MÚSICA CONTEM-POP-RÁNEA EN LA VILLA PACENSE DE ALBURQUERQUE

Texto y fotografía de R. Álvarez

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Entre lo agreste de la sierra de San Pedro y las extensas dehesas pacenses, emerge en el hastío del verano, la villa de Alburquerque, una joya arquitectónica repleta de monumentos, civiles y religiosos. Su Castillo, erigido en lo alto del roquedo, es de origen portugués y su recinto que da cobijo a numerosas estancias, constituye un bastión inexpugnable. El casco antiguo de Alburquerque se encierra en un recinto amurallado que origina un conjunto histórico artístico de gran belleza, donde el tiempo quedó detenido por el curso de los siglos.

La fortaleza que domina el pueblo de Alburquerque y los campos que lo circundan, se comenzó a construir a finales del siglo XIII. Cuatro recintos amurallados, reforzados por torres, hay que cruzar antes de llegar al patio de armas, donde se distribuyen las dependencias y los aljibes del castillo. En el centro de la fortaleza, se levanta majestuosa la Torre del Homenaje que vigila al oeste los movimientos de Marvoa y Castelo de Vide, dos castillos portugueses que se alinean en la antigua frontera, mientras a umbría, la torre cuida de la villa de Alburquerque que se levanta a sus pies.

Alburquerque es una típica población extremeña, con calles estrechas que nos recuerdan las poblaciones árabes, casas encaladas con grandes balconadas y ventanas enrejadas, se entremezclan con otras labradas en granito de rancio abolengo que exhiben en sus fachadas los escudos de los antiguos dueños.

En esta histórica villa, dentro del marco excepcional que depara el conjunto amurallados del castillo de Luna, situado en lo alto del cerro, se celebra cada año, coincidiendo con la ultima semana de julio, el festival de música CONTEM-POP-RÁNEA. Una música que inunda de vibraciones las murallas del castillo, y sus acordes se cuelan en las antiguas mazmorras y los aposentos de la fortaleza, para subir hasta las altas almenas en me dio de la noche estrellada, y derramarse por los rincones de la villa de Alburquerque. Música que se esparce por el verde mar de encinas, jarales, rastrojos y tomillares que rodean al pueblo.

Las noches de conciertos a los pies del castillo medieval de Alburquerque, son noches inolvidables que marcan para siempre la estancia del viajero, por el marco en el que tiene lugar este evento cultural, que reúne a cientos de jóvenes venidos de todas partes de la Península y el extranjero, y también por la espectacularidad del escenario, la acústica y las vibraciones que la música contemporánea, trasmite al espectador, reunido en la villa medieval de Alburquerque.

www.contempopranea.com

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