VEGA SICILIA Y VIÑAS, O SAN GLORIO Y OSOS

Emilio de la Calzada Lorenzo

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En un país en el que una parte importante del poder real, el del dinero, está en manos de personajes como El Pocero y otros elementos de medio pelo que pasan sus días entre Alhaurín de la Torre y sus fastuosas mansiones marbellíes, poco margen queda para el espanto ante la burla del negocio rápido y la ausencia de escrúpulos con que algunos arriman el ascua a su sardina.

Los propietarios de las bodegas Vega Sicilia, entre otros, andan escandalizados porque una autovía cruzará por entre sus prestigiosos viñedos. Se habla de la “pérdida irreparable” de 60 hectáreas (más o menos 60 campos de fútbol) de “incalculable valor”, y los bodegueros se han opuesto con todas sus armas, argumentando razones no sólo económicas, sino también ambientales.

Muchos, incluso los que nunca tendremos demasiadas oportunidades de paladear esos caldos, preferimos los viñedos en su estado actual, con una carretera convencional en la que disfrutar del paisaje de la Ribera del Duero, a una autovía.

Pero, pásmense. Resulta que los propietarios de Vega Sicilia han hecho una apuesta firme por la construcción de una estación de esquí en San Glorio, en el corazón de la cordillera Cantábrica, siendo, junto con la empresa Tres Provincias, SA, los principales promotores del proyecto. Un proyecto de casi 2.000 hectáreas (más o menos 2.000 campos de fútbol), con 50 kilómetros de pistas, 21 remontes mecánicos con capacidad para 30.000 personas por hora, varios hoteles y otros equipamientos de urbanización y ocio instalados en valles subalpinos, éstos también de incalculable valor, que son refugio de alguna de nuestra fauna y vegetación más amenazada.

El proyecto, que cuenta con el respaldo del Gobierno de Castilla y León, ha sido rechazado de plano por todos los grupos conservacionistas, por muchos profesores y científicos de todas las universidades españolas, por organismos internacionales, por el Ministerio de Medio Ambiente…

Los osos, los urogallos o el paisaje no se embotellan ni se pueden vender, pero eso no les resta una pizca de valor, que lo tienen y mucho, bastante más que cualquier añada de vino. Por eso de vez en cuando a uno le entran ganas de gritar pidiendo un poco más de coherencia y un poco menos de indecencia. O lo que es lo mismo, protestar airadamente por el consejo del sumiller: el maridaje de este Vega Sicilia con la estación de esquí de San Glorio es repugnante.

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