EL ENCUENTRO ENTRE EL MUNDO NATURAL Y LA HISTORIA

UNA CITA CULTURAL Y DEPORTIVA ENTRE GENERACIONES

R. Álvarez

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Un año más acudimos a la cita con los Amigos de la bici para participar en la ruta de Rastreo y Orientación que este grupo salmantino de ciclistas organiza cada año la última semana del mes de mayo. En esta ocasión la ruta transcurrió por tierras segovianas, siguiendo el curso del río Eresma, donde la naturalaza se funde en armonía con los pueblos medievales, al tiempo que el río, se hunden en el corazón de la tierra, formando grandes hoces que yacen cubiertas por una frondosa vegetación de ribera. Un territorio lleno de historia: castros prerromanos, gravados rupestres, tumbas megalíticas, restos romanos, castillos e iglesias mudéjares, y una bien conservada arquitectura tradicional, de ladrillo árabe, adornada con serigrafiados.

El deporte, la naturaleza, las relaciones humanas y la cultura, es lo que nos une cada año en esta “competición”, que tiene como fin descubrir nuestro patrimonio y nuestra historia y que los participantes en el rastreo conozcan el rico legado que nuestros antepasados nos dejaron como herencia. La ruta no está exenta de aventura pues cada grupo debe encontrar el mayor número posible de elementos y de información sobre el recorrido, y describir los detalles más importantes de los monumentos arquitectónicos, el paisaje, la flora y la fauna por donde discurre la ruta. Al final cada grupo recibe un premio simbólico que consiste en una puntuación que valora todos los detalles obtenidos por los participantes, incluidos los dibujos a mano alzada de los monumentos.

Como los días son largos en esta época del año, cada uno se lo toma como mejor le parece, y así mientras unos pedalean con todas sus energías para conseguir completar la ruta, otros se dedican a contemplar el paisaje y la flora y dibujar los detalles de la arquitectura. Otros, fotografían el paisaje castellano de cereal y el paisanaje y por supuesto los muchos monumentos mudéjares que encuentran en el camino.

En esta XXIII marcha, la aventura estaba servida desde el primer momento, pues las nubes que cubrían el cielo desde las primeras horas de la mañana, amenazaban con ponernos como sopas y así fue. Sin tiempo para salir del autobús, el cielo se oscureció sobre la ciudad de Coca y su imperial castillo y descargó un aguacero con toda su fuerza, convirtiendo las calles en auténticos ríos y los bulevares en piscinas. Este contratiempo meteorológico, fue aprovechado por los fotógrafos para tomar las primeras imágenes del castillo de Coca, que como un mosaico de ladrillos, se eleva sobre el cauce fluvial del río Eresma, cuyo perímetros esta rodeado por un gran foso que lo hace inexpugnable, aunque este no fue impedimento para que los ciclistas lo tomasen al asalto utilizando el puente levadizo.

En una larga tregua de las nubes, que duró hasta las cuatro de la tarde, fue posible recorrer algunos interesantes monumentos más de la zona, Cerro de Domingo García, Ermita Virgen del Castillo, Sta. Mª la Real de Nieva y pedalear hasta cubrir 60 kilómetros de la ruta, interrumpida bruscamente por una fuerte tormenta que nos obligó a refugiarnos en los soportales del ayuntamiento de Bernardos, uno de los pueblos del recorrido dedicado a la extracción de la pizarra.

Aunque en esta ocasión no tuvimos suerte con el tiempo, la tregua que este nos concedió, nos ayudó a conocer un pedazo más de territorio, para muchos desconocido, de la provincia de Segovia y disfrutar del arte mudéjar que en estos pueblos se conserva desde hace centenares de años y que embellece la arquitectura civil y religiosa de la comarca.

Comentario y fotos: Javier Elcuaz

Entre tormentas pedaleamos por la comarca de Coca disfrutando de la eficiente organización de los Amigos de la bici. Pinos piñoneros y resineros plantados para fijar extensos arenales, monte bajo cubierto de encinas, las cárcavas excavadas por el río Eresma, pueblos con arquitectura interesante como la de Coca y Sª Mª la Real de Nieva y como contrapunto de destrucción medioambiental las extracciones de pizarra a cielo abierto de Bernardos. Y como siempre la grata y sana convivencia con el grupo organizador que con la misma eficacia que arregla un pinchazo inmoviliza un brazo partido cuando es necesario.

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