FINAL FELIZ DE NUESTRO VIAJE POR TIERRAS DEL CANADÁ

Texto y Fotografía de Juan José Ramos Encalado

Tercera parte

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Nuestro recorrido por la isla de Vancouver comienza en la terminal de ferrys de Tsawwassen, justo en la frontera con EE.UU. Tardamos hora y media en cruzar los estrechos de Georgia y Juan de Fuca hasta llegar a la isla de Vancouver. Desde el ferry buscamos orcas, pero sólo se ve alguna foca y algunas aves marinas como son los araos. Acabamos el día en la capital de la isla y de la provincia de British Columbia: Victoria. Ciudad muy agradable con algunos edificios singulares, cuya vida gira en torno al puerto.

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Al día siguiente cogemos un barco para ir al estrecho de Juan de Fuca, justo enfrente de la isla de San Juan (Washington, EE.UU.) para ver cetáceos. Tenemos ocasión de ver un grupo de orcas, algunos delfines y un rorcual. Muy emocionante. Visitamos el B.C.Museum, que tiene una parte impagable dedicada a los nativos americanos o First Nation. Esta última es una de esa serie de palabras que se repiten en Canadá como un mantra y que acaban escamando: friendship, community, crime patrol, … y que muestran un cierto hermetismo ante el extranjero. Y es que, a mí al menos me mosquea que me estén dando la chapa con la amistad y la comunidad, y luego te suelten lo de la patrulla anticrimen, o como pone en la guía Lonely Planet: en Canadá todo el mundo habla de las First Nation, pero no dejan de ser una comunidad pintoresca que si desapareciera mañana, nadie los iba a echar de menos. En fin, supongo que los españoles, en España, también tendremos lo nuestro. Impresionan los tótems de Thunderbird Park. Nos ponemos en carretera hacia el norte y visitamos un rosario de pequeñas reservas con árboles gigantescos. En Goldstream y Mac Millan Provincial Parks crecen cedros enormes que nos hacen sentir como enanitos. En Little Qualicum Falls, crece un bosque de coníferas, que sin ser gigantes, resultan un bosque encantado. Tenemos un contacto con el pasado de las First Nation, con unos petroglifos grabados en el granito. Tras pasar por Port Alberni acabamos en la costa del Pacífico en Pacific Rim N.P. Hay bosques de cedros gigantes, playas infinitas, alguna colonia de leones marinos y … alguna First Nation. La zona es increíble.

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Es curioso como perduran algunos nombres españoles de la época en que la isla fue gestionada entre británicos y españoles. De hecho la isla se llama Vancouver y Cuadra (nombres de los dos primeros gobernadores, el británico y el español). Zeballos que es un pueblo y Juan de Fuca que da nombre al estrecho que separa la isla del continente y a la placa tectónica sobre la que está esta isla fueron marinos que estuvieron en la zona en el siglo XVIII, Port Alberni, que es la deformación de un antiguo nombre español, la isla de Flores… Curioso. No obstante si algún lector tiene ocasión, que visite el Museo de América en Madrid, en Moncloa, donde tiene una buena sala dedicada a esta zona y donde se muestran objetos de las expediciones de Malaspina (que llegó hasta Alaska) y de algunos marinos que se movieron por estas costas.
Volvemos al continente y acabamos nuestro viaje caminando por las calles de Vancouver: ciudad increíblemente cosmopolita y agradable aunque realmente no tiene nada de especial.

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