NORUEGA PAÍS DE SERENOS PAISAJES Y MUCHO COMER

Texto y fotografía de Teresa López Doriaga

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Lo primero que hay que decir es que 8 días en el país de los fiordos no dan para nada. Hay tantos sitios fantásticos que ver que solo diseñar la ruta ya es un esfuerzo, nosotros empezamos en el Ártico (sin sol de medianoche porque estaba nevando) y acabamos en Oslo. Por el camino incluimos mucho viaje en tren y algún que otro paseíllo. Bajamos a Flam andando y fuimos a Prekestolen, no se puede ser mas turístico pero la suerte es que en Mayo no había tanta gente. En cuanto a especialidades culinarias entrar en un restaurante era prohibitivo para nuestro presupuesto, seguimos casi a rajatabla una dieta basada en jamón y chorizo al vacío, pero nos permitimos probar la ballena, el reno y el ‘Gudbrandsdal gjetost – G35’ (el nombre no tiene desperdicio!) que es un queso marrón de cabra con sabor dulce que se toma con mermelada para desayunar.
Tengo un montón de fotos pero no se si reflejan del todo la grandeza de los fiordos, lo espectacular de los paisajes y lo pequeñito que te sientes rodeado de tanta naturaleza. Tampoco transmiten las fotos la sensación de calma en todos sitios, la paz de dormir al borde de un fiordo o lo amable que es la gente.
Dicen que al viajar hay que dejar algo sin ver para cuando vuelvas, pues creo que a Noruega puedes estar volviendo siempre que no va a dejar de sorprenderte.

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