CAMINO DE LA MONTAÑA

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En la conquista de la montaña como en el amor siempre es la primera vez, es por eso que siempre te acompaña la incertidumbre, el miedo a lo desconocido, la duda a ser rechazado o al que habrá allá en la cima, donde tus ojos no alcanzan a ver la profunda oscuridad de la noche.

Tu cuerpo se estremece al contemplar ante ti tan grandiosa obra de arte esculpida por la naturaleza y te preguntas una y otra vez si serás digno del respeto de tan bella majestad. Te detienes por un instante en tu camino hacia la cima, sientes que tu corazón golpea fuerte tu pecho, tus venas se dilatan con el esfuerzo y todo tu ser se agita.

La cima se resiste pero tu avanzas con paso firme, has decidido superar todos los obstáculos que se suceden en tu camino y conquistarla, alcanzar el techo para gozar de su virginidad y cuando por fin la has vencido en una lucha desigual sientes que todo tu ser es inundado de un profundo e inmenso placer, el placer que sólo es posible sentir cuando se ama de corazón la belleza que reina en el más hermoso caos de la naturaleza y ese amor es correspondido.

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