO EN AUSTRIA; DE PASSAU A VIENA

  1. bueno les dire esto es bien vello como nunca e salido de mi pais no me imagine que uvieran partes del mundo tan velas como esta zona ,algun dia tendre la gran opotunidad de ir x esos lares chao
    mi nombre jose sanchez

  2. Muchas gracias por el maravilloso blog, me han encantado las descripciones tanto las anecdóticas como las históricas. Sobra decir que las fotos son excelentes y demuestran un notable grado de profesionalidad. Echo en falta algunas cosillas de ligero interés, cosas como el nombre y ubicación de algún restaurante a lo largo de la ruta o de la ciudad, los costes de las cosas de comida etc., algún buen hostal y ya puestos a pedir, alguna opinión personal sobre el calor humano o la falta de ello por parte de la gente del pais.

    Lo que mencionas sobre la selva negra es una elección perfecta para continuar el viaje, yo estuve en esa parte de Alemania durante dos meses y puedo dar fe de lo bonito del paisaje y el entorno en general, sobra decir que la mejor época para visitar esas zonas es el verano ya que le invierno es muy crudo y limita muchísimo la movilidad.

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