AVENTURA EN LOS PICOS DE EUROPA

Esta semana santa nos ha dejado más nieve en Picos de Europa que en todo el invierno 2006-2007 y eso nos ha permitido disfrutar (unos más que otros porque con la cantidad que había no se podía caminar demasiado bien sin esquís y sin raquetas, mis compañeros de aventura Laura y kike pueden confirmarlo pues iban sin ellos).

El jueves santo tiramos para Vegarredonda (pensábamos haber ido al jou de los Cabrones pero en este macizo nos contaron que había tres metros de nieve, y podría ser que fueran más). Al poco de salir de Covadonga hacia los Lagos empezaba la nieve que tapizaba de blanco los viejos hayedos y las cúpulas de la basílica. Hubo que esperar parte de la mañana a que pasara el quitanieves y despejara la carretera que accede a los lagos, a que los guardas del parque nos dijeran de todo, que dónde íbamos, que si estábamos locos… con la nevada que había.

Desde el lago Ercina partimos con los esquís puestos y nos llevó cuatro horas y media llegar al refugio de Vegarredonda (con un metro y medio de nieve en la zona del refugio, más arriba había bastante más, no se veía ni una piedra de la Llampa Cimera). ¿El tiempo? A ratos cubierto, a ratos un poco de sol, pero sin mucha visibilidad. Despejó al atardecer y eso nos permitió contemplar atónitos el espectáculo de cumbres calcáreas cinceladas por el tiempo que se mostraban como en un retablo totalmente tapizadas por el manto blanco y enrojecidas por sol de poniente.

Nuestra esperanza era que helara algo por las noches (para que la nieve se helara y se pudiera avanzar sin esquís) y heló tan poco que solo formó una costra que impedía caminar a los que no llevaban raquetas y nos hizo darnos algún revolcón a los esquiadores. Una subida a la collada de las merinas, una parada para inmortalizar el momento y bajar embalados, fue la actividad, pero el paisaje merecía la pena.

Una aventura inolvidable en esta semana santa, sin aglomeraciones, sin apenas gente y disfrutando a tope de la naturaleza y la soledad de estas montañas. Un claro contraste con el gentío que encontramos el viernes en los lagos al bajar.

Todo lo que eran problemas para que subiéramos con la nevada eran facilidades para permitir que los autocares de Alsa hagan su gran negocio subiendo a la gente a 6 euros el viaje (¿ese dinero es para el parque? Me temo que no, que algún amigo de Alsa se está sacando una tajada a cuenta de maltratar el paisaje de un parque nacional). 40 autobuses dando viajes sin parar, autobuses de 55 plazas que suben mareas de gente que masificando el entorno ¿Es esto regular el acceso a un Parque Nacional o es una forma de lucrar a alguien? Esta es la gallina de los huevos de oro y vamos a matarla. Debe haber regulación de acceso, pero limitando no los vehículos, sino el número de visitantes.

Ascendiendo al collado de las Merinas

Atardecer en Picos de Europa

Manolo Santervás

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *